Economías regionales

Importación de alimentos: el pedido que hacen los productores ante la medida oficial

La importación de vino desde Chile movió el avispero de la producción en Mendoza y de las economías regionales a nivel general. La amenaza china y el riesgo de cierre para los más chicos.

Diana Chiani
Diana Chiani lunes, 15 de abril de 2024 · 14:30 hs
Importación de alimentos: el pedido que hacen los productores ante la medida oficial
Igualdad de condiciones: el pedido de productores r.especto de los impuestos para poder competir Foto: Archivo MDZ

La importación de productos alimenticios ronda los U$S 1.000 millones anuales, según un informe reciente de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro). De este monto, casi la mitad (48,5%) se lo llevan la banana y el café mientras que el resto se reparte entre carne porcina (6,9%), lácteos –en especial quesos-(5,2%), frutas en conserva (4,8%) y hortalizas en conserva (4,4%).

Hace pocos días se dio una disputa sobre la importación de vino desde Chile, lo que dio lugar a la pregunta sobre cómo podría impactar en los precios de la vitivinicultura, mientras que otros productos locales se preparan para el cambio de escenario y hacen un pedido urgente.  

Tanto el informe de Coninagro como diversos productores consultados destacaron que a nivel primario todavía no hay impacto fuerte por la facilitación de importaciones. Sin embargo, destacaron que en el mediano plazo los riesgos son altos si no se implementan medidas complementarias. Con una espada que cuelga de las partes más chicas de la cadena y, diferencias entre las principales economías regionales, el impacto negativo es inminente si la facilitación de importaciones es el único cambio que se realiza. Con diversidad de realidades entre las producciones y calidades competitivas en líneas generales, los altos tributos son el principal reclamo que asfixia a la mayoría.

Esto porque además se baja el impuesto a los importadores y no hay señales en ese sentido para el sector productivo que, por otra parte, tiene crédito cero. José Vargas, economista de la consultora Evaluecon, expresó que el cambio va a dejar afuera del mercado a muchos productores locales. “Hay productos que van a llegar con precios sumamente bajos y, en algunos casos, hasta subsidiados por sus respectivos estados”, señaló el especialista.

En el análisis realizado por Coninagro, se especifican cinco productos nacionales que no correrían riesgo con las importaciones, debido a que el país es 10% más barato que Brasil, la competencia más directa. En tanto, son cuatro los productos con riesgo medio, debido a que el país es entre 10% más barato y 10% más caro que Brasil. Por último, menciona 6 productos en riesgo, que son aquellos donde Argentina es más de un 10% más cara que Brasil. Entre estas últimas se encuentran: arroz, poroto negro, naranja (estacional), leche, aceite de oliva y azúcar.

Riesgo en el mediano plazo

“Si bien la intención del Gobierno es que los importados compitan con productos locales y que disminuya el precio, hay que tener en cuenta otros factores”, expresó Vargas. Se trata de la caída de la actividad económica, los salarios rezagados y el aumento de costos en dólares. En este marco, el economista expresó que para muchos será muy complicado competir y lo más probable es que muchos de ellos desaparezcan. “Algunos podrán sostenerse, pero está claro que la situación es compleja por la altísima presión tributaria que hace que muchos no pueden bajar más los precios”, señaló Vargas.

Fuente Coninagro

En este marco, Guillermo San Martín, presidente de la Asociación Tomate 2000, que agrupa a productores de tomates con destino a industria, destacó que en el corto plazo la facilidad para importar no impactará en el sector. Esto debido a que Argentina no produce el principal commodity del rubro, que es la pasta de tomate, producto que tiene un alto valor internacional, un sector en el que Chile es líder regional. Con una buena calidad promedio en tomate cubeteado y salsa, el desafío local tiene varias aristas. Sin embargo, la principal tiene que ver con la reducción de la carga impositiva tanto directa como indirecta.

A modo de ejemplo, San Martín contó que por los pozos de agua se pueden pagar facturas de luz de entre 2 y 3 millones de pesos, de los cuales el 25% son impuestos. Esto, por no mencionar el resto de los impuestos que hoy asfixian al sector, sin beneficios a cambio para el sector productivo.

“Es bueno abrirse al mundo y competir, pero necesitamos otra estructura impositiva para poder hacerlo en igualdad de condiciones”, subrayó el productor. Agregó que, si esto no sucede en el corto o mediano plazo, muchas pymes corren riesgo de desaparecer, ya que tampoco hay crédito para que los productores pueden hacer más eficientes sus cultivos.

Los riesgos de China

En medio de una competitividad que se cae a pedazos por las subas medidas en dólares y la carga impositiva, al sector productivo se le abre una amenaza con relación a los productos subsidiados que pueden llegar a precios mucho más bajos de los locales. Con China a la cabeza, según comentó Vargas, también habrá que ver lo que suceda con el aceite de oliva español.

Además del subsidio de los estados a algunos productos específicos que podrían atentar contra la producción local, también son diferentes los esquemas impositivos de esos países, así como legislaciones con impacto en la calidad y en los costos laborales como principal punto.

Aunque con una mirada diferente porque los impacta en las exportaciones, el sector del ajo está atento a la renovación de la tasa antidumping que tome Brasil para proteger a sus productores del ajo chino. Debido a que en Mendoza el 80% de este producto se exporta a Brasil, la no renovación de esta tasa (que vence en octubre) podría afectarlos fuertemente. Argentina no consume tanto ajo como Brasil y, además de los impuestos de importación actualmente flexibilizados, cuenta con restricciones fitosanitarias de ingreso. Sin embargo, la no renovación de la tasa hará imposible competir con los precios actuales.

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