Exclusivo: las claves de la negociación con EE.UU. para no perder ese mercado
Petróleo crudo y procesado, biocombustibles, litio, oro, metales, aluminio, acero, carnes, vinos, limones, miel pura y procesada, maíz pisingallo, azúcares, aceites varios y papas fritas congeladas. Estos son, junto a otros, los productos que desde hoy Argentina negocia con Estados Unidos para que puedan ser exportados a es mercado con arancel cero, saltando la barrera de 10% (más adicionales previos) que el gobierno de Donald Trump le impuso a la Argentina y al resto de América Latina, dentro de la nueva guerra comercial que el presidente norteamericano abrió contra el globo el miércoles de esta semana; y que desde hoy se profundizó a nivel global.
Si bien Javier Milei no logró ayer su foto personal con Trump con su presencia en Mar-a-Lago, la residencia personal del jefe de estado de EE.UU., desde el gobierno argentino se asegura que se abrieron las negociaciones para lograr estas ventajas competitivas, al ser considerada la Argentina un país de interés especial para el mercado de los Estados Unidos.
Se supone que las negociaciones durarán cerca de un mes y se confeccionará un listado final con ventajas cruzadas, para luego iniciar un proceso más complejo de apertura comercial bilateral que demandará al menos cuatro meses más. De un listado total de unos 150 productos, se descarta que unos 50 comenzarán antes de fin de mayo a gozar de un arancel de exportación cero a los Estados Unidos. Eso es lo que se negocia desde hoy.
El esquema donde se operarán las ventas será el régimen de Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), un régimen de favoritismos para los aliados políticos de ese país, con la apertura de mercados norteamericanos de bienes y servicios vedados para terceros países.
Argentina entraría en una lista de exportadores VIP a los Estados Unidos, un status particular dentro de la guerra desatada desde esta semana; con un SGP particular, un sistema de acceso preferencial no recíproco al mercado estadounidense de productos originarios de países y territorios en desarrollo a través de la exoneración total o parcial de los derechos arancelarios.
Argentina en el SGP
Argentina estuvo en este selecto grupo entre el 2002 y el 2012; gracias a la gestión que había realizado Martín Redrado en su rol de secretario de Comercio Exterior de la Nación durante la presidencia de Eduardo Duhalde primero, y la gestión de Néstor Kirchner después, en este caso, con Rafael Bielsa de canciller.
El economista había conseguido que como ayuda de los Estados Unidos para que el país pudiera salir de la crisis (y no tener desvíos ideológicos con otros ayudantes como Hugo Chávez, cosa que ocurrió después), poder acceder a mercados preferenciales dentro del sistema SGP. El gobierno de George Bush aceptó la propuesta, que duró con buenos resultados para el país hasta que ene 2012 Barack Obama la suspendió; como consecuencia de las actitudes poco amistosas con EE.UU. por parte del kirchnerismo.
El SGP se abrió, en parte, con Mauricio Macri en la gestión, pero sin mucho fanatismo por parte de la administración Trump. Sólo hubo algún buen negocio que se pudo realizar con la exportación de limones, pero a cambio de la apertura del mercado siderúrgico local. Finalmente, con la llegada de Alberto Fernández EE.UU. inmediatamente suspendió el régimen y Argentina quedó penando fuera del sistema de preferencias.
Para obtener el beneficio es necesario que el producto conste en las listas de mercaderías con derechos a SGP, divulgadas y actualizadas periódicamente por los otorgantes; sea originario del país exportador beneficiario y sea transportado directamente del país exportador beneficiario al país otorgante importador.
Son considerados originarios los productos enteramente producidos en el país. Sin embargo, pueden ser utilizados materiales o partes importadas o de origen indeterminado en la composición del producto a ser exportado, desde que sean cumplidas las Reglas de Origen establecidas por los países otorgantes.
Gestión en el FMI
Igualmente, y más allá del SGP, la principal piñata que Argentina espera de Trump y su gobierno, es el apoyo directo y explícito dentro del Board del Fondo Monetario Internacional (FMI), donde quedará la responsabilidad final de los dos principales capítulos que aún quedan por definir del préstamo de Facilidades Extendidas que, a esta hora, está a punto de darse a conocer desde el staff técnico del organismo.
Para Argentina, Trump debe ayudar a que las exigencias de cambios en las políticas cambiarias sean las menos duras para el país y las más flexibles para la apertura del cepo. Pero también, y más urgente, el gobierno de los Estados Unidos debería presionar lo más firmemente posible, para que el monto original a desembolsar sea lo más amplio dentro de las alternativas que se manejan.
Para el FMI, el tope son unos U$S9.000 millones. Argentina quiere que el gobierno de Trump presione para que ese número se acerque lo máximo posible a los U$S15.000 millones, casi un 75% del total que se negocia.
Para los intereses locales, esta ayuda es contante y sonante y estratégicamente más importante que las aperturas comerciales que se logren dentro del SGP. En números, con el listado de 50 productos que se abrirán, las exportaciones mejorarían en unos U$S500 millones anuales. Con el programa de Facilidades Extendidas, a la Argentina se le abriría un grifo de U$S20.000 millones en tres años.


