Ley Bases: Javier Milei está dispuesto a negociar Ganancias si no afecta al déficit cero
El Gobierno está dispuesto a negociar el capítulo Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia del proyecto de ley Bases, y aceptará que sean los gobernadores los que impongan el nuevo piso. Desde la Casa Rosada sólo se aclaró que habrá un límite a la mejora para los empleados de la cuarta categoría: el superávit fiscal programado para el 2024 es innegociable. Con lo que, si los gobernadores disponen un cambio que alteren los números que maneja el Ministerio de Economía para lograr el déficit cero, no será aceptado por el Ejecutivo.
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La intención personal de Javier Milei, es aceptar que se corrija el mínimo no imponible de aproximadamente 1.250.000 pesos actuales a partir de los cuales un empleado comenzaría a tributar. Ese mínimo, correspondiente al nivel de retribuciones de noviembre del año pasado, es el que figura en el texto que circula por las oficinas de los jefes de bloque de Diputados, y que el Ejecutivo se encargó de distribuir a fines de la semana anterior.
Allí queda en claro que la primera intención del oficialismo es dar marcha atrás con la totalidad de los cambios aplicados por el gobierno de Alberto Fernández a fines del año pasado, con que se redujo la presión de Ganancias sobre la cuarta categoría de manera sustancial, llevando el nuevo mínimo por arriba de los 2.200.000 pesos (los que además deberían actualizarse en abril 2024).
El texto que llegó al Congreso deja en claro no sólo que se desmantelaría toda la mejora del año pasado, sino que además se considera al impuesto como parte clave de la estructura de recaudación argentino, al mencionar que se trata de un "tributo de mayor progresividad".
Sin embargo, Milei ya dio la orden de aceptar negociar este capítulo (entre otros) para lograr que el proyecto Bases II tenga mejor suerte que el primer mega ómnibus enviado por el Ejecutivo, y que naufragó en el artículo IV al tratarse la suerte de los fideicomisos.
Números sobre la mesa
Javier Milei sabe de lo impopular que sería reimponer el mínimo no imponible en los niveles de noviembre del año pasado, medida con la que no sólo volverían a pagar el impuesto aquellos contribuyentes que quedaron afuera por la mejora (unas 800.000 personas en relación de dependencia). También todos los empleados públicos y privados que cobraban a noviembre 2023 algo menos que esos 1.200.000 pesos, pero que tuvieron mejoras salariales desde ese mes hasta abril 2024, estarían alcanzadas por los tentáculos de Ganancias aproximadamente unas 300.000 personas más, provocando un efecto recaudatorio aún mayor que el esperado al reponer el tributo.
Pero más allá de la cuestión fiscal, saben también en el Ejecutivo de lo impopular de esta situación, con lo que se dejó en claro que reponer Ganancias es un pedido expreso de los gobernadores, reclamo al que Milei y compañía sólo se hicieron eco. Y que es responsabilidad de éstos anunciar y defender la restitución del muy impopular tributo.
El Presidente también dejó en claro su negativa a tratar opciones alternativas como la coparticipación de alguna carga como el impuesto PAIS o el tributo a las créditos y débitos bancarios (al cheque), dos instrumentos de recaudación que Milei quiere desarticular durante su mandato. El jefe de Estado les comunicó, además, vía el ministro del Interior Guillermo Francos, que dejará públicamente en claro que la restitución de Ganancias es una cuestión reclamada por los propios gobernadores. Con lo que la impopularidad de la medida debería caer sobre ellos y no en el Ejecutivo.
El ministro fue, además, el encargado de transmitir la solución al problema: que sean los propios gobernadores los que negocien una mejora en la presión del impuesto y que, bajo garantía de votación positiva, incluyan el nuevo texto en la redacción final de la ley Bases. Todo con una condición inamovible: que en el mecano fiscal final de Bases, esté garantizado el equilibrio fiscal.
Ganancias para todos
Ante este panorama, y aún sin reuniones cruzadas entre los gobernadores, lo que cobra fuerza es la idea de volver al panorama recaudador de Ganancias para la cuarta categoría al nivel de noviembre del año pasado, pero con la correspondiente actualización aproximada por inflación. Esto implicaría un nivel de presión para un nuevo piso cercano a los 1.750.000 pesos mensuales, actualizados trimestralmente por el IPC. Se asegura que con este nivel, se volvería a la situación de fines del año pasado, con el mismo panorama recaudatorio de noviembre 2023, pero sin nuevas personas alcanzadas por la presión del tributo.
Se redactaría además una salvedad importante: que no se consideren retroactivos en la aplicación de la nueva presión, con lo que los contribuyentes alcanzados (los nuevos y los viejos) no tendrían reducciones extras. Se comenzaría a aportar el nuevo impuesto desde los salarios de abril o mayo próximo, y no desde enero. Mucho menos se consideraría el último bimestre del 2023, donde teóricamente debería aplicarse el retroactivo.
Legalmente la cuestión podría quedar saldada ya que, si bien se trata de un tributo de alcance y cálculo anual, el Congreso (y sólo el Congreso) puede cambiar textos de regulaciones de impuestos, incluyendo la renuncia a una recaudación temporal del mismo sin aplicar retroactivos.


