El oscuro panorama para dos actividades clave en la economía de Mendoza
El reciente informe elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea, dirigido por Gustavo Reyes y Jorge Day, sobre la economía de Mendoza durante el año pasado y lo que podría pasar en el corriente ha dejado demasiada tela para cortar sobre la matriz productiva de la provincia.
En su vigésima edición, el informe de Ieral realiza un panorama general y sectorial de la economía mendocina durante 2024 y de su posible evolución en el año 2025. En el mismo, entre otras cosas, se explica que la economía provincial durante el año pasado registró una nueva contracción (1,6%), aunque levemente menor a la de Argentina (1,8%). “La caída en la actividad económica en Mendoza durante este año se explica porque la gran mayoría de los motores de corto plazo resultaron contractivos”, argumenta el documento.
Esto hace que, más allá de que algunos de los principales sectores muestran perspectivas de recuperación en 2025, no podamos hablar de un crecimiento real, sino de una recuperación, ya que la comparativa se hace contra un año malo para la mayoría de ellos. Y si ponemos el foco en algunos como la vitivinicultura y el turismo, la preocupación puede ser mayor, debido a que después de un año de contracción para ambos sectores, lo que podría pasar este año se presenta como un gran desafío.
Con un escenario base del Ieral que prevé que la economía nacional podría alcanzar una expansión promedio en el rango entre el 4% y 6% anual, en el caso de varias de las actividades claves de la economía mendocina el panorama no es tan alentador y las cifras positivas son un tanto más moderadas.
Dos sectores claves, pero no determinantes
Pese a la importancia que tiene en el inconsciente cultural de los mendocinos dos actividades como la vitivinicultura y el turismo, ambas en su conjunto no superan el 15% del Producto Bruto Geográfico (PGB) de Mendoza e incluso están por debajo de las dos principales actividades de la provincia: petróleo y comercio (casi el 30% del total).
Conforme a lo expuesto por el Ieral, a números del 2024, la producción de uva-vinos es la cuarta actividad en importancia y representa el 10,9% del PGB mendocino, mientras que la hotelería-restauración acapara el 3,4%. El podio se lo llevan el petróleo, con el 16,7%, la actividad comercial, con el 15,7% y completa el sector de educación-salud con 14,8%.
Estas cifras, dejan en evidencia varias cosas: por un lado, algo positivo, la actividad mendocina no depende de una única actividad, como sí puede pasar en otras provincias de Argentina. Por el otro, la necesidad de seguir ampliando las diversificación de esa matriz productiva, más teniendo en cuenta que actividades como el petróleo y la vitivinicultura están hoy muy lejos de sus mejores números históricos.
El “extraño” año para la vitivinicultura
Como lo expuso en su informe el Ieral, el 2024 fue un “extraño año para el sector”. Mendoza acapara un 70% de la producción nacional y su performance es fundamental para la industria. El año pasado se incrementó un 46% y la elaboración de vinos lo hizo en un 21%. Sin embargo, las cantidades vendidas apenas se incrementaron.
Para el Ieral es un punto llamativo la caída en ventas de vinos espumosos (-20%). También pusieron foco en la mayor elaboración y similares ventas de vinos, lo que se tradujo en mayores stocks de vinos y, sumado a la mayor cosecha esperada para este 2025 puede llegar a ser un problema para las bodegas si no se reactiva el consumo.
Otro punto señalado por el informe es que los precios pagados por el consumidor han aumentado a un ritmo levemente inferior a la inflación. Como excepciones, hubo menores precios de exportación en vinos a granel y en mostos, cuyas ventas en cantidades aumentaron en 2024. Asimismo, en uvas (y en vinos de traslado), sus precios se rezagaron aún más.
“Por un lado, hubo mayor oferta de vinos, y por otro lado, los mercados han estado complicados”, advirtieron. En el caso del mercado interno el principal motivo fue el débil poder de compra que ha tenido la población argentina, mientras que en las exportaciones afectaron un dólar “que se ha ido abaratando” y la tendencia mundial de la caída del consumo de vino.
¿Qué se espera para 2025? Como dijimos, una cosecha que será un 9% superior que se suma a los stocks vínicos ya existentes. “Además, el dólar no estaría alto, por lo cual no será sencillo elevar las exportaciones. Se podrá incrementar las ventas en el mercado interno, quizá con menores precios”, adelantaron.
También, consideraron que, con este contexto, los precios de uvas se rezagarían aún más con respecto a la inflación.
La preocupación sobre el turismo
Desde el Ieral marcaron que la caída del turismo es un fenómeno que ha afectado a todo el país por diversos motivos, pero principalmente porque Argentina se volvió un destino caro medido en dólares. “Entre los lugares turísticos más afectados, están aquellos que captan mayor turismo extranjero, entre los cuales se halla Mendoza”, comentaron.
En el caso provincial, señalaron “un mal 2024, con menor cantidad de turistas visitando la provincia”. Eso se vio reflejado en las cifras, por ejemplo, en hoteles, el número de visitantes alojados disminuyó un 14%, lo que es una caída superior a la que se dio en el promedio nacional.
El informe recordó que en 2023 el dólar blue muy caro hacía que Mendoza fuese muy barata, con la consecuente llegada masiva de personas de Chile a comprar en supermercados y mayoristas. Sin embargo, esa situación se dio vuelta en 2024 y con el blue barato y un país más caro, se revirtió el flujo de turistas, con miles de mendocinos cruzando la cordillera.
Otra situación que se dio es que la disminución no solo se ha dado en la cantidad de visitantes que llegaron a Mendoza, sino que también se vio reflejada en un menor gasto promedio en dólares por turista extranjero que visitó la provincia.
En 2025 la situación genera preocupación y se pronostica que se mantendría el contexto de altos costos en dólares, y el atractivo económico de viajar al exterior. Como dato positivo Ieral señaló la recuperación de los ingresos de la población argentina, con más turismo nacional.