Qué hay detrás de la caída del riesgo país y qué puede pasar a partir de ahora
Al igual que en otros momentos de las últimas décadas el mercado financiero parece desligarse de la economía real. Es como si los inversores miraran una película diferente que los trabajadores, jubilados, consumidores y empresarios. En general, lo sintetizan en que los inversores suelen mirar con una óptica de más de mediano plazo. Ven más allá de la coyuntura.
Lo cierto es que hace meses los bonos públicos en dólares registran fuertes subas de más del 30% y así el riesgo país bajó desde los 2.000 puntos básicos a menos de 1.500 puntos básicos. Hay que retrotraerse a mediados del 2021 para ver niveles de riesgo país similares.
Sin dudas es un dato alentador que reflejaría por un lado las expectativas optimistas del mercado sobre la economía argentina en el largo plazo y, por otro, cuan cerca se está de volver a tener acceso a los mercados de capitales internacionales. Por ende, una baja de la prima de riesgo país colabora con la sostenibilidad de largo plazo a la deuda local. ¿Pero qué hay detrás de todo esto?
Por lo acontecido en las últimas semanas, la mejora en los precios de los bonos en dólares está más relacionada con el rumbo económico del Gobierno que con los resultados obtenidos hasta ahora, entre los que se destacan la mejora del balance del Banco Central (BCRA) y el resultado superavitario de las cuentas fiscales. El debate entre los analistas es cuan sostenibles son las mejoras alcanzadas.
Por ejemplo, por el lado del superávit fiscal los datos del primer bimestre del año muestran que casi la mitad de la mejora se explica por la caída real en el gasto previsional y social, y la otra mitad por menores gastos de capital, transferencias a provincias y subsidios. De modo que para vislumbrar cierta sostenibilidad del ajuste fiscal debe mejorar la recaudación y no tanto recorte del gasto previsional.
Para volver a financiarse en los mercados voluntarios de deuda el riesgo debería caer a niveles de 600 a 700 puntos, de modo que aún falta un largo trecho.
Mientras que por el lado del balance BCRA, la mejora patrimonial vía aumento de las reservas brutas y licuación de los pasivos monetarios plantea desafíos frente a los vencimientos en dólares de los próximos años. Pese a ello el mercado valora la corrección del desequilibrio entre los pesos emitidos y la tenencia de dólares.
El sube y baja
Entonces, si el rally que experimentan los bonos del Tesoro en dólares está ligado a la mejora fiscal y monetaria su comportamiento futuro, por ende, dependerá de cómo el Gobierno consolida estas mejoras. De modo que cabe preguntarse cuánto más puede subir los bonos.
Hoy el riesgo país está por debajo de los 1.500 puntos. Para volver a financiarse en los mercados voluntarios de deuda el riesgo debería caer a niveles de 600 a 700 puntos, de modo que aún falta un largo trecho, casi la mitad. El correlato de esto es la suba en los precios de los bonos por igual magnitud. Claro que, si no se van alcanzando las mejoras, una marcha atrás de los bonos sería intensa y llevaría el riesgo país muy por encima de los niveles previos.
Hay que recordar que el riesgo país es la sobre tasa que paga un país para financiarse en los mercados voluntarios de deuda internacionales, por encima de la tasa libre de riesgo que es la de Estados Unidos. Por ende, si la tasa internacional hoy está por encima del 4% anual aproximadamente un país con una prima de riesgo de 1.500 puntos se financia al 19% anual en dólares y uno que tiene una de 600 puntos al 10% anual. En la medida que baja el riesgo disminuye la sobre tasa y por ende los intereses.
Este es el panorama que enfrentan los inversores cuyas apuestas y expectativas están ligadas a la búsqueda de rendimientos reales positivos frente a la licuación de activos en pesos y a la expectativa de una mejora sustancial en la solvencia fiscal. Lo que razonan es que la sostenibilidad estará dada por el mantenimiento de los cambios que permitan mayor apoyo político.
Hoy en día el riesgo país debería caer casi 25% o 350 puntos aproximadamente para recuperar un nivel similar al promedio de los últimos 15 años y por lo menos 800 puntos para entrar en zona de acceso al mercado de deuda. Hay todavía un largo tramo por delante donde los inversores evaluarán el avance de las mejoras fiscales, monetarias y cambiarias. Como dicen algunos operadores, pasó lo peor, viene lo difícil.