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Qué hay detrás del acuerdo Nación-Ciudad por la "Batalla de los Colectivos"

Con el objetivo de mantener a raya el equilibrio de las cuentas públicas, el Gobierno nacional está dando la puntada fina al traspaso del servicio, lo que supone un "ahorro" anual de US$ 250 millones.

Sin vencedores ni vencidos, terminará la “Batalla de los Colectivos”. En las próximas horas la Nación y el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) firmarán un acuerdo para el traspaso de jurisdicción de las 31 líneas de colectivos que circulan por la ciudad, sin traspasar las fronteras porteñas hacia la provincia de Buenos Aires.

Hacia delante, y una vez que el acuerdo tenga plena legalidad, el gobierno de Javier Milei traspasará a la gestión de Jorge Macri el manejo del servicio, incluyendo la aplicación de tarifas, el diseño de trayectos, la resolución de las paradas en toda la ciudad y, fundamentalmente, la relación con los empresarios del sector para el control y fiscalización de las unidades y la calidad del servicio.

También tendrá a su cargo la velocidad de la renovación de los vehículos y la posibilidad de instrumentar líneas de financiamiento para la compra de nuevos colectivos con fondos, eventualmente, del Banco Ciudad. 

Mientras se firme el acuerdo y se ponga en práctica, el precio del boleto de colectivo continuará en el mismo nivel actual. Esto es, unos 371 pesos el boleto mínimo. El costo del boleto final que el boleto tendría luego de la firma en términos actuales aún no se conoce, pero se puede especular con un valor aproximado.

Sin el subsidio nacional, pero manteniendo el de la Ciudad, el valor se ubicaría entre 640 y 650 pesos el mínimo, lo que implicaría un alza lineal de 73%. El valor final dependerá de las negociaciones entre las partes, donde lo fundamental es saber qué sucederá con los 271 pesos que hoy representa el subsidio que aplica la Nación.

El gobierno de Javier Milei los quiere eliminar de manera total, mientras que la Ciudad tiene como objetivo de máxima que la Nación traspase ese dinero en su totalidad. El de mínima, asumir que el Ministerio de Economía que conduce Luis “Toto” Caputo dejará de subsidiar y no traspasará fondos a la Ciudad.

En ese caso, el gobierno de Jorge Macri estudiará si puede aumentar el subsidio que aporta la Ciudad, que hoy implica un monto total de 221 pesos. Si no hubiera subsidio ni de la Nación, ni de CABA, el precio del boleto llegaría a los 863 pesos mensuales, lo que llevaría el incremento al 132%. Si la Ciudad decidiera poner todo el dinero y mantener el precio actual del boleto mínimo, la gestión de Jorge Macri tendría que encontrar financiamiento por unos U$S 18 millones mensuales.

Mirada empresaria

Por el lado de los empresarios, el cálculo se queda corto. Los propietarios de los colectivos aseguran que el nivel de los boletos debería ubicarse sin el aporte de los subsidios de la Nación, en unos 1.400 pesos por viaje, al incluir no sólo la salida de los aportes de dinero públicos, sino también el costo de amortización y de recuperación de los fondos para recambio de unidades, una operación que debería concretarse cada 10 años.

El acuerdo al que llegaron el gobierno nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires se basa en los siguientes criterios:

- Las 31 líneas de colectivos que recorren el territorio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dependerán directamente en todo de CABA. Se transfieren jurisdicción y responsabilidad, incluyendo la fijación de tarifas. Una vez que se ponga en práctica el acuerdo, el precio del boleto lo aplicará la ciudad de Buenos Aires. 

- La Ciudad también será la que deberá exigir a las empresas del sector, la calidad y performance del servicio a futuro. Con o sin el monto del subsidio nacional. Tendrá el gobierno porteño la facultad de decidir si mantiene o quita los subsidios, aumentar sus tarifas, cambiar sus recorridos o dar de baja los permisos de circulación. Podrá intervenir la elaboración de la estructura de costos del sistema, de la fijación de las tarifas, y la decisión sobre el monto final de los subsidios. También la política de repartir y distribuir los subsidios totales a sus líneas de transporte público de pasajeros. Las empresas ya no recibirán el dinero de la Nación, sino de la Ciudad, y también las exigencias para cumplir con el servicio.

- El traspaso que se firmará en las próximas horas, deberá luego tener la aprobación de la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, y recién a partir de ahí tendrá legalidad institucional. Se supone que Jorge Macri podrá contar con los votos propios y de los libertarios en el Legislativo porteño, ya que la Nación firmará el acuerdo, con lo que no habría problemas para que el traspaso supere el objetivo de la legalidad institucional republicana de la Ciudad. 

- Según los tiempos que manejan las dos partes, la Ciudad estará en condiciones de asumir la responsabilidad por esas 31 líneas de colectivos entre 45 y 60 días. Esto es, hasta dos meses después de la firma del traspaso de la Nación a CABA. SI esto sucediera, el boleto de colectivo continuará congelado o incrementado a partir de la inflación hasta noviembre. Luego podría modificarse desde diciembre o desde el primer día hábil del 2025. Será decisión de la gestión Jorge Macri

- Para la Nación implicará un ahorro de aproximadamente 250 millones de dólares anuales desde el próximo ejercicio. No mucho en términos fiscales. Pero en línea con el mensaje que Luis “Toto” Caputo quiere darle a todo el país: con el objetivo de cumplir con el objetivo máximo de un superávit fiscal primario fijado por Javier Milei como norte máximo de la política económica, el ministro tiene vía libre para pelearse con una de las reparticiones más cercanas ideológica y políticamente con el oficialismo. O al menos, así es en los papeles.

Jorge Macri tendrá que tener en cuenta esta posición irreductible para la gran batalla que hay en estos tiempos entre la Nación y CABA. La pelea por la reducción de la coparticipación que implementó Alberto Fernández en 2020 y que en diciembre de 2022 recibió fallo a favor de la Ciudad de parte de la Corte Suprema de Justicia.

Por este conflicto, afirma CABA, la Nación le debe a la gestión Macri unos U$S 1.800 millones de dólares. Más un goteo mensual de aproximadamente 80 millones de dólares. Hasta acá, la gestión Caputo no tiene en sus planes pagar ni la deuda ni el flujo mensual.