Presenta:

¿Hacia dónde van las tasas de interés?

El Banco Central (BCRA) hizo su jugada. Ahora el mercado, y el equipo económico, recalculan cómo sigue esto y cómo puede impactar en el sistema financiero.
Banco Central de la República Argentina Foto: Archivo
Banco Central de la República Argentina Foto: Archivo

El dato de inflación de febrero, apenas inferior al estimado por el mercado, alentó al Banco Central (BCRA) a mover las tasas de interés. Así bajó la tasa de política monetaria de referencia que es la de los Pases pasivos en 20 puntos, de 100% a 80% nominal anual (6,8% mensual) y liberó la tasa de interés de los plazos fijos minoristas.

Ahora bien, ¿qué implican las nuevas tasas? Con una mirada en el mediano plazo ahora hay una tasa de política monetaria por debajo del 7% mensual, con un ritmo inflacionario que supera el 13%. De modo que el proceso de licuación se extiende en el tiempo cuando a tasas del 100% nominal anual (8,33% mensual) empezaba a desacelerarse.

Si bien cuando el BCRA toma este tipo de decisiones hay que interpretarlas en función del contexto y del momento en que se implementan, no hay que perder de vista que la economía doméstica podía funcionar con tasas de interés reales negativas siempre que se cumplan dos condiciones: que la tasa sea claramente mayor al ritmo de devaluación y que se mantengan los controles cambiarios.

Pero en función de lo que viene surgen dos interrogantes: hasta cuándo se mantienen los controles cambiarios y  qué puede pasar con la tasa de interés de mercado (la tasa Badlar) en este contexto. Veamos.

En cuanto al primer interrogante, algunas de las condiciones iniciales que se planteaban para ir logrando desarmar los controles cambiarios se han ido cumpliendo pero quedan otras pendientes.

Por un lado, se compraron más de u$s10.000 millones en el mercado cambiario, sin embargo, las reservas netas del BCRA siguen siendo negativas. Esto derivó en la necesidad de volver a incrementar el financiamiento comercial externo, o sea, no se pagaron nuevas importaciones.

Al respecto, se cuantificó y ordenó una parte importante de los vencimientos pendientes de deuda comercial del sector privado a través del padrón de importaciones y del Bono para los importadores (Bopreal).

Por otro lado, se redujo el stock de dinero en la economía pero la demanda real de dinero sigue sin dar señales de recuperación, en términos del PBI. Además se despejó el perfil de vencimientos de la deuda pública en pesos de corto plazo y se logró un rápido equilibrio fiscal, pero que aún genera dudas de su sostenibilidad.

Entonces, lo que el mercado quiere entender es si con este cumplimiento parcial de las condiciones se decide avanzar hacia una unificación o si se prefiere esperar a cumplir todas, a riesgo de atrasar el tipo de cambio oficial que complique la futura salida. Vale señalar que las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sobre todo si se logra algún nuevo desembolso, podrían ser clave para que se acelere la salida del cepo.

Con relación al tema de la tasa Badlar, la tasa de política monetaria en 80% nominal anual tiene por objetivo continuar con el proceso de licuación de los pasivos monetarios remunerados del BCRA, hoy casi todos son Pases ya que las Leliqs se fueron liquidando. Los analistas destacan que mientras siga existiendo oferta excedente de pesos es probable que no haya presiones alcistas sobre la tasa nominal de interés.

Pero en términos reales - o sea, descontada la inflación- lo más probable es que recién pueda regresar a terreno positivo luego de la unificación cambiaria. Por lo que se vio en estos días, tras el recorte de tasas del BCRA, la tasa de interés de plazo fijo en pesos y de las llamadas “cuentas remuneradas”, que suelen usar las empresas y los fondos comunes de inversión, se ubicó en línea con la tasa de política monetaria y con los niveles que se venían observando en los instrumentos de deuda en pesos de corto plazo.

Vale destacar que ahora el mercado espera que los rendimientos vuelvan a ser positivos en términos reales a partir del vencimiento del bono del Tesoro en pesos ajustable por CER que vence en octubre de este año (el T4X4) mientras que antes del recorte de tasas lo proyectaba para julio.