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Hervè Fabre: la historia del francés que llevó el malbec argentino al mundo

El winemaker y accionista de bodegas Fabre cree que ahora es el tiempo dar a conocer y exportar al vino torrontés.

Los que lo conocieron en Mendoza allá por el año 1993 lo llamaron el francés loco. Sucede que en esos tiempos, cuando el desarrollo de la industria vitivinícola argentina aún estaba en un estadío de producción de vino a granel muy volcado al mercado interno, compró una bodega  muy antigua, demasiado madura, en una zona cara y que para peor tenía plantaciones de uva Malbec, una variedad muy poco comercial en esos tiempos.

Sin embargo, Hervè Joyaux Fabre, no solo apostó por plantación en la zona de Luján de Cuyo en Mendoza, sino que se mudó con su familia a esa tierra y construyó su “chateau” en el viñedo, generando así la primera bodega boutique de la Argentina y se convirtió en un pionero en la elaboración de vinos Malbec de alta gama y en un puntal para el reconocimiento de esta variedad en el mundo. No por nada en Europa le conocieron como el "Señor Malbec".

Fabre fue distinguido como el “Mejor Winemaker” de vinos tintos del año 2018 en el marco de la edición 35º del prestigioso International Wine Challenge (IWC), donde además obtuvo cuatro medallas de oro. El año anterior la bodega había sido galardonada en este mismo concurso, considerado como el Oscar del mundo del vino, como la mejor bodega del año. Y al año siguiente en 2019 Hervé J. Fabre fue nuevamente candidato a “Mejor Winemaker del Año de Vinos Tintos” en el International Wine Challenge (IWC).

En una entrevista con MDZ, el fundador y accionista de las bodegas Fabre Montmayou y Domaine Viñalba, contó su historia y habló sobre el presente y el futuro de la industria en la Argentina.

Hervè Fabre y su esposa Diane

-¿A qué se dedicaba en Francia y qué es lo que que hizo venir a la Argentina?

-Era negociante en vino. Compraba el vino, hacía el corte y lo vendía con mi marca. Yo vengo de una familia de bodegueros, pero mi padre decidió vender las propiedades de la familia. Yo tenía la idea era volver al negocio así que en comencé a buscar una finca para comprar y comencé por la zona de Burdeos pero allá lo bueno no es caro, es carísimo, y yo no tenía ninguna fortuna. Entonces busqué otro lugar. Primero en el Languedoc, después me fui a España y finalmente en Chile, donde pasé mucho tiempo buscando porque era conocido como país exportador de vino. Pero la idea de hacer un cabernet sauvignon o un merlot a 12.000 kilómetros de Francia no me generaba mucho interés, no era ningún desafío.

Fue en ese que un amigo de la infancia, Pierre Montmayou, me hizo probar la cepa Malbec. Así fue que juntos decidimos hacer una bodega dedicada a ese vino.

-Una apuesta arriesgada en tiempos en que el Malbec no era conocido

Si. En Francia era uva bastante difícil, de taninos duros no muy agradables. La sorpresa fue encontrar este Malbec en Argentina.  Ya era difícil explicar que Argentina era productor de vino dado que había poca bodegas que exportaban esa época, pero a mi me gusta la aventura y en 1992 compré la finca en Luján de Cuyo. Me llamaron el francés loco porque había comprado una finca con viñedos viejos de la zona más cara de Mendoza, un viñedo que produce poco, con uvas viejas y encima de vino Malbec que no lo conoce nadie. Pero lo hice porque a mí me gusta que el viñedo tenga cierta edad porque los vinos tienen otro equilibrio. Entonces decidí armar el chateau en la bodega, algo normal para un francés, pero una novedad en Argentina. De esta forma nació la primera bodega boutique que no era una figura muy común en el país.

-¿Usted es quien dio a conocer al Malbec argentino en el mundo?

