De tiktoker a empresario gastronómico: cómo nació el sándwich viral de Mendoza
Desde hace ya casi cuatro años, cuando apenas tenía 17 años, Federico Robello (21) comenzó sin saberlo con algo que le cambiaría la vida: subir videos a las redes. Aunque en principio pueda sonar como algo insípido y banal, su estilo cercano y simple al momento de comunicar comenzó a crear una comunidad que lo ha convertido en uno de los influencers de referencia de Mendoza con más de 300.000 seguidores en Tiktok y casi 70.000 en Instagram.
Y fue justamente esa exposición en las redes lo que justamente le ayudó a potenciar otra de sus pasiones: el emprender. En una entrevista con MDZ Online descubrimos su más reciente creación, Guchini, que se ha convertido en un suceso en la porvincia.
A dos meses después de su apertura, el negocio sigue juntando filas solo para conseguir sus sándwiches en su local de calle San Lorenzo, a metros de Plaza Italia, el punto de reunión de todos los comensales de Guchini. Con un concepto simple, con tres variedades para elegir, en promedio, abriendo solo de 12 a 16, venden entre 200 y 300 sandwiches por día a un precio de $10.000 cada uno.
Aunque cuenta que desde muy chico ya empezó con la comercialización de aceites de oliva y licores y tuvo varios tropiezos en el medio, el tiktoker hoy habla con la seguridad y la cabeza de todo un empresario que se consolida en la industria gastronómica de la provincia. Tal es así que Guchini, en donde está asociado con otros jóvenes empresarios de la provincia creadores de la marca Burgang, ya tiene planes para seguir expandiéndose en Mendoza con un segundo local y un foodtrck.
Cómo nació la idea de este negocio, su crecimiento en las redes y cómo se ha transformado en un serio trabajo para él, los planes a futuro con la marca y mucho más fue lo que contó en la charla que tuvo con este medio.
Cómo se hace el sándwich viral de las redes
-¿Cómo nació Guchini?
-Surge de una idea de tener algo gastronómico. Hace ocho o nueve meses arranqué a pensar, a armarlo. Conocí a un chico que me pareció ideal para que estemos juntos en este proyecto y de ahí él me presentó a otro y armamos el equipo de cuatro socios que somos. Realmente surgió de la idea de lograr un local gastronómico distinto, algo con otra onda, con la posibilidad de poder hacer lo que uno quiera con una marca que cree que es lo que va y realmente se efectuó bastante bien.
Empezamos con reuniones, a salir a Córdoba o Buenos Aires a probar distintas sangucherías, porque acá en Mendoza estaba medio corto lo que se podía probar, entonces empezamos a conocer, vimos un montón de marcas, nos gustaron, vinimos, empezamos a cranear, pasamos meses de probar, con entre 30 y 40 pruebas, y aunque el cuerpo pasa factura, es necesario.
Surgió la idea de empezar a mostrar todo el proceso armado de la marca de Guchini tres meses antes de arrancar, así que arrancó como Emprendimiento Sin Nombre y ahí empezamos a crear contenido, mostrarnos todo el proceso y todo lo que realmente conlleva abrir un local. El 30 de noviembre tuvimos la apertura de Guchini con un festival hermoso y donde se notó el fruto de todo el trabajo que hicimos porque vinieron más de mil personas, la plaza se llenó, vinieron bandas a tocar, hicimos algo que nos encantó.
Había cuadras de fila, con fila de 200, 300 personas que duró cinco o seis horas de que llegaba gente y se iba.

-Esto fue un poco el fruto de esos meses de trabajo de posicionamiento de marca que hicieron, de crear una comunidad y una expectativa, donde ya todos conocían Guchini sin haber probado un solo sándwich…
-Sí, se generó eso. Hasta pasaba que la gente me decía: “Che, qué buenos están tus sándwiches”, y nadie los había probado. Era como que de solo el hecho de verme a mí probándolo por las redes ya les sentían el gusto. Me decían que su favorito es el de mortadela, pero no los habían probado. Se generó esa expectativa que estuvo muy buena.
-¿Qué fue primero en vos? ¿El tiktoker te llevó a emprender, o esas ganas de emprender te llevaron a mostrarlo en las redes?
-El primero que surgió fue el emprendedor. Surgió cuando tenía 13 o 14 años cuando empecé vendiendo aceite de oliva y licores. Un poquito más adelante, me largué a hacer una producción, salió todo mal. Después metí un montón de plata en criptomonedas, un montón de plata para un nene de 14 años, y la perdí toda. Más tarde arranqué un emprendimiento mate pidiendo un préstamo y así empezó a surgir el emprendedor. Mientras nacía el tiktoker, como humorístico, que hacía esos videos en un inicio y después me di cuenta que a mí me gustaba emprender y mostrar eso, así que empezó esa fusión del tiktoker emprendedor, que le muestra a la gente, que la gente lo acompaña, que la vive como si fuesen un grupo de amigos. Y terminó saliendo esto que me pone muy contento hoy en día en qué posición estoy.

