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Sociedades anónimas deportivas: diagnósticos erróneos y debates inconducentes

El presidente Javier Milei expresó hoy un fuerte apoyo a las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Martín Saiz. doctor en Administración de Empresas, analiza este tema en MDZ.
Hay clubes en Argentina que no tienen organigramas en una ineficiente amalgama de tareas repartidas entre dirigentes y empleados Foto: MDZ
Hay clubes en Argentina que no tienen organigramas en una ineficiente amalgama de tareas repartidas entre dirigentes y empleados Foto: MDZ

En 2022, Real Madrid ganó su decimocuarta Champions y generó ingresos por 831 millones de euros. La asociación civil deportiva más exitosa del mundo. En 2023, Manchester City ganó por primera vez la Champions y generó ingresos por 964 millones de euros. Desde 2008 el Abu Dhabi United Group es el dueño y logró lo que 142 años de existencia previa no pudieron. Fluminense en 2023 ganó la Copa Libertadores por primera vez siendo una sociedad civil deportiva que derrotó a Boca, una asociación civil sin fines de lucro que reportó 14 millones de dólares de superávit en el mismo año. 

El párrafo introductorio intenta ejemplificar que los éxitos institucionales (gestiones deportivas y dirigenciales) no guardan relación con las modalidades asociativas. Mismo ejercicio podría hacerse para los fracasos: han descendido por igual sociedades anónimas deportivas y asociaciones civiles sin fines de lucro. 

Real Madrid ganó su decimocuarta Champions y generó ingresos por 831 millones de euros. Foto: MDZ.

En Argentina debatimos sobre la pertinencia de las SAD cuando los principales problemas y desafíos que enfrentan los clubes argentinos no guardan relación con su propiedad sino con su administración y contexto. En consecuencia, cualquier debate sobre las SAD en el contexto de clubes que se administran igual que hace cien años, resulta inconducente y evidencia diagnósticos erróneos.

En primer lugar, la modernización de la administración. Hay clubes en Argentina que no tienen organigramas en una ineficiente amalgama de tareas repartidas entre dirigentes y empleados. Clubes en Brasil ya cuentan con jefes de innovación y líderes de estrategias internacionales. Segundo, la gobernanza abierta que brinda transparencia y participación, es ya, un modelo de gestión política probado a nivel mundial en clubes; Argentina con sus históricos órganos de gobierno de asociación civil se destaca por las sospechas de corrupción, desfalcos y deudas inconmensurables. 

La formación de dirigentes de primera línea sigue siendo una asignatura pendiente

Son pocos los que se forman para serlo y muchos los que se auto perciben preparados cuando nunca administraron recursos en sus vidas personales. En el management deportivo actual, ya no hay lugar para improvisación y corazonadas. El debate aquí es cómo conciliar una gestión dirigencial ad honorem con un desarrollo laboral personal y una vida familiar. Dejar de demonizar el ámbito privado sería un buen comienzo, de allí suelen provenir los talentos de mayor calificación y experiencia (muchas veces inclusive pretendidos desde el ámbito público) y las mejores prácticas de gestión, sin olvidar que miles de empresas son admiradas por la manera en la cual tratan a sus colaboradores. Hoy más que nunca, la formación de dirigentes deportivos reviste una importancia crítica de cara al futuro. 

Muchos esgrimen los casos de SAD cuyos inversores se retiraron y los clubes descendieron. Habrá que analizar en cada caso, por qué esos clubes dejaron de ser atractivos. Más aún cuando al inicio señalé casos de éxito. Sin embargo, he aquí otro ejemplo de debate inconducente: ¿Acaso no tenemos ejemplos de asociaciones civiles que descendieron y quebraron?. En 130 años de existencia de AFA, sólo un club no experimentó una convocatoria de acreedores: River Plate ¿Acaso hoy en día no hay clubes que en la práctica son financiados por privados de manera poco transparente, evitando admitir la incompetencia de sus estructuras de gobierno y gestión por generar un club sustentable? El debate correcto aquí es pensar por qué a nuestros clubes les cuesta tanto crecer, mejorar infraestructuras, atraer nuevas audiencias, etc.

En 130 años de existencia de AFA, sólo un club no experimentó una convocatoria de acreedores: River Plate. Foto: MDZ.

A todos nos duele ver cómo equipos brasileros ganan siempre la Libertadores

La pérdida de competitividad a nivel internacional halla razón en la imposibilidad de los clubes locales por generar economías de mayor dimensión en un mercado dolarizado por definición. La cuota de los socios podrá costear la estructura operativa (en el mejor de los casos) y parte del fútbol profesional pero ya no los desarrollos deportivos necesarios con una moneda depreciada en mil a uno. Debatir cómo inyectar dinero en nuestros clubes es un tema económico y financiero, no de propiedad. 

Si a estos argumentos les sumamos el nivel de innovación tecnológica aplicada a la práctica deportiva y a la experiencia de las audiencias, seguir pensando nuestros queridos clubes como hace cien años es una quimera que hará que nuestros hijos y nietos no los sientan como nosotros ¿Realmente pensamos que el debate es sobre las SAD? Recordemos que nuestros clubes no se privatizarán. Ya lo son, aunque se gestionen desde hace décadas bajo lógicas de estamento público alejadas de desempeños, productividades, métricas y rentabilidades necesarias para reinvertir. 

No hay que encasillar referentes de un lado o del otro de las modalidades asociativas

Los debates hoy en el mundo del deporte, son otros. Y en Argentina, parecieran desconocerse. El arraigo a una idiosincrasia de inicios del siglo XX y principios ideológicos que deberían quedar en la puerta de los clubes, obnubila un presente donde el deporte a nivel mundial es una industria de miles de millones de dólares donde lo que importa es cómo se administra y generan contenidos que fidelicen y atraigan nuevas audiencias, no quien es el dueño. Las raíces fundacionales asociadas a la acción social, tienen que ver en las nuevas estructuras un aliado, no un enemigo señalado por quienes desconocen las buenas prácticas. 

A modo de cierre, el debate sobre las SAD es inconducente porque los diagnósticos son erróneos. El debate no debe ser la propiedad sino la administración moderna, la gobernanza abierta, la formación dirigencial, la pérdida de competitividad y la innovación tecnológica aplicada. 

Nadie ni nada nos arrebatará a los hinchas nuestros clubes

Sólo que hace cien años atrás no había twitch, realidad aumentada ni sportainment. Lo único que importa al final del día, es que aquellos que sentimos y pensamos todo el día en nuestros colores tengamos cada vez mejores clubes para seguir viviendo nuestra pasión más importante.

Martín Saiz.

Martín Saiz. Doctor en Administración de Empresas. Gerente de Recursos Humanos. Autor de dos libros sobre Administración de Recursos Humanos. Estudiante en FIFA – CIES.