El amigo americano

Por qué Larry Fink cumplió su promesa y compró Bopreal a través de BlackRock

El titular del fondo BlackRock hizo su primera jugada en el país en mucho tiempo con una inversión casi testimonial. Para el Gobierno es una muestra del interés que genera el país entre inversores.

Carlos Burgueño
Carlos Burgueño viernes, 9 de febrero de 2024 · 12:06 hs
Por qué Larry Fink cumplió su promesa y compró Bopreal a través de BlackRock
Larry Fink, el titular del fondo de inversiones BlackRock, el más grande del mundo, seducido por el golpe de timón que promete Milei en la economía argentina.

Larry Fink cumplió con su promesa. El financista más grande del mundo se había comprometido ante Javier Milei en el encuentro virtual que ambos mantuvieron el 1 de febrero, en que comenzaría a invertir en la Argentina. Y que, si bien consideraba el norteamericano que el panorama actual político del país era confuso para grandes desembarcos de dólares, ejecutaría en breve algún tipo de gesto para mostrar apoyo a la "cruzada" (así la llamó) que el libertario estaba encarando en el país.

Y que para cuando el mismísimo Fink visite el país en mayo próximo y se dé un abrazo con el presidente argentino, ya podrían mensurarse varios gestos financieros de apuestas al rumbo económico marcado por el Ejecutivo. Ayer se conoció el primero.

Al anunciar el Ministerio de Economía el resultado de la última licitación de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal) de este jueves, el mercado conoció parte de los nuevos tenedores de esta deuda emitida para ir cancelando paulatinamente el pasivo que el país tiene con las empresas que se autofinanciaron importaciones.

Sorprendentemente, entre los inversores apareció el fondo estrella de Fink, BlackRock, con una tenencia algo simbólica, pero firme. Son unos 1,8 millones de dólares, de los casi 350 millones licitados. pero que implican el desembarco más importante de la casa de inversiones en los últimos años en el país.

De hecho, en materia financiera, BlackRock no aparecía por estas playas desde que había protagonizado parte de la dura negociación de reestructuración de deuda durante el gobierno de Alberto Fernández, con Martín Guzmán como ministro de Economía instrumentador.

Esto fue en agosto del 2020, y desde aquellos días hasta ahora, sólo hubo escaramuza,  y críticas de Fink al rumbo económico decidido. Salvo algún contacto con el equipo de Sergio Massa al comienzo de su gestión en octubre de 2022, no hubo mayores novedades de la presencia de BlackRock en la Argentina. Al menos en nuevas apuestas. 

Ahora parece que la historia comienza a cambiar y que el interés se renovó. Se verá con que profundidad. La reunión clave, tal como adelantó MDZ, se dará en la segunda semana de mayo y en Buenos Aires. Probablemente Fink será recibido con parafernalia diplomática de hombre de Estado y se dispondrá la Casa Rosada para el evento.

El arribo del visitante ilustre

Larry Fink llegará a Buenos Aires invitado especialmente por Javier Milei, en lo que se espera sea el relanzamiento a nivel mundial de la gestión de libertario, con no sólo la foto oficial con el principal financista e inversor del universo, sino la persona considerada más seria en los mercados internacionales. El dueño de BlackRock es considerado hoy en el mundo como una especie de Veraz de la confianza de los inversores, y la persona que podría lograr que el presidente argentino entre en serio en la consideración de los fondos internacionales.

El presidente Milei espera poder abrir el "grifo" de las inversiones con la llegada de Larry Fink al país.

Pero la idea es ir más allá de la imagen y hacer algún anuncio puntual sobre alguna inversión concreta con nombre y apellido, en los dos terrenos ideológicos en los que Milei quiere hacer historia: las nuevas privatizaciones de empresas públicas y el plan a la chilena de obra pública o licitaciones de servicios.

Aparentemente Fink ya dio el visto bueno para considerar ambas posibilidades en la conversación que el presidente argentino y el inventor de BlackRock mantuvieron vía virtual hace dos semanas, y se tomarán los tres meses que restan para la visita del magnate para resolver el grado de compromiso que Fink puede tener en el país.