No inventé nada. Tuvimos la suerte de no equivocarnos al elegir el Malbec. Fue una apuesta arriesgada moverme con toda la familia porque te gusta una uva. Cuando comencé a hablar de Malbec argentino no lo conocían. En la primera salida a Estados Unidos tuvimos que ir restaurantes argentinos para poder ofrecer el vino porque nadie entendía nada de lo que era el Malbec. Pero con el tiempo pudimos encontrar importadores. Lo que ayudó mucho fue la crisis del 2001 que con la devaluación hizo que fuera mucho más fácil vender vinos muy buenos a precios muy competitivos, regalados en el mercado externo. Nunca pensé que fuera fácil pero tuve suerte. No pretendo atribuirme el éxito del Malbec en el mundo, pero un poco ayudé. Lo que más contribuyó fue la medalla de oro que ganamos en Burdeos y eso ayudó a difundir no solamente al Malbec sino a demostrar que se podía hacer vinos de alta gama en la Argentina. 

Fabré es el enologo de sus bodegas

Infinitus

La bodega Infinitus se estableció en el alto valle de Río Negro, en la localidad de Roca donde recicló una vieja bodega transformándola en la primera bodega “boutique” de la Patagonia. Allí encontró también viñedos antiguos, de baja producción, de cepajes nobles, y el “terroir” ideal para desarrollar los primeros “vinos de estilo francés y de alta gama de origen patagónico".

-¿Por qué fueron a la Patagonia?

-Si te gusta un poco la aventura cuesta un poco parar. Yo tenía una relación con un enólogo de la empresa Canale que me había hecho probar vinos Merlot que me habían encantado. Así fue que compramos una finca, aunque estaba en ruinas y la tuvimos que reformar, que contó con la primera bodega boutique con concepto de la Patagonia. 

Al principio fue un poco complicado, porque allá no hay mercado de uva. Además en Buenos Aires no tenían buena fama los vinos de la Patagonia, cosa que no sucede en Europa donde la marca Patagonia ya era muy reconocida. Pero lo que nos pasa hoy es que tenemos más demanda de lo que podemos producir.

Viñalba

La bodega Domaine Viñalba fue fundada en el año 2007 por Hervè y su esposa Diane en el Valle de Uco en una finca de 220 hectáreas ubicada en el extremo oeste de la IG Gualtallary con altitudes de entre los 1350 y los 1600 metros sobre el nivel del mar.

Sus vinos tienen presencia en mercados internacionales como Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Australia con un importante reconocimiento de medios y críticos. Y se distinguen por la sostenibilidad y la calidad se refleja en sus prácticas de cultivo y elaboración.

La bodega utiliza métodos orgánicos y biodinámicos, cuidando la tierra y las viñas para obtener uvas de la mejor calidad. Además, la tecnología de vanguardia se combina con técnicas tradicionales.

Con Fratelli Branca Destilerías como distrubuidor, las líneas completas de Domaine Viñalba ya se encuentran disponibles para el público en híper y supermercados de todo el país desde 2023.

-¿Qué significó Domaine Viñalba?

-Esta bodega la hicimos con mi mujer, Diane, que es la principal responsable del éxito de exportación que tiene. Es una experiencia diferente. Ni mejor, ni peor. Aunque muchos piensan que el futuro es el Valle de UCO, yo creo que ambas zonas tienen una virtud en común: son diferentes. Porque si le envias a tu cliente un Malbec que se parece a otro, ¿cuál es la gracia de comprar otro vino?

Pero nuestra ambición es que Domaine Viñalba se convierta en uno de los más excepcionales productores de vinos de la Argentina y un referente global del Valle de Uco.

Fabre Montmayou

¿El tiempo del Torrontés?

-¿Cuál es su apuesta a futuro?

-Hace más de 30 años, la situación del vino Malbec era similar a la del vino Torrontés hoy. En ese entonces los Malbec no eran lo que es hoy. En el caso del Torrontés se encuentran hoy muy buenos vinos, pero son muy pocos.

Es mi apuesta, porque pensar en encontrar una nueva uva tinta para ganar mercado es una ilusión total. Además, el mercado se está volcando en el mundo al vino blanco. Los jóvenes no quieren comer tanta carne y prefieren los blancos. Afuera la comercialización del tinto baja más que la del blanco en un marco de caída generalizada. Entonces hay que apostar al vino Torrontés, un vino distintivo de la región, pero hay que ir al exterior con productos de alta gama.

En Suiza, por ejemplo, presentamos nuestro vino Torrontés sin grandes expectativas pero tuvo gran aceptación. Eso, en un país con tradición de producción de vinos blancos y muy nacionalista al respecto. Por eso creo que estamos ante una gran oportunidad.