Gestiones en Washington

Luis Caputo a punto de recibir aplausos y un pedido de prudencia por más dinero

El Gobierno espera confiado la negociación para conseguir plata fresca, sabiendo cumplió las metas comprometidas. Pero los dólares que lleguen sólo podrán usarse para pagarle al propio FMI.

Carlos Burgueño
Carlos Burgueño jueves, 18 de abril de 2024 · 16:51 hs
Luis Caputo a punto de recibir aplausos y un pedido de prudencia por más dinero
El ministro de Economía asiste a la Asamblea conjunto del FMI y el Banco Mundial y espera dar pasos concretos para conseguir un nuevo desembolso Foto: Noticias Argentinas

Luis "Toto" Caputo ya tiene una parte importante de su misión a Washington cerrada. Sabe el ministro de Economía que en apenas unas horas recibirá la cucarda de haber cumplido, con creces, las metas comprometidas para el primer trimestre del año en el acuerdo de Facilidades Extendidas firmado en enero pasado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y que modifica, a su vez, el cerrado en marzo del 2022 por Martín Guzmán.

Tanto el nivel de ahorro fiscal, como de prohibición de emisión monetaria y de incremento de reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) serán consideradas "on track" por el cuerpo técnico del FMI, y se elevará un considerando al Board del organismo que maneja Kristalina Georgieva para que apruebe el primero de cuatro tramos del acuerdo pactado para este año.  Y, en consecuencia, libere próximamente unos US$ 2.600 millones que el país necesita para repagar los compromisos financieros asumidos con el organismo.

En el momento en que estas aprobaciones se concreten, será el tiempo para que Caputo reciba a nombre de los presentes en la Asamblea de Primavera del FMI, un aplauso aliviador de los concurrentes al tradicional evento.

El ministro Caputo sigue en busca de lograr avances con el Fondo, que signifiquen el giro de dólares al país. 

Una vez que se cumpla esta misión, y que reciba el merecido felicitado público del trío que comanda el caso argentino (Georgieva, su número dos Gita Gopinath y el director Gerente para el Hemisferio Occidental Rodrigo Valdes), será el tiempo para retomar las negociaciones de Buenos Aires. Estas incluyen el capítulo más importante para el futuro del plan económico de su jefe, Javier Milei.

Plata fresca

Lograr dinero fresco para la gran meta que el Presidente y su ministro de Economía tienen en mente para el mediano plazo: liberar el cepo cambiario, aunque sea de una manera embrionaria. Desde el Palacio de Hacienda están siempre en la mira unos US$12.000 millones que en teoría podrían estar disponibles para la Argentina. Es el cálculo de tomar en cuenta los 57.000 millones que el organismo aprobó en el Stand By firmado (en dos versiones y dos momentos diferentes) durante el gobierno de Mauricio Macri en 2018, y los 44.700 millones que efectivamente se enviaron, hasta que Alberto Fernández decidió suspender el acuerdo y frenar los envíos de dinero.

Comprenden desde Buenos Aires que especular con todo ese dinero es una utopía. Aún para un gobierno que se convirtió en estos meses en el mejor alumno del FMI en cuanto a la velocidad y profundidad del ajuste fiscal aplicado desde que Milei llegó a la Casa Rosada, y que llevó a un superávit primario de casi 0,6% en el primer trimestre del año (el dato se conocerá la próxima semana), no emitió un solo peso y logró aumentar las reservas en casi US$ 8500 millones de dólares desde el 10 de diciembre.

Tan profundo fue el ajuste aplicado por Milei, que hasta desde las huestes del FMI se le reclama a su gestión una moderación en el ajuste; atendiendo que si quisiera el ritmo ajustador podría ser mucho menor y que se le perdonaría algún tipo de desvío en las metas pactadas, siempre que ese dinero que no se ahorre en la cuenta fiscal se destine a jubilados y beneficiarios de planes sociales.

