Un empresario textil criticó la apertura de importaciones: "Le bajan los impuestos a Bangladesh"
Luciano Galfione, presidente de la Fundación Pro Tejer, cuestionó en Digamos Todo la medida del Gobierno que reduce los aranceles de importación para indumentaria, calzado y telas, advirtiendo que tendrá un efecto "despreciable" en los precios finales pero un "impacto tremendo" en el empleo textil. "La medida en el producto final que vamos a consumir en un local comercial va a ser muy poco el impacto, pero va a ser un impacto tremendo en el empleo del sector textil de conjunto", afirmó en MDZ Radio 105.5 FM.
Galfione estimó que la apertura importadora podría costar "unos 40.000 puestos de trabajo" en el mediano plazo, al sustituir producción nacional. Criticó que la rebaja arancelaria beneficie a países exportadores como Bangladesh, sin aliviar los impuestos a los productores locales: "Cuando yo le bajo aranceles a la importación de una ropa que viene de Bangladesh, lo que hago es bajarle los impuestos a Bangladesh. No le estoy bajando los impuestos al que produce en la Argentina, que es el que da trabajo".
Sostuvo que el problema de los precios no radica en la producción, sino en la cadena comercial y los costos internos: "El problema de la Argentina no está en lo que termina saliendo fabricar un producto. El problema está en la cadena comercial. Y la cadena comercial, el producto sea nacional o importado, va a tener exactamente el mismo costo". Como ejemplo, señaló que un jean fabricado en Argentina por $10.000 puede venderse a $100.000 en locales, donde el 90% del valor corresponde a impuestos y logística.
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En este sentido, reclamó reducir la presión tributaria y los costos logísticos para competir: "Si queremos que los productos en la Argentina salgan más baratos, lo primero que tenemos que hacer es cómo hacer para que producir sea más barato. Bajémosle los impuestos al que produce". Comparó la situación con Brasil, donde "un pantalón de jean importado vale 70% menos" pese a tener aranceles similares, y atribuyó la diferencia a la estructura impositiva local.
Respecto a la competitividad, destacó que el sector textil argentino invirtió "más de 1.300 millones de dólares" en los últimos años en tecnología, pero enfrenta "tasas de interés del 45%" y costos logísticos superiores a los de importar desde China. "Nos ponen a competir sin aranceles contra países que pagan sueldos de 350 dólares o jornadas de 16 horas sin aguinaldo", cuestionó.
Sobre el consumo, reconoció que los argentinos buscan precios más bajos, pero insistió en que la solución pasa por reformas estructurales: "La responsabilidad de que la zapatilla hecha en Vietnam en la Argentina valga 200 dólares y en Estados Unidos 100 no es del fabricante de San Martín. Si se equivoca el diagnóstico, se equivoca la solución".