Actividad económica

Caída de la industria: qué pasa en Mendoza y cómo se ve el futuro

Las cifras de baja en la actividad muestran un desplome del sector que alarma a los empresarios. El impacto en la provincia, los precios en dólares y el golpe de las importaciones.

Diana Chiani
Diana Chiani lunes, 20 de mayo de 2024 · 17:17 hs
Caída de la industria: qué pasa en Mendoza y cómo se ve el futuro
La industria metalmecánica en Mendoza funciona al 45% de su capacidad Foto: NA

De la mano de una fuerte retracción del consumo, la industria nacional atraviesa uno de los derrumbes más fuertes de los últimos años. Así lo expresó el último informe de la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa (CAME) que destacó que la actividad industrial pyme tuvo en abril la caída más profunda de los últimos tres meses. Con una disminución de 18,3%, el primer cuatrimestre de 2024 cerró con un desplome de acumulado del 19% en la comparación interanual. Los últimos datos del Indec, en tanto, son de marzo y marcaron no solo una baja similar (-21%) sino también una fuerte baja en la utilización de la capacidad instalada.

El informe de CAME destacó que en los últimos meses se ha observado una leve recuperación mensual de la actividad; sin embargo, se trata de sectores muy específicos y dispersos. En este sentido, el economista mendocino del Ieral de Fundación Mediterránea, Jorge Day, expresó que el desplome a partir de diciembre fue tan grande que la mencionada recuperación es todavía mínima y, sobre todo, bastante dispersa. En este sentido, Rubén Palau, presidente en Mendoza de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), observó que las mencionadas mejoras no se tratan de una tendencia sino más bien de situaciones estacionales o muy específicas.

En la provincia ha habido una leve mejora en la venta de autos, cemento y supermercados, mientras que el sector de refinación se ha mantenido pese a la baja de la actividad. “Es llamativo, pero desde hace tiempo que la refinería trabaja casi al máximo de su capacidad por lo que es probable que la producción se deba más al crecimiento demográfico que de la actividad”, aclaró Day. El economista agregó así que la refinería de Mendoza y con excepción de los meses de pandemia, no registra grande variaciones en sus números.

El otro rubro industrial fuerte en la provincia está relacionado con el mundo del vino y de la agroindustria. En el primer caso, los datos todavía no muestran signos de recuperación aunque una mejor cosecha este año podría ser un aliciente para la elaboración en líneas generales. Con relación a la vitivinicultura, el mercado interno seguirá a la baja mientras que aunque el mercado externo todavía no repunta, se esperan mejoras a partir del segundo semestre. “Con excepción del mosto, los datos del vino todavía son negativos”, destacó Day.

La clave del consumo

Rubén Palau expresó que la situación de la industria es crítica debido a la espeluznante caída en el consumo. “La industria nacional depende del mercado interno y si las personas no pueden comprar, las fábricas no tienen para quiénes trabajar”, aseguró Palau. De hecho, el Indec expresó que el sector trabaja al 50% de su capacidad instalada, lo que afecta de manera diversa a los distintos sectores. Con relación a los rubros que se destacan en Mendoza, la metalmecánica es una de las que está con importantes niveles ociosos, muy por debajo del porcentaje general.

La agroindustria y el vino todavía no dan señales de recuperación

En este marco, Juan Pablo Solís, miembro de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (Asinmet), confirmó que la situación del sector es desesperante y que en la provincia se trabaja al 45% de la capacidad instalada. “Por ahora se mantienen las fuente de trabajo, pero se han reducido las horas extras con el fin de no realizar despidos”, destacó el empresario. La situación es alarmante debido a que no se observa en el corto o mediano plazo una variable que muestre que la situación pueda mejorar y a que se está muy lejos de ver siquiera el comienzo de una posible mejora.

El empresario explicó que, según los últimos datos relevador por la Asociación de Metalúrgicos a nivel nacional (Admira), existe una suerte de semáforo con relación a las actividades ligadas al sector. El que está en rojo es el relacionado con consumos finales como línea blanca, latas para conservas, insumos y equipos médicos y autopartes. En amarillo se encuentra la maquinaria agrícola y la carrocería. Este color intermedio, en los hechos, implica para las pymes producir la mitad de lo que producían el año pasado. Por último, en color verde y con complicaciones, se encuentra los sectores de Oil & Gas y Minería.

Estas dos actividades tienen un fuerte impulso en Vaca Muerta, pero Mendoza está lejos de un movimiento en este sentido. Esto, más allá de la política de impulso al cobre en líneas generales ya que es una actividad que -de continuar la apuesta- tendrá frutos en el largo plazo. En este sentido, desde Apyme expresaron que la minería podría impactar en el movimiento futuro, pero advirtieron sobre los beneficios que la Ley Bases dará a los grandes grupos económicos concentrados. “Esto va a terminar de liquidar a las pymes”, alertó Palau.

El riesgo del dólar y la amenaza de la apertura

Mientras no hay un horizonte claro sobre si habrá recuperación y cuándo podría llegar, la industria local vive otra situación compleja. El economista Jorge Day explicó que el encarecimiento de la Argentina en dólares tiene que ver con los altos impuestos, las regulaciones y el hecho de ser poco productivos. Es que si bien el empleo se ha mantenido estable, el PBI no crece desde 2013 y esta baja en la eficiencia también impacta en los costos.

La apertura indiscriminada y a destiempo de las importaciones, podría liquidar a las pymes

En este contexto, la apertura de la economía que ya comenzó podría afectar fuerte a las pymes. Aunque para Day la desregulación es positiva en líneas generales, también es cierto que debería ser un proceso más lento en función del contexto actual. Es que si hoy se abriera todo, la industria nacional no tendría chances de competir por costos en medio de una fuerte caída de la actividad.

De este modo, la apertura que ya comenzó sí puede impactar en la industria nacional si no se equilibra la inflación en dólares y el consumo en general. En este marco, Rubén Palau explicó que el sector estará peor que ahora –cuando ya se ven algunos cierres- si la política de importaciones se profundiza.

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