Finanzas personales

Plazos fijos en la licuadora de Milei: cuánto pierden contra la inflación

La reducción de la tasa de interés deja a los ahorristas sin las opciones clásicas para invertir sus ahorros. Por mes un plazo fijo da menos del 5%, menos de la mitad de lo que suben los precios.

Sergio Lanzafame
Sergio Lanzafame sábado, 13 de abril de 2024 · 07:02 hs
Plazos fijos en la licuadora de Milei: cuánto pierden contra la inflación
Licuadora de dinero Foto: Shutterstock

El Banco Central anunció una baja de la tasa de interés de referencia al 70% desde el 80% anterior. Se trata del tercer recorte del rendimiento de dinero desde el 133% que estaba en el mes de diciembre cuando Javier Milei llegó al gobierno. 

Pero a la inversa que en otros países, este ajuste no llega de la mano de la baja de la inflación sino de un proceso de aumentos de precios enorme, al punto que la la tasa inflacionaria es mucho mayor a la de interés. El resultado es lo que todos los ahorristas ven en estos días, el interés mensual que generan los plazos fijos no alcanza a cubrir la la inflación.

Aunque, por otro lado, es cierto que con el dólar blue planchado en $1000 y los financieros a la baja, la tasa bancaria en realidad es positiva en dólares. Quien vendió un dólar en enero a $1200 y lo puso a plazo fijo, recibió al cabo de dos meses cerca de $1350. Con eso hoy compra US$ 1,35. Una opción apetitosa para cualquier inversionista extranjero.

Los ahorros comienzan a evaporarse. Shutterstock

Para los pequeños ahorristas, la alternativa luce dificultosa. Porque si bien ese mismo dólar se pudo haber convertido en US$ 1,35, la inflación en los tres meses que pasaron ya superó largamente el 50%.

Además, las entidades bancarias, liberadas por el Gobierno de respetar una tasa mínima, hoy ofrecen intereses por plazos fijos aún menores.

El Banco Nación sin ir más lejos la recortó al 60% anual. Es decir, que por cada $100.000 se obtienen en un mes $104.930, esto es una tasa mensual del 4,9%, mientras que en el mes de marzo la inflación el Indec marcó un 11%. 

La licuadora 

Durante todo el gobierno de Alberto Fernández, los plazos fijos había sido una aceptable alternativa de inversión que salvo algunos meses con grandes desfasajes, como los últimos de su gobierno, cubrieron relativamente el valor de la inflación mensual de manera que el dinero de los ahorristas no se desvalorizara. Pero exigía cubrir la diferencia con recursos del Estado, que en general fue vía emisión.

Pero en el actual contexto inflacionario, la estrategia de Javier Milei y su ministro Luis Caputo tiene otro objetivo, que los pesos no se multipliquen, es decir, secar la plaza con la meta final de derrotar a la inflación.

El término licuadora se usa para describir la reducción de un gasto, no nominalmente. sino a través de la inflación. El gasto salarial es un caso típico. Si todo aumenta, menos el salario, lo que sucede es que el salario se licúa. A la empresa le sale, entonces, cada vez menos pagar el salario aunque pague siempre lo mismo nominalmente.

Esta forma de ahorro no es exclusiva de este Gobierno, sino que se ha utilizado históricamente en las sucesivas administraciones. La inflación suele actuar como licuadora de gasto público.

Sin embargo, el tamaño y la extensión con la que está implementando esta herramienta Milei no tiene antecedentes. Nunca se había ofrecido una tasa negativa tan grande como la actual sin dar una opción alternativa al ahorro, como el refugio del dólar, ahora vedado porque también está a baja o la inversión en la economía real porque está en recesión.

Los ahorros de los pequeños ahorristas son los que en esta etapa están pagando el plan de ajuste del gobierno. No hay confiscación de ahorros vía bonos, no hay pesificación asimétrica, ni corralito. Lo que hay es un montón de personas que tienen ahorros que valen cada vez menos y que ya no podrán ir al mercado a comprar dólares o poner el dinero a trabajar. Sólo ver como se diluyen esos pesos ante la inflación o cómo se gastan para cubrir necesidades cada vez más onerosas.

El Estado, en tanto, frena la emisión monetaria, con el adicional de que restringe el circulante  y pone en caja a la demanda para frenar los precios.

La pregunta es por cuánto tiempo la licuadora permanencerá encendida ya que no es sostenible en el tiempo porque puede hacer colapasar la actividad. Con salarios en un mínimo histórico, sin créditos y sin ahorros, no es posible visualizar de dónde saldrá el dinero para reactivar el consumo en un futuro y con él la actividad en la economía doméstica.

 

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