Ahora es el tiempo de los informes de los muchos operadores locales (directos e indirectos) que el norteamericano tiene en el mercado criollo, para que se estudie el panorama real de inversiones. Pero, según la impresión que dejó el inversor, el interés es real y concreto. La suscripción simbólica del BOPREAL va en ese sentido.

Para el Gobierno sería el momento exacto para mostrar que la batalla de aprobaciones de leyes y DNU ya pasó, y que el tiempo de gestión comenzó. Y qué mejor que el aval del principal inversor global como padrino. 

La estrategia de BlackRock

Fink en un pragmático, que se maneja sin rencores y sólo mirando negocios. BlackRock, con apuestas más o menos públicas, es un aliado necesario y casi imprescindible para el país. Como sucede en casi todos los países del globo (incluyendo tanto estados hiperdesarrollados como países como Irak o Afganistán) BlackRock es un socio de la Argentina, tanto en la economía financiera como en la real.

Además de sus US$ 3.000 millones en deuda en vías de reestructuración (tanto emitida bajo legislación local como extranjera, el fondo más grande del mundo tiene una presencia fuerte en la tenencia de acciones de empresas argentinas tanto con cotizaciones en la Bolsa de Comercio local como en las ADR que cotizan en Nueva York.

Miguel Galuccio, titular de Vista y ex presidente de YPF trabó relación con Fink durante el kirchnerismo.

Es accionista de multinacionales de fuerte presencia local como Coca Cola, Bayer, Apple, Microsoft, Telefónica o Procter & Gamble (entre muchas otras) y mantienen participación local en varias de las empresas más representativas como Mercado Libre, Tenaris, Grupo Galicia, Banco Macro, Telecom, Pampa Energía, TGN, Arcos Dorados y Adecoagro.

Donde más representativa es su apuesta local, mantenida incluso en los peores momentos de crisis en su relación con el Gobierno anterior en medio de la negociación de la deuda privada en 2020, es como el segundo mayor accionista privado (luego del fondo Wellington) en la gran apuesta empresarial del Estado argentino en general y el kirchnerismo en particular: YPF.

BlackRock poseía antes de la renacionalización de 2012 y mantuvo hasta hoy un 5,67% del paquete, con 9,77 millones de acciones en su poder. Ingresó en la petrolera como socio privado en los ‘90, como parte de su alianza global con Repsol y permaneció inmutable (sólo negocios, nada personal), durante el conflicto por la renacionalización de la petrolera por parte del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en 2012.

En esos días, BlackRock decidió retirar su alianza estratégica con Repsol en la petrolera, luego de una conversación directa y sincera mantenida con el CEO designado, Miguel Galuccio. El buen diálogo con el ingeniero entrerriano maduró con el tiempo y se mantiene hasta estos días. De hecho, Galuccio fue uno de los pocos que pudo demostrar tener línea directa con el propio Fink, a quien intentó convencer de aceptar alguna de las ofertas de Guzmán. No tuvo éxito en este punto, pero sí en volver a sentar a BlackRock a la mesa de negociaciones y sostener una tregua judicial hasta el final feliz de la primera semana de agosto de 2020.

La alianza de Blackrock en YPF se mantiene firme, al punto de mostrarse “friendly” con el país ante el juicio que el fondo buitre inglés Burford inició por la operación de renacionalización, ofreciendo su apoyo en el caso.

Calificado en 2014 como “fondo buitre” por Cristina Fernández de Kirchner (al tener acciones de la papelera Donneley, que cerró sus puertas ese año) el compromiso del fondo de Fink como socio local llegó a la cima durante el gobierno de Mauricio Macri, con el que tuvo dos encuentros y cuando decidió abrir una oficina en julio de 2018 en el país, eligiendo dos impactantes pisos en la zona de Catalinas, desde donde fiscalizaría las enormes posesiones medidas en miles de millones de dólares que BlackRock tiene en la Argentina y Uruguay.

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