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Pese al faltazo de Milei, el mensaje entre líneas que entusiasma a los bodegueros

Más allá de que el Presidente no estuvo en el tradicional evento, en el sector reina un moderado optimismo sobre su gestión y algunos pasos claves que pueden venir a futuro

Aunque la ausencia con aviso del presidente Javier Milei cambió todos los esquemas en el tradicional Agasajo de Bodegas de Argentina (BdA) en lo que iba a ser una jornada histórica dentro de los festejos de la Fiesta Nacional de la Vendimia, el mundo bodeguero tomó con un especial optimismo el mensaje entre líneas que dejaron los funcionarios nacionales y provinciales con sus discursos, pero también las intenciones detrás del frustrado viaje a Mendoza del primer mandatario. 

Con más de 600 personas presentes en el Espacio Arizu, de Godoy Cruz, quienes estuvieron a cargo de los discursos fueron el presidente de BdA, Walter Bressia; el titular de ARCA, Juan Pazo, y el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo. En todos ellos, incluido en el de Diego Costarelli, intendente anfitrión, la alineación entre lo público y lo privado, así como la necesidad de seguir desregulando la industria fueron los conceptos centrales. 

Cornejo, junto a Juan Pazo, fueron los protagonistas del brindis con los bodegueros. Foto: Maru Mena / MDZ

El claro mensaje de Milei

Aunque el Presidente no emitió una palabra durante el Agasajo de Bodegas de Argentina, para los bodegueros, sus intenciones de haber asistido al evento dejaron un mensaje más que claro respecto a lo que pueda suceder a futuro con organismos clave dentro de la industria que entre las empresas que integran la cámara fue más que bien recibido.

En declaraciones off the record, desde el sector confesaron que más temprano que tarde esperan que Gobierno Nacional tome decisiones sobre Coviar, así como también sobre el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), con el fin de continuar con las desregulaciones que tanto vienen pidiendo en la industria. 

Viejos pedidos, nuevo optimismo

Aunque el discurso de la máxima autoridad de Bodegas de Argentina puso el foco en viejos reclamos que viene haciendo la industria, algunos cambios observados en el último año han llevado un nuevo autismo en el sector. Si bien puertas para adentro reconocen que lejos están de las mejores épocas, es positiva la previsibilidad que puede aportar el plan económico de Milei. 

“Es tiempo de cambios profundos para una nueva vitivinicultura argentina, moderna, competitiva, con menos regulaciones, menor intervención estatal, menor burocracia, mayor libertad para realizar negocios y previsible”, dijo Walter Bressia en su discurso. El reconocido enólogo y bodeguero confesó también el apoyo de la cámara a la gestión de Javier Milei y elogió los avances que se dieron hasta el momento. 

De todas maneras, el referente hizo énfasis en que es necesario alcanzar una reforma tributaria, hacer cambios en el INV, modificar la ley de vinos e igualar las condiciones con otros países productores en los mercados de exportación, entre otras cosas. 

A la derecha, Walter Bressia, presidente de BdA. Foto: Maru Mena / MDZ

Promesas de desregulación

La presencia nacional estuvo representada por Juan Pazo, quien llevó un claro mensaje a los bodegueros: el sector va a seguir teniendo desregulaciones. El funcionario también anticipó que el Gobierno hará lugar a un viejo pedido del sector: la baja o quita de impuestos.

Por otra parte, también aseguró que la gestión encabezada por Javier Milei está trabajando por mejorar las exportaciones argentinas, algo que beneficiará al vino: "Hay todo un equipo abocado a la apertura de algunos mercados, a tratados de libre mercado y a la baja de aranceles que van a permitir el crecimiento de la industria".

Por su parte, Alfredo Cornejo, si bien reconoció su apuesta por otras actividades para ampliar la matriz productiva de la provincia, brindó un espaldarazo a la actividad. “Es sabido que es una industria muy laboriosa, el buque insignia de Mendoza, que sin duda alguna necesitamos otras actividades y otros motores de desarrollo, pero que nunca dejará de ser nuestro emblema”, sostuvo. 

“Estamos perfectamente alineados en el rumbo del país. Escuchar a los empresarios en sintonía con el Gobierno provincial y nacional no sólo es música para nuestros oídos, sino que me da esperanza para las futuras generaciones de vitivinicultores, bodegueros y productores del vino”, completó el mandatario mendocino. 

Juan Pazo prometió a los bodegueros continuar con la eliminación de impuestos. Foto: Maru Mena / MDZ

Buenas perspectivas para 2025

Para Walter Bressia, esta novedad en la alineación de las intenciones de la parte público y privada es algo positivo. “Lo que está diciendo el sector privado es lo que viene diciendo siempre. La diferencia es que hoy el Gobierno nacional comparte nuestros principios como empresarios. Porque tenemos que regular para que así nos faciliten las tareas. Siempre decimos, que nos dejen la libertad de manejar el negocio que nosotros conocemos y que ellos se encarguen de administrar, pero no intervenir en la industria porque eso no es bueno”, argumentó.

Más allá de eso, las perspectivas para el 2025, según Bressia, son “muy buenas”. “Creo que en el mediano plazo hay una recuperación real del salario y eso en el bolsillo del ciudadano es bueno porque puede volver al vino, que no es un artículo de primera necesidad. Siempre hay otras prioridades y se puede volver a tomar cuando hay un poquito más de flexibilidad en el bolsillo”, destacó.

Para Juan Schamber, gerente de Relaciones Institucionales de Grupo Peñaflor y vicepresidente 1º de Bodegas de Argentina, es muy positivo el mensaje nacional de desregulación. ¿Qué faltaría en ese sentido? Para el empresario el trabajo que queda por hacer debe centrarse en la baja de impuestos, la negociación de tratados de libre comercio y cambios en las leyes que regulan el vino desde el INV. 

“Hoy necesitamos seguir bajando regulaciones, es una de las industrias más reguladas del país, que la política se corra de lo que es el negocio del vino, porque hoy hay una industria golpeada desde los productores primarios hasta las bodegas y sabemos que esas políticas del pasado no funcionaron”, planteó. 

Para el 2025, Schamber confesó que el sector está “esperanzado”. “La esperanza nunca la perdemos, es algo que es medio básico, porque si no deberíamos ponernos a llorar directamente. Creemos que el año 2025 va a ser mejor, estamos muy esperanzados y desde las bodegas estamos haciendo el esfuerzo para que los consumidores nos elijan tanto en Argentina como en el exterior”, cerró.