-¿Cómo fue la inversión que hicieron para arrancar Guchini?
-En los emprendimientos y en los negocios siempre se requiere una inversión y en nuestro caso fue un poco más alta a la que esperábamos en un principio porque decidimos hacer compra de todo nuevo. Mis socios son los chicos de Burgang, que ya tienen tiempo en lo gastronómico, entonces saben que a veces comprar usado puede salir más caro o se te puede romper fácil. En lo gastronómico, para habilitación y todo, decidimos hacer una compra de todo nuevo. Yo estoy en una parte y ellos en otra parte del negocio. Por mi lado, siempre tuve mis ahorros de la venta de mi negocio anterior, que vendía mates, otro emprendimiento que había creado que lo vendí hace un año. Esa plata la guardé para mi próximo negocio, no la gasté en otra cosa, me habré pedido algún viaje a Chile a comprarme ropa, pero nada más que eso, -risas-. Y el resto lo conseguí creando contenido.
Realmente con la creación de contenido se puede ganar plata porque vos tenés un público objetivo que a las marcas les encanta y es como la unión entre el público y la marca. La publicidad siempre fue bien valorada, así que hoy en día eso vale mucho. Y con esas dos cosas pagué mi parte. No vamos a hablar de números ni nada, pero siempre es bueno invertir pensando, sabiendo, porque en este caso salió bien y viene saliendo muy bien, pero vengo de muchos micro emprendimientos que me han salido el 70% mal.
-Mencionaste la creación de contenido, que podemos decir que tiene un doble prejuicio de dos tipos de generaciones. Por un lado, los más chicos que pueden llegar a creer que con un video que se pega en redes te podés convertir en tiktoker, y, por el otro, los más grandes, que lo encuentran poco serio y suelen pensar que no es un trabajo y se trata solo de grabar videos. ¿Cómo es en tu caso?
-Eso pasa siempre, es un trabajo que se juzga mucho, que se critica mucho, que dicen que no hay relación lo que ganás con lo que hacés. Hay que sacarse ese paradigma de horas de trabajo como equivalente a plata. Hay que sacarse eso, el famoso síndrome del influencer es que se siente un impostor por lo que cobra, por lo que hace, porque el trabajo a veces dura 15 o 20 minutos filmando una publicidad y es recompensado muy bien, dependiendo del alcance que tenés. Hay que aprender que no siempre la cantidad de plata que uno puede cobrar es equivalente al trabajo, si no es lo que genera, la cantidad de gente que ve un video en el que me puedo tardar 20 minutos haciéndolo. Lo pueden ver 300, 400 mil, 1 millón, 2 millones o 5 millones de personas y realmente eso es lo que vale mucho más que el tiempo que solo trabajes.
Y después también hay que aprender a no caer en lo que opina la gente, porque los grandes te critican, los jóvenes te critican, los de tu edad te critican, la envidia está por todos lados, la gente se acerca por conveniencia… Hay que tener esa cadera de aguantar, de no caer en todo eso para poder lograrlo. Yo llevo cuatro años de subir contenido todos los días y realmente no es fácil, no es para nada fácil.

-¿Qué planes vienen para el futuro para Guchini?
-Tenemos muchos planes propios como para crecer. En los próximos meses nos gustaría ya estar abriendo un segundo local acá en Mendoza, tenemos un objetivo y ya tenemos en donde, estamos ahí tratando de cerrar, estaría bueno cerrarlo. También tenemos un objetivo, nos gustaría irnos a Buenos Aires pero con un local propio. Han llegado un montón de propuestas de franquicias, porque la gente ve la marca, que va bien, que son pocos productos, que tenemos seguidores…
El consejo que me ha dado la gente es no enceguecerse por la luz de las propuestas, porque realmente hay que mantener una marca y armarla a largo plazo, no es cuestión de quemarla en un año o dos años y que se muera. Así que estamos con objetivos que es crecer con locales propios, no franquiciado, porque este año no es nuestra idea pero a largo plazo si tenemos ganas de hacerlo. También estamos tratando de cerrar un foodtruck, que ya lo estamos armando, ya vamos a hacer todo el contenido. Son todas inversiones que van en base a lo que uno vende, en base a lo que uno gana… Como consejo es siempre separar esos primeros pesos, todo bien ordenado, hacer las cosas limpias y así vamos a poder cumplir los objetivos que tenemos este año.
Mirá la entrevista completa con Fede Robello

