Qué está pasando con la colocación de deuda del Tesoro
En momentos en que el mercado cambiario y el de bonos soberanos volvieron a emitir señales amarillas, el equipo económico logró en la última licitación de deuda superar ampliamente los vencimientos al adjudicar $8,4 billones frente a compromisos que llegaban a $5,7 billones, luego de recibir ofertas por $15,1 billones.
Además, para tranquilidad de los bonistas, tras los resultados el equipo económico informó que con el excedente de $2,7 billones el Tesoro le comprará al Banco Central dólares, que serán utilizados para pagar vencimientos de deuda externa que operan en julio (entre Globales y Bonares vencen aproximadamente US$ 3.000 millones). ¿Pero qué datos y señales trajo esta última licitación de deuda del Tesoro?
Por un lado, el Tesoro colocó los $6 billones ofrecidos para las Letras capitalizables en pesos (Lecap) cortas en el plazo de 91 días, más $2,2 billones de la letra que vence en diciembre 2024 a una tasa efectiva mensual del 4,50% y otros $200.000 millones en un bono dólar linked (vinculado al tipo de cambio) con vencimiento en diciembre 2025 con una tasa de corte de -8,6% (rechazando ofertas por $860.000 millones).
Lo que se vio en primer lugar es que nuevamente el Tesoro acotó la emisión de la Lecap con tasa mínima a poco más del importe de los vencimientos que enfrentaba, pero declaró desiertas las letras más cortas (con posturas por $2,1 billones seguramente a tasas menores a 4,25%) para maximizar la adjudicación de la letra que vence en setiembre 2024.
De modo que con las Lecap que vencen en setiembre y en octubre operando por encima del 4% de tasa efectiva mensual en el mercado secundario, el premio para licitar la nueva letra fue bastante más acotado que en las licitaciones pasadas (por lo que el factor de prorrateo fue de 62,5% versus el 43,3% de la anterior, cuando la demanda había sido mucho mayor ante un menú con menos alternativas).
Por otro lado, Economía eligió tomar casi todo lo ofrecido de la letra a 165 días, mientras que en el título dólar linked priorizó el costo emitiendo un bono a medio año más largo que el que vence en junio 2025 con un rendimiento apenas 300 puntos básicos (3%) superior a esa referencia del secundario.
Pero lo llamativo esta vez fue que, nuevamente volvieron a dejar desiertas las alternativas cortas con vencimiento al 26 de julio y 30 de agosto de este año como en la licitación anterior. Por tanto, los inversores que aspiraban obtener una tasa más elevada, en este menú debían estirar marginalmente el plazo de la letra a comprar.
Por eso se pactó que lo licitado en la letra a setiembre tendría una tasa efectiva mensual mínima de 4,25%, que lucía mejor que las alternativas de corto plazo (de ahí que las Lecap a octubre terminaron operando en 4,2%). Además, los inversores que preferían estirar aún más el plazo con la Lecap a diciembre les brindaron un premio significativo al cortar en 4,5%, quedando por encima de las tasas de mercado (en la previa se proyectaba una tasa del 4,25%).
Mientras que en el caso del bono dólar linked, en la previa se estimaba que podía salir en un rango de -3% a -3,5% pero cortó con una tasa de -8,79%, quedando significativamente negativa en comparación con sus pares. De ahí que a esta tasa algunos analistas prefieran la serie 1B del Bopreal o incluso las tasas reales positivas que ofrecen alternativas vinculadas a la inflación (CER) con similar vencimiento.
Vale recordar que en la licitación anterior, Finanzas rechazó ofertas por casi $11 billones. Pero en esta ocasión Finanzas habló del "fin de un período de tasa real de interés negativa", por lo tanto, la señalización de tasa es un dato de cómo el Gobierno percibe la trayectoria de la inflación para los próximos meses.
Considerando que la tasa mínima a licitar fue 4,25% para la letra a setiembre esto implica una tasa mensual efectiva -para comparar con la inflación- de 4,15%, por lo tanto, la tasa promedio de inflación mensual para los próximos tres meses (período de inversión de la letra) debe ser menor a este registro para que la tasa real sea positiva tal como lo estableció Finanzas.
Teniendo en cuenta que la inflación de junio se espera que sea superior a la de mayo (producto del impacto de los precios regulados), y suponiendo que luego continúa descendiendo (si no hay alteraciones cambiarias), se creía que un sendero de break even (punto de equilibrio o conveniencia para entrar) para dar con una tasa real positiva en la letra a setiembre era 4,75%, 4,25% y 3,5% para los meses de julio, agosto y septiembre, respectivamente.
Claro que esto a su vez condicionaba las tasas reales que podían resultar en las letras más cortas a licitarse de julio y agosto. Si la inflación break even es la estimada entonces las cotizaciones de mercado de las letras a julio y a agosto eran relativamente caras (dado que la tasa real es negativa a las tasas de inflación estimadas).
La próxima licitación será el 10 de julio, en la que el Tesoro enfrenta vencimientos en moneda local por $1,05 billones compuestos íntegramente por una sola Lecap. Veremos qué pasa en el ínterin.