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Educación e impuestos, la receta de los empresarios para mejorar la competitividad

El flamante presidente del Consejo Empresario Mendocino reconoce el momento complejo que atraviesa la actividad económica. Sin embargo, cree que pronto comenzarán a verse resultados positivos.

El Consejo Empresario Mendocino (CEM) es una agrupación con 24 años de historia que, a diferencia de otras organizaciones similares, reúne a personas en lugar de a empresas. En este marco, trabaja sobre temas económicos y específicos con una mirada de largo plazo para mejorar la economía general de la provincia.

Martín Clement es el nuevo presidente del CEM y junto a con Martín Calzetta conducirán el espacio durante dos años. Licenciado en Administración y “orgullosamente mendocino”, está al frente de una empresa de comercio exterior que fundó su padre. Con sucursales en Buenos Aires, San Luis y San Juan prestan servicios relacionados con el rubro desde hace 25 años.

El flamante dirigente realizó un resumen de los objetivos principales del CEM y expresó que trabaja para que “a los mendocinos les vaya bien” e incentivar mayores oportunidades generales. De este modo, la dinámica es diferente a la de otras organizaciones empresarias que se miran y apuestan por el sector al que pertenecen (vitivinícola, pymes, metalmecánica, etc.).

El CEM abre la mirada y la estira hacia el largo plazo, con el foco puesto en proponer mejoras para la economía mendocina. Para ello, elabora informes económicos, educativos, financieros, de competitividad y otros que son fuente de consulta tanto del área privada como de la pública. Entre otras acciones, también financia un programa para apoyar a líderes educativos y organiza el foro de inversiones y negocios que crece año a año durante la época de la Vendimia. “Buscamos oportunidades para que Mendoza diversifique su matriz productiva y crezca”, sintetizó Clement.

Consciente de que le tocó asumir la presidencia del CEM en un año complejo con números muy bajos en la industria y en el consumo, Clement destacó que el actual es un punto de inflexión en la historia del país. “Venimos de 20 años de un esquema político que no funcionó y no lo decimos nosotros, sino que lo demuestran los datos”, fundamentó el empresario.

Agregó que el modelo anterior tenía fecha de caducidad y que, aunque el momento actual es complicado, hay que verlo como una oportunidad de cambio que debería ser mejor debido a que lo eligió la mayoría. En este mismo sentido, el nuevo presidente del Consejo Empresario apostó por un futuro provisorio aunque es preciso administrar la ansiedad.

El presidente del CEM dio su visión sobre la competitividad y la economía.

En esta línea y con relación a la mentada recuperación y sus diferentes formas planteadas, Martín Clement mencionó que los indicadores han comenzado a mostrar cierta mejora de la actividad. Además, observó que la inflación está más controlada y se esperanzó en que en poco tiempo se verán resultados promisorios. “En eso soy optimista”, se ilusionó el empresario quien también habló sobre las claves de la competitividad, las fortalezas de Mendoza y la nueva mirada que debe plantearse el sector privado a partir del nuevo contexto macro.

- En el contexto actual, ¿qué cree el CEM que hay que encarar de manera urgente?
Si bien el Consejo está en temas más estructurales y no tanto de la coyuntura, creo que, como empresarios y emprendedores, se debería cambiar hacia una actitud más protagonista. En esta etapa está claro que no debemos esperar que nadie nos venga a decir lo que podemos o no podemos y eso implica saber que si nos esforzamos vamos a lograr algo significativo. Tenemos que hacer un esfuerzo como sociedad para reconstruirnos, prepararnos, estudiar, que los chicos vayan a la escuela. Eso va a generar progreso en cinco o diez años y hay que apuntar la energía de manera consciente en ese sentido, sin esperar que nadie nos diga qué debemos o no hacer.

 - El último trabajo del CEM mostró datos relacionados con la competitividad y la productividad. ¿Cómo está Mendoza con relación a este último punto?
Lamentablemente, no tenemos un número de productividad provincial, pero aunque la competitividad tiene que ver con la eficiencia de las empresas, hay temas que son estructurales. Se trata de la educación en el largo plazo y de los temas fiscales e impositivos. En eso el informe hace bastante hincapié sobre la necesidad de una presión fiscal más baja, lo que implica un gasto público más bajo y más eficiente. Es decir que debería haber una estructura tarifaria e impositiva más simple y razonable, tanto a nivel nacional como provincial. Creemos que la competitividad debe pasar por estos puntos. A esto se agrega una relación más eficiente entre los particulares y el gobierno, lograr una digitalización de todos los procesos e ir hacia la mejora de la competitividad de las empresas.

- ¿Qué es ser competitivo?
Básicamente, es llegar a un consumidor con un precio que las personas estén dispuestas a pagar. Es decir que competir implica que el producto que vendemos tiene que ser sustentable y debe tener continuidad de poder suministrarlo. Mendoza es competitiva en muchos rubros, pese a la gran distancia que tenemos de los puertos y que, por lógica, agrega costos y problemas. Pese a esto, los productos locales llegan a precios que son aceptados por los consumidores y tienen sustentabilidad.

Clement habló sobre el cepo y el tipo de cambio.

- ¿Cuál es la fortaleza de la provincia en este punto?
Mendoza tiene una cultura de la sustentabilidad y de productos orgánicos donde todavía puede crecer más y destacarse. La cultura de cuidar sus recursos y del esfuerzo pueden implicar vías de desarrollo.

"Creemos es que ninguna competitividad se incrementa a través de un tipo de cambio artificialmente creado", aseguró Martín Clement, el nuevo presidente del CEM

- Después de reglamentado el RIGI y la Ley Bases, muchas cámaras empresarias abogan por una Ley Pyme, ¿qué opina el CEM de esto?
El RIGI solo se entiende en un país con prontuario y debería ser una excepción para empresas con capital importante, ya que es algo necesario para reconstruir la confianza en el sector productivo argentino. Para ello, hay que contar con un régimen de este tipo que motorice las inversiones más grandes y ojalá fuera para todas las empresas y rubros, pero creo que está bien que se haga de forma gradual. Hay que pensar que la situación fiscal argentina es muy delicada por lo que es preciso avanzar con precisión quirúrgica.

- Con relación a tu actividad específica, ¿por qué sería importante salir del cepo y qué impacto tendría esto hoy?
El cepo no es otra cosa que capas y capas de regulaciones y restricciones sobre un determinado bien que es la divisa en dólares. Las regulaciones que se acumularon de forma desordenada han dado origen a distintos tipos de cambio, algo que no existe en ninguno de los países vecinos. Es muy perjudicial porque en definitiva muestra la real medida de nuestra competitividad y la rebaja. Aparte, impide hacer cualquier tipo de cálculo económico, desalienta la inversión, la economía en blanco y presenta muchas dificultades. Es importante salir de este esquema lo antes posible, pero no es sencillo y creo que el gobierno va en ese camino.

- Con relación al cepo y la competitividad, ¿el dólar está caro o barato?
Lo primero que hay que decir es que habría que ir a un tipo de cambio único, que implica salir del cepo y que sea libre. Es decir que refleje la oferta y la demanda. Eso implica no tener tantas restricciones en cuanto a la importación, que es la contracara de la exportación. Desde el Consejo no hablamos del tipo de cambio, sino que nos enfocamos en temas más estructurales. Lo que sí creemos es que ninguna competitividad se incrementa a través de un tipo de cambio artificialmente creado.

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