Negociación con los gobernadores

Bases II: Javier Milei pone límites para la recuperación de las jubilaciones

El presidente negocia el aumento que deberá realizar a las jubilaciones para que le aprueben la ley. Además, quiere que el costo de reinstalar el impuesto a las Ganancias lo paguen los gobernadores.

Carlos Burgueño
Carlos Burgueño miércoles, 20 de marzo de 2024 · 07:19 hs
Bases II: Javier Milei pone límites para la recuperación de las jubilaciones
El gobierno apuesta a la negociación para aprobar la ley Bases II Foto: Noticias Argentinas

Javier Milei y Luis "Toto" Caputo saben que es un capítulo de la ley Bases II sobre el que deberán ceder. El punto es cuánto.

Medido en miles de millones de pesos o de otra manera, como en puntos del PBI, el presidente y el ministro de Economía hacen, por ahora en privado, cuentas mentales sobre cuál es el techo sobre el que aceptarán negociar la recomposición de las retribuciones de los jubilados y pensionados del primer cuatrimestre del año, uno de los capítulos más importantes de la ley Bases II, cuyo texto primario ya ingresó en el Congreso y está en los despachos de todos los titulares de bloque de Diputados.

Se sabe también que desde el Ejecutivo se enviaron señales concretas de, ahora sí, abrir la negociación con los legisladores dialoguistas para que el proyecto se convierta en ley durante abril o mayo a más tardar; dándole la primer alegría real al presidente en el Congreso.

Javier Milei. NA

Y dentro de estas negociaciones, el presidente y su ministro descartan que deberán flexibilizar su posición pétrea sobre jubilaciones; habilitando hacia delante la indexación de los pagos a la clase pasiva acompañando el ritmo creciente de la inflación mensual. Así dice el texto de Bases II y así se aprobaría.

La negociación ahora se concentra en lo que sucede con el período del 2024, que no abarca la indexación futura, con jubilaciones que quedaron congeladas ante una inflación cruel en su crecimiento y poder devastador sobre los jubilados. A la foto de hoy hay que sumar que entre enero y marzo la licuación podría alcanzar el 60%. El porcentaje final se conocerá cuando aparezca el dato del IPC de este mes, un dato para el que habrá que esperar a la segunda semana de abril.

Pero lo cierto es que muchos analistas privados serios hablan de un índice peleando el empate contra el 13,2% de febrero. Y si esto sucede, la pérdida del poder adquisitivo de los jubilados trepará a ese 60%.

En el texto original de ley Bases II el porcentaje de recomposición para ese período es de un tenue 10%, un nivel impresentable para los diputados dialoguistas. El PRO siamés de la Libertad Avanza habla de la necesidad de aumentar el porcentaje hasta un 20%, con lo que el piso ya podría quedar consensuado en ese precario nivel.

Si se tiene en cuenta que el ajuste previsional implicó en el primer trimestre del año un aporte de aproximadamente 0,2% del PBI mensual (0,4% total), implicaría en términos fiscales un aporte simbólico para la recomposición de las retribuciones de los jubilados. Imperceptible para los efectos fiscales comprometidos por Milei y Caputo para el primer trimestre del año, donde el superávit primario acumulará algo más de 0,6% del PBI, con una meta total de 2,1% para todo el ejercicio.

Se supone que desde abril en adelante ya este aporte de la clase pasiva a la meta fiscal no continuará y que habrá que buscar otras fuentes, como la eliminación de subsidios a los servicios públicos (la luz), o la esperable recuperación de la recaudación impositiva vía liquidación sojera.

El Congreso elevó el piso de Ganancias a 15 salarios mínimos. NA 

Pero, para el gobierno resultaría imprescindible mantener el ajuste previsional del primer trimestre, o dicho de otra manera menos técnica, la licuadora de jubilaciones funcionando a pleno. De ahí que el Ejecutivo no podría negociar mucho más allá de la recuperación del 20% de lo que se perdió en los primeros tres meses del año. Cada punto porcentual que se negocie hacia arriba en la recuperación de los jubilados sería una pérdida también en la solidez del superávit fiscal logrado en el período enero- marzo. algo que Milei (y los mercados) consideran la piedra fundamental del plan económico global. En otras palabras, y siguiendo la máxima expresada en  público por el propio Milei, todo se negocia, menos el déficit cero.

Este esquema replica lo adelantado ayer por este medio sobre la posibilidad de discutir una mejora en el caso impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría, el otro capítulo polémico de Bases II. La intención personal de Javier Milei es aceptar que se corrija el mínimo no imponible hasta aproximadamente $1.250.000 actuales, monto a partir del cual un empleado comenzaría a tributar.

Ese mínimo, correspondiente al nivel de retribuciones de noviembre del año pasado, es el que figura en el texto que circula por las oficinas de los jefes de bloque de Diputados y que el Ejecutivo se encargó de distribuir a fines de la semana anterior.

Alló queda en claro que la primera intención del oficialismo es dar marcha atrás con la totalidad de los cambios aplicados por el gobierno de Alberto Fernández a fines del año pasado, con que se redujo la presión de Ganancias sobre la cuarta categoría de manera sustancial, llevando el nuevo mínimo por arriba de los $2.200.000 (los que además deberían actualizarse en abril 2024).

El texto que llegó al Congreso confirma que no sólo que se desmantelaría toda la mejora del año pasado, sino que además se considera al impuesto como parte clave de la estructura de recaudación argentino al mencionar que se trata de un "tributo de mayor progresividad".

Milei sabe de lo impopular que sería reimponer el mínimo no imponible en los niveles de noviembre del año pasado, medida con la que no sólo volverían a pagar el impuesto aquellos contribuyentes que quedaron afuera por la mejora (unas 800.000 personas en relación de dependencia), sino que todos los empleados públicos y privados que cobraban a noviembre 2023 algo menos que esos $1.200.000, pero que tuvieron mejoras salariales desde ese mes hasta abril 2024. Así estarían alcanzadas por los tentáculos de Ganancias aproximadamente unas 300.000 personas más, provocando un efecto recaudatorio aún mayor que el esperado al reponer el tributo.

Pero más allá de la cuestión fiscal, quieren dejar en claro que reponer Ganancias es un pedido expreso de los gobernadores, un reclamo al que Milei y compañía sólo se hicieron eco y que es responsabilidad de estos anunciar y defender la restitución del muy impopular tributo.

El Presidente también reafirmó su negativa a tratar opciones alternativas como la coparticipación de alguna carga como el impuesto PAIS o el tributo a las créditos y débitos bancarios (al cheque), dos instrumentos de recaudación que Milei quiere desarticular durante su mandato.

El jefe de Estado les comunicó además, vía el ministro del Interior Guillermo Francos, que dejará públicamente en claro que la restitución de Ganancias es una cuestión reclamada por los propios gobernadores y que la impopularidad de la medida debería caer sobre ellos y no en el Ejecutivo. El ministro fue además el encargado de transmitir la solución al problema: que sean los propios gobernadores los que negocien una mejora en la presión del impuesto, y que bajo garantía de votación positiva, incluyan el nuevo texto en la redacción final de la ley Bases. Todo con una condición inamovible: que en el mecano fiscal final de Bases, esté garantizado el equilibrio fiscal.

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