En busca de dólares: los márgenes de maniobra que Argentina tiene con el FMI, BM, BID y CAF
El ministro de Economía, Luis Caputo, informó que acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un paquete de asistencia financiera por 20.000 millones de dólares equivalentes en el marco de las negociaciones de un nuevo programa de Facilidades Extendidas (EFF, por sus siglas en inglés). La firma del acuerdo requerirá la aprobación final del Directorio del organismo financiero internacional y habilitaría otros financiamientos de rápido desembolso de otros organismos internacionales.
Pero hay que tener presente que, con el nuevo financiamiento, se redefine la relación crediticia de Argentina con sus acreedores. Ocurre que, en general, los organismos internacionales son percibidos como acreedores privilegiados o con mayor “seniority” que el resto de los acreedores.
En algún punto, explican los economistas de Quantum, eso está justificado porque otorgan el financiamiento en momentos excepcionales, a mayor plazo y a tasas de interés menores a las de mercado. Pero, además, si una parte relevante de los desembolsos del FMI se destina a cancelar los vencimientos de capital de los próximos años, como parece ser el caso, Argentina contará con más reservas para afrontar los vencimientos con otros acreedores.
En cualquier caso, cerrar un nuevo acuerdo con el FMI puede ser un catalizador que permita destrabar o generar situaciones o mecanismos, no sólo para reforzar las reservas internacionales, sino también para disminuir la incertidumbre asociada al propio proceso del acuerdo y así seguir reduciendo el riesgo país y potenciar flujos de capitales privados, entre otros.
Vale plantearse, entonces, ¿cómo queda la relación crediticia con el FMI con el nuevo EFF?
Más allá del tamaño del financiamiento asociado al programa, que sería de US$20.000 millones equivalentes, restan conocer detalles no menores, tales como la parte del paquete de libre disponibilidad, el desembolso inicial (“front loading”) y los requerimientos o metas cuantitativas que involucran el diseño del esquema monetario y, principalmente, cambiario.
Según datos de Quantum, la exposición crediticia del FMI a Argentina es 976% de la cuota de Argentina, que es de 3.187 DEGs (Derechos Especiales de Giro, la moneda del FMI), seguido de Ecuador (939%), Ucrania (525%) y Egipto (447%).
“Es difícil pensar que los desembolsos incrementen demasiado esa exposición. En consecuencia, cabe esperar que una parte de los desembolsos esté destinado a cancelar los vencimientos de Argentina con el FMI de los próximos años. Por eso es más probable esperar una secuencia de desembolsos asociados al cumplimiento de metas y a la estructura de los vencimientos, además de un desembolso inicial de libre disponibilidad”, señalan desde la consultora de Daniel Marx. Además, hoy Argentina es el principal deudor del FMI, concentrando el 37% del total de los préstamos otorgados del organismo.
Vale destacar, en cuanto al cronograma de vencimientos del programa actual, que en 2025 no se deberán efectuar pagos de capital, que comienzan en 2026 y van creciendo en los años posteriores hasta alcanzar US$6.567 millones en 2028.
Por otro lado, en los programas de Facilidades Extendidas la determinación de los tiempos de los desembolsos, en general, están relacionados con la duración del programa, que tienden a ser de tres a cuatro años de plazo, por lo que un programa de más de tres años excedería el actual mandato presidencial.
¿Qué pasa con otros organismos financieros internacionales como el BID, el Banco Mundial y la CAF? Argentina tiene una relación crediticia regular con el BID, Banco Mundial y la CAF, y en la actualidad hay vigentes diversas líneas de asistencia financiera para proyectos del sector público, bajo distintas modalidades (por ejemplo, préstamos para proyectos específicos o garantías, etc.).
Al respecto, la consultora recuerda que estas instituciones disponen también de financiamiento de desembolso rápido (“préstamos de ajuste sectorial” en el BID), modalidad flexible, destinados a apoyar cambios institucionales y de política. No puede soslayarse el hecho de que este financiamiento puede estar disponible solo si el país en cuestión tiene un programa vigente con el FMI, tal como surge del memo de entendimiento entre esas instituciones y el FMI.
“Esta porción del financiamiento de las mencionadas instituciones no está destinada a proyectos específicos de infraestructura o asimilables, pero tiene un plazo de reembolso inferior al del financiamiento a proyectos específicos, que pueden llegar a 20 años, sin embargo, los montos pueden ser significativos y las condiciones financieras más favorables que los que Argentina podría obtener en el mercado, aunque las tasas de interés tienden a ser más altas que las aplicables a proyectos”, explica Quantum.
Pero cabe señalar que, desde fines de noviembre del 2023, el sector público argentino aumentó su deuda con los mencionados organismos internacionales en US$2.300 millones; la mayor parte con el BID y el Banco Mundial, en línea con la expansión que se viene dando desde fines de 2019. “Este escenario podría limitar la capacidad de asistencia financiera de esos organismos a la Argentina. Por otro lado, los vencimientos de capital de los próximos años representan US$2.100-2.300 millones anuales”, sostiene la consultora.
La relación crediticia de Argentina con estos organismos muestra que a fines de 2024 los préstamos del país representaban el 22% de los préstamos pendientes de pago otorgados a gobiernos por el BID, el 15% de los préstamos otorgados por la CAF y el 4% de los otorgados por el Banco Mundial.