Ajo: cómo está el sector y cuál es el riesgo de que China ponga el pie en Brasil
Aunque no es la actividad agrícola más promocionada, sí es una de las más relevantes de Mendoza debido al volumen de producción, superficie implantada y cantidad de personas involucradas. El ajo es la hortaliza mendocina por excelencia y tiene un amplio mercado de exportación en Brasil, situación que podría ponerse en riesgo si no se renueva el acuerdo antidumping y entra China con un producto mucho más económico. En este marco, con el beneficio de un dólar más acomodado para vender afuera, el sector finaliza una buena cosecha con la ansiedad futura que este tema genera.
De acuerdo al último informe del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), el protagonismo del ajo dentro de la horticultura local se fundamenta en los siguientes puntos: concentra la mayor superficie hortícola cultivada, involucra una gran cantidad de productores y mano de obra, tanto en las siembras como en las cosechas.
“Además, se distingue en el ámbito provincial debido al alcance en los mercados de exportación y al amplio período de comercialización, gracias a la característica de perdurabilidad que posee el ajo luego de cosechado”, precisó el IDR.
Las exportaciones de ajo de la última temporada (2022/23) crecieron un 34% en volumen, respecto a la temporada anterior y alcanzaron las 117 mil toneladas. De este modo, generaron 110 millones de dólares lo que, siempre según el IDR, implicó una entrada de divisas un 10% superior con respecto a la temporada anterior. El ajo cosecha sus distintas variedades entre los meses de octubre y diciembre, momento en que los galpones de empaque comienzan a funcionar para armar las cajas que se exportan o venden en el país.
El período se extiende hasta agosto debido a la conservabilidad mencionada que posee el ajo. El informe del IDR destacó que en 2023 La superficie estimada con ajo fue de 13.841 hectáreas, lo que implica 541 hectáreas más (4%) que las registradas en la temporada pasada. La cantidad de tierra destinada a esta hortaliza se ubica así por segunda vez consecutiva por encima del límite superior de oscilación normal de 13.000 has.
El riesgo de China
En esta suerte de apuesta por el rubro que se ha fortalecido debido al cambio de contexto macro y un dólar más favorable para exportar, se ve empañada por la incertidumbre nacional y por una posible complicación en Brasil. Se trata del vencimiento de la tasa antidumping en octubre de este año, un impuesto que se aplica al ingreso del ajo chino debido a que posee precios tan bajos que atenta contra los productores brasileños. Al ser un producto subsidiado y con dispares normas de cultivo y sanitarias, China compite con valores que no son viables ni para los ajeros de Brasil ni para los argentinos.
Hay que tener en cuenta que casi toda la cantidad que produce Argentina se cultiva en Mendoza y que del total el 80% se destina a Brasil. De allí, la tensión del sector debido a que aunque Brasil ya ha iniciado las acciones de renovación, todavía no hay novedades sobre el tema.
"Si no se renueva, sería un impacto muy duro para nosotros”, destacó Maximiliano Di Cesare, gerente de la Asociación de Productores y Exportadores de Ajos y Cebollas de Mendoza (Asocamen). Si el ajo chino entra con un valor menor a diez dólares la caja de 10 kilos, no habría posibilidad de competir.
Las variables en juego son muchas, debido a que no solo entra en juego el alto costo de producción en dólares que hoy caracteriza al país sino los bajos que siempre caracterizaron a China. En palabras de Di Cesare y entre otros, los requerimientos sanitarios, legales e impositivos de Argentina son más altos y, por ende, no habría chances para el ajo mendocino. Esto, con el agravante de que si bien la hortaliza se consume en otros puntos del mundo, no es tan sencillo abrir mercados nuevos. Esto, por no mencionar que el comercio entre Mendoza y Brasil está aceitado y viene de mucho tiempo.
Un paso más
Si el “tema Brasil” se extiende, el ajo podría tener perspectivas de crecimiento con un impacto positivo en la provincia debido a que se trata de un sector atomizado de alto impacto en diversos departamentos de Mendoza. Con el Valle de Uco a la cabeza, la superficie con ajo se extiende en toda la provincia y hay diferencias en quienes viven de este cultivo anual. Es que si bien muchos están integrados, también hay galpones de empaque que reciben la cosecha de productores muy pequeños.
Aunque este año las dificultades con los costos altos y la incertidumbre macro son altas, desde Asocamen destacaron que la temporada 2022 fue peor por la alta brecha cambiaria y la diferencia al momento de liquidar divisas y equiparar costos. “Hoy estamos en una situación que no escapa a la realidad del país, pero vemos con optimismo cómo las variables macro se han comenzado a regularizar y mejorar”, destacó Di Cesare.
El sector se ilusiona con el impacto positivo que podría implicar un eventual levantamiento del cepo cambiario. Hacia adelante, el desafío del ajo local será comenzar a reducir la dependencia comercial con Brasil. “Nuestro producto es reconocido por nuestra calidad y, con esta nueva apertura, podría entrar a cualquier mercado exigente”, aseguró el gerente de Asocamen.