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Una nueva era: los primeros 100 días después del kirchnerismo

El especialista en trabajo y empleo y dirigente político Juan Pablo Chiesa analiza los 100 primeros días después del kirchnerismo, más que los 100 primeros días del presidente Javier Milei.
El presidente Javier Milei completó los primeros cien días de gobierno, con una agenda compleja por delante. Foto: EFE
El presidente Javier Milei completó los primeros cien días de gobierno, con una agenda compleja por delante. Foto: EFE

Como toda nota de opinión, ésta tiene una perspectiva desde la realidad que mi familia y yo vivimos. Podemos hablar de las medidas del nuevo gobierno, pero caeríamos en abstracciones y suposiciones que, de momento, no tienen un correlato con la realidad. 

Hablemos de lo concreto, 10 de diciembre del 2023 asumió un nuevo gobierno de la mano de la fórmula presidencial Milei  – Villarruel. Históricamente, en la Argentina republicana la figura del presidente es, en extremo, la más importante; pero no la más poderosa, motivo por el cual, por sí mismo, no puede concretar las reformas estructurales de un país.

Podríamos preguntarnos:

  • ¿Qué pasó durante el gobierno de Alberto?
  • ¿Cómo un presidente tan débil pudo completar su mandato y llevar a cabo todas las medidas que proponía?

La respuesta es sencilla: El Parlamento. En Argentina, desde los medios de comunicación hasta los propios ciudadanos, nos
enfocamos más en observar al presidente que en mirar lo que ocurre en el Poder Legislativo o en la política en sí. Vemos mucha televisión y compramos el producto que nos venden.

Victoria Villarruel y Javier Milei.

Es casi una costumbre argenta que, de hecho, está mal.

Enfocándonos en el DNU que sacó el presidente Javier Milei podemos encontrar la justificación a mi supuesto. El DNU modifica principalmente la economía doméstica de los argentinos (desde la compra de alimentos, las relaciones laborales y hasta la
salud) y el trabajo. Ahora bien, nada en lo que respecta a la esfera laboral se vio modificado en gran escala y, por si fuera poco, los sindicatos recurrieron a la justicia y frenaron la mayoría de estos cambios, que más que cambios son progresos y transformaciones para un país mejor.

La reforma laboral que inició el DNU y que se vería continuada por la Ley Bases se frustró cuando, esta última, cayó en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Es decir, nos enfocamos tanto en lo que puede o no hacer el presidente que,
olvidamos la gran responsabilidad que tiene el Congreso de lo que pasa o no pasa en Argentina. Sin ellos, Milei no va a poder hacer grandes cambios. Solo sacará DNUs que funcionen como parches que le den tiempo a construir el poder, que no supo construir hasta ahora, en las Legislativas del 2025.

Existe otra particularidad del actual gobierno y es la menospreciarían al Senado. Victoria Villarruel demostró que, sin tener una vasta experiencia en “la rosca”, está más cerca de construir apoyo político y gobernabilidad que el presidente Milei. Contrario a lo que todo el arco político suponía, la vicepresidente mostró estar abierta al diálogo y a construir desde las diferencias para poder salir de esta crisis, lo que implica, a veces, tener que ceder en algo para obtener otra cosa de mucho más valor.

Porque es sencillo, de esto se sale todos juntos o no salimos ninguno y, en este juego de ajedrez, nadie quiere perder privilegios ni “piezas.” Cien días después del peor gobierno de la historia, personalmente, veo a todo lo que quedó de la clase media (que es realmente poco) pagando la fiesta que deberían pagar los políticos. Porque si buscan que el ciudadano tenga esperanza y “aguante estos meses”, o pasar el invierno, hay que empezar a buscar a los responsables del desastre que dejaron y hacer que paguen.

Salarios, empleo y trabajo, atrasados y empobrecidos en todo el sector privado.

Veo crisis profunda en los ingresos y a comerciantes que aumentaron sus precios a valor de $2.500 el dólar y, ahora, que este quedó planchado a $1.050, se niegan a bajar. Veo, leo y escucho ciudadanos que abandonan su cobertura médica privada porque,
los precios de estas quedaron presos del monopolio y se tornan impagables acudiendo a amparos judiciales para no perder su status de salud (sin mencionar que a los pacientes continúan cobrándoles el copago por servicio).

Veo que aumentó la oferta de alquileres en algunas partes de CABA y PBA lo que moderó, un poco, el precio, pero sigue siendo muy difícil alquilar, teniendo en cuenta el resto de los gastos fijos. Veo salarios, empleo y trabajo devastados, atrasados y empobrecidos en todo el sector privado de trabajadores, y cuando hablo de trabajadores, hablo de empleadores y dependientes. Todo el arco productivo privado del país que no avanza por culpa de unos caprichos políticos no reformistas.

Veo un presidente desaprovechando a su “Dama de Hierro” y cerrado a la posibilidad de acordar con alguien que no piense, exactamente, como él. Un dejo de obstinación que puede costarle a nuestro país la última posibilidad de salir del pozo y de la villa miseria que nos metieron estos últimos 20 años, pero eso prefiero titular mi opinión no como los 100 primeros días de Milei, sino los 100 días después del kirchnerismo.

Juan Pablo Chiesa.

Juan Pablo Chiesa  es abogado especializado en Empleo y Políticas Públicas, escritor, docente y presidente de Aptitud Renovadora. 

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X: @Juanchiesaok.