El futuro del dólar

El debate cambiario: alternativas sobre la mesa para unificar o esperar

En las últimas semanas las cotizaciones de los dólares financieros parecieron reaccionar a factores internos y externos. El atraso cambiario entró en la discusión, un debate clave domina el escenario.

Jorge Herrera
Jorge Herrera lunes, 22 de abril de 2024 · 14:29 hs
El debate cambiario: alternativas sobre la mesa para unificar o esperar
Luis "Toto" Caputo intenta convencer al mercado de que el Gobierno podrá desarmar el cepo cambiario sin que el dólar se dispare, y con él la inflación. Foto: Télam

El equipo económico sigue desestimando las advertencias y críticas sobre la apreciación del tipo de cambio real, o sea el abaratamiento del dólar frente al peso, que está a casi la mitad de su nivel de diciembre pasado, cuando se devaluó a $800. También el reciente fortalecimiento del dólar a nivel global colabora con este proceso de apreciación cambiaria.

Sin embargo, desde el Gobierno sostienen que el actual ritmo de devaluación del 2% mensual se mantendrá incólume. Claro que simultáneamente sigue manteniendo restricciones sobre el dólar contado con liquidación, conocido como CCL, lo que junto al dólar “Blend” para exportadores (80% oficial-20% CCL) explica por qué el CCL no reaccionó a la baja de las tasas del Banco Central (BCRA).

Vale recordar que el CCL tocó máximos en enero pasado en $1.300, llevando la brecha a más del 60% y en el último tiempo, ante el creciente flujo de divisas, cayó a niveles mínimos de $1.025 bajando la brecha a menos del 20%. Pero en los últimos días esta tendencia se revirtió ampliando, levemente, la brecha tanto del dólar CCL como el dólar Bolsa (MEP).

El dólar "blend" como lo llama el mercado otorga un valor interesante para los exportadores y evita que salte el CCL.

Ocurre que en algún momento el Gobierno libertario deberá liberar todo, por lo que recrudece el debate si ya es tiempo de unificar el mercado cambiario o hay que esperar. ¿Qué opina el mercado? Hay, como siempre, posturas divergentes. Veamos cada una.

Unificación cambiaria sobre la mesa

Los que consideran que es mejor esperar un tiempo más argumentan, por un lado, que las bajas en las tasas del BCRA insinúan que el Gobierno está más interesado en continuar licuando los pesos existentes en la economía que en liberar el mercado cambiario, ya que ni siquiera eliminó controles simbólicos que podrían hacer testear cuán genuino es el valor del CCL como paso previo a la liberación.

Por otro lado, los precios de la deuda pública en pesos sugieren que el CCL no es el tipo de cambio que equilibra la oferta y demanda de dinero. De modo que en caso de liberarse el CCL, los inversores con bonos en pesos se dolarizarían, lo que haría que los rendimientos de estos bonos se acercaran a los nominados en dólares, o bien con un valor más alto de CCL.

Por ende, los que comulgan con la idea de esperar piensan que el Gobierno libertario le gustaría más que el salto que pegaría el CCL liberado sea escalonado. Al respecto, cabe señalar que si el stock de deuda de los importadores fue un obstáculo para levantar restricciones cuando asumió el Gobierno, hoy lo es más porque el endeudamiento por importaciones creció.

En la otra vereda están los que pugnan por unificar ya. Ellos sostienen que la cantidad de dinero en la economía está en mínimos históricos, de modo que no habría que temer por la unificación cambiaria porque “no hay plata”. Además, el Tesoro que venía siendo un factor de expansión monetaria por la asistencia del BCRA para cubrir el déficit fiscal y afrontar vencimientos de deuda, pasó a ser contractivo, Encima, la tasa del BCRA es negativa en términos reales lo que colabora con la contracción monetaria.

Santiago Bausili, presidente del Banco Central y figura clave para sostener a rajatable el déficit cero.

Esta parte de la biblioteca sostiene que cuánto más se postergue la unificación será más difícil llevarla a cabo sin una abrupta suba del dólar con sus consecuencias inflacionarias, ya que unificar más tarde y sin salto precisaría de una masiva entrada de capitales, cosa que hoy no se ve plausible en el corto plazo, para compensar la salida de divisas que implicará la reactivación.

Por otro lado, si el obstáculo para unificar era no tener reservas netas negativas o cancelar la deuda con el Banco de Basilea, eso ya no es problema. El otro argumento en pos de unificar derriba el mito de que, si bien el CCL no es del todo libre lo que hace riesgoso liberarlo junto con el dólar oficial, el año pasado tampoco era libre y, sin embargo, subía.

Opinión de especialistas

Dicho todo esto resultan interesantes las conclusiones a las que arriban los analistas de la consultora 1816 que tienden a pensar que el Gobierno va a ir de a poco sacando restricciones para liberar primero el CCL y luego el oficial. En tal sentido, imaginan que primero removerán algunas normas como por ejemplo los límites de $200 millones, los de las cauciones y las operaciones con bonos.

Parten del supuesto de que antes de mediados de año eliminarán el Blend (compromiso con el FMI) para ver cómo se mueve el CCL sin esa oferta, después recién podrían liberar totalmente el CCL. Luego liberarían el acceso al oficial y se eliminaría el impuesto PAIS. De todos modos, reconocen que el Gobierno podría querer sorprender con los tiempos, para adelantarse al mercado, considerando el perfil “trader” del ministro Caputo.

Estos analistas explican que, sin estar convencidos de que la salida del cepo será gradual, ven que no hay mucho espacio para que caiga el CCL nominalmente, dada la brecha actual versus el oficial más Impuesto PAIS, sobre todo, porque los importadores tienen incentivos a no ir al oficial y pagar todo vía CCL, lo que debería ponerle piso a los dólares financieros.

Otro tema a considerar es que, si la liberación del dólar oficial es en el segundo semestre, es probable que en algún momento aceleren el ritmo de devaluación mensual, de lo contrario, después sería necesaria una mayor devaluación para unificar.

Javier Milei sigue insistiendo con su idea de dolarizar la economía, pero el mercado por ahora no lo ve en el horizonte.

Por último, amén de los tiempos y plazos para unificar, en el corto plazo no le quedaría otra opción al Gobierno que, con bajas reservas y sin financiamiento, tener un régimen cambiario de flotación. Mientras que, de mediano plazo, bajo el escenario de competencia de monedas, con un stock fijo de pesos y variable de dólares “acolchonados” o “encanutados”, si el BCRA dejar de emitir para el Tesoro, no compra reservas ni paga intereses por su deuda, si aún con un stock fijo de pesos la gente no demanda pesos, todo terminaría en dolarización.

Al fin de cuentas ¿hacia allá vamos? Hoy la idea del mercado no es ésa. Pero no hay que soslayar que esa fue la principal promesa de campaña del Presidente, recuerdan desde 1816.

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