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Inflación y tipo de cambio: los motivos por los que comprar en Chile aún conviene

La Fundación Mediterránea menciona cómo seguirá la inflación y hasta cuándo será más barato consumir algunos productos en el país vecino.

Un informe de la Fundación Mediterránea explicó que hay dos motivos para viajar a Chile a comprar. El primero es el dólar blue. En 2023, cuando estuvo caro los chilenos venían en masa a comprar en Mendoza, especialmente alimentos y productos de limpieza. Ahora, son los argentinos que viajan a comprar ropa, informática y otros ítems a Chile.

El segundo motivo de la conveniencia es que Chile es una economía abierta, lo que implica que muchos productos industriales (ropa, informática, línea blanca) son más baratos que en Argentina. “En un país como el nuestro, con fuertes ventajas para producir alimentos, y con desventajas en la parte industrial, si se abriera al mundo, los alimentos serían más caros debido a que están atados a los precios internacionales”, precisó el informe a cargo la regional Cuyo del Ieral.

En cambio, como Argentina todavía es una economía cerrada, ocurre lo contrario: los alimentos son baratos mientras que la ropa y la informática son caras, lo que genera otro motivo para viajar a Chile. “Como un agregado, en estos últimos meses, la indumentaria ha aumentado a menor ritmo que la inflación, dada la alternativa de poder adquirirla en el otro lado de la montaña”, detalló el informe de la Fundación Mediterránea.

Las consecuencias del éxito

Si la actual administración tiene éxito y la inflación baja, también habría menor demanda especulativa por dólares. Si se agrega mayor entrada de capitales, el dólar sería más barato, expresó el análisis. En este marco, en materia de precios, eso implicaría que los bienes “atados al dólar”, es decir, los importables (ropa e informática) serían más baratos.

Los mendocinos que pueden se escapan a comprar seguido al otro lado de la cordillera.

En exportables, también sería así, pero hay casos especiales, especialmente si la economía se abre al mundo. Por caso, serían más baratos por el dólar, pero más caros porque convendría venderlos al mercado externo (alimentos). En cambio, los servicios serían más caros. Si aumenta la demanda por esos servicios, no se pueden importar, lo cual se traduciría en un incremento de precios.

En función de lo sucedido en experiencias previas (década del 90), se observó que, si los precios se estabilizan, el valor de los artículos del hogar también lo haría porque están atados al dólar, que también debería ser más estable. En tanto, sí hubo un incremento de los precios de los alimentos, no por el dólar, sino porque se exportaría más. También podrían subir los servicios de salud y las tarifas de los servicios públicos.

Como conclusión, el informe de la Fundación Mediterránea expresó: “Si llega a tener éxito, implicará que el país irá a un contexto diferente, con cambios en sus precios relativos. No sólo por la esperada estabilidad en precios, sino también por una economía más pensada en el sector privado. Eso implicará que algunos sectores se verán más beneficiados que otros”.