Milei no escuchó estas propuestas "de izquierda" del propio Fondo, expuestas en Buenos Aires entre febrero y marzo por Gopinath y Valdes, visitantes ilustres que se maravillaron por la velocidad del ajuste, pero atendieron por las consecuencias sociales del mismo. Y las consecuencias posibilidades de no éxito del plan Milei.

Gita Gopinath, la números dos del FMI, encabeza las negociaciones con el país.

Aun sabiendo que el acuerdo cerrado en enero marcha mejor que nunca y que el primer semestre apunta a cumplir lo pactado, desde el FMI le transmitieron ya a Caputo que debe tener paciencia y prudencia para reclamar más dinero. Y que un monto negociable podría ubicarse en unos US$ 5.000 millones de esos US$ 12.000 millones originales, dinero que además recién podría ser efectivizado cuando desde Buenos Aires se demuestre que las metas fiscales se están cumpliendo también en tiempo y forma (o incluso más), durante el segundo trimestre. Algo que Milei garantiza.

Siguiendo esta línea temporal, el FMI liberaría dinero recién comenzando a contar desde julio, cuando el segundo semestre esté en camino y el Board del FMI pueda llegar a analizar con más detenimiento el reclamo de más fondos.

La jugada de Caputo

Caputo va aún por más. Y pide que el Fondo Monetario considere dejar de lado el acuerdo de Facilidades Extendidas negociado por Guzmán en 2022, y comenzar a trabajar sobre un nuevo Stand By que le permita al país obtener los fondos frescos, pero además flexibilizar los vencimientos del crédito vigente hacia delante. Abandonando así los exigentes vencimientos que comenzarían a caer en cascada desde fines del 2026, hasta 10 años después. 

Un tema clave vinculado con esta negociación, es el reclamo de Milei y Caputo para que el FMI acompañe las ideas monetarias de la política trazada por el libertario y que, si bien hoy no se basan en la "dolarización", si implican la idea de implementar un esquema de libre competencia de monedas. El tema no es nuevo para las partes. Ya había sido hablado en Buenos Aires con Gopinath y Valdes. Pero aún se encuentran en un terreno de debate diplomático.

Hay dificultades concretas para avanzar en el tema. El acuerdo de Facilidades Extendidas implica que el país recibe trimestralmente una cantidad de dinero en dólares cercana a los US$ 2.600 millones (la cifra puede crecer según la época del año), dinero que invariablemente debe utilizarse para pagarle al propio FMI para cumplir con los compromisos ya asumidos en la deuda tomada durante el gobierno de Mauricio Macri por unos US$ 44.700 millones.

Los US$ 5.000 millones que el FMI liberaría, no podrían utilizarse para política monetaria, sino para cumplir con los vencimientos futuros. Cualquier otro destino está estrictamente vedado. En consecuencia, aplicarlos para abrir el cepo y aventar potenciales corridas, estaría prohibido por el acuerdo de marzo del 2022.

Para poder cambiar el destino del dinero, se necesitaría un acuerdo nuevo, más cercano a un esquema Stand By. En Buenos Aires Gopinath dejó en claro que ese dinero siempre se debía contabilizar como fondos para cumplir las obligaciones de deuda que adquirió la Argentina con el organismo, y no para afrontar ni deuda corriente, ni para ejecutar política monetaria o cambiaria. Sólo, reiteró, atender obligaciones contraídas.

Esto implica que no podrá Argentina mostrar ese dinero como parte de su propuesta contable dolarizadora, y asegurar que está garantizado a cierto valor el virtual y eventual canje de pesos por dólares. Sin embargo, Gopinath también dejó en claro que no es función ni suya ni de ningún funcionario del FMI, poner en tela de juicio o regular la política cambiaria de la Argentina, como de ningún país socio del organismo. Y que la decisión de aplicar una política cambiaria de eliminación de la moneda doméstica, por los motivos que sean, es absoluta responsabilidad del gobierno que la ejecute.

El panorama está abierto. Y se resolverá en el segundo semestre. Mientras tanto, en horas, Caputo recibirá un aplauso notable y un apoyo importante en la Asamblea de Primavera del FMI y el Banco Mundial.

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