Mercados

Wall Street: razones para seguir invirtiendo aún en niveles máximos

Las acciones en la Bolsa de EE.UU. parecen no dejar de subir. Si bien esto alegra a inversores también los pone en alerta. ¿Por qué perder el miedo? Lo explican dos grandes jugadores de Wall Street.

Jorge Herrera
Jorge Herrera lunes, 26 de febrero de 2024 · 14:30 hs
Wall Street: razones para seguir invirtiendo aún en niveles máximos
Los analistas dan pistas de por qué conviene invertir en la Bolsa de Nueva York, pese a que se encuentra en máximos históricos. Foto: Shutterstock

La Bolsa de Nueva York, faro para los mercados de todo el mundo, no deja de seguir escalando, tras marcar máximos históricos en diciembre no ha frenado la tendencia. A priori, esto es sin duda una buena noticia para los inversores bursátiles, sin embargo, lo cierto es que ya se percibe cierto nerviosismo en el mercado ante la perspectiva de posibles caídas, ya que los árboles no crecen hasta el cielo.

¿Están las bolsas en una burbuja que se puede pinchar más pronto que tarde? Los expertos de Bank of America (BofA) explican que, aunque la inquietud puede estar justificada ante el escenario “Ricitos de Oro” en el que se mueven las bolsas, no hay por qué pensar que estamos ante una burbuja. "No es una burbuja, sino fundamentos macroeconómicos sólidos los que están sosteniendo el avance de la renta variable”, señalan.

Pero reconocen que varios inversores les han expresado su preocupación por los crecientes riesgos de una burbuja bursátil. Lo han hecho, dicen, tras el repunte del 35% que han vivido las acciones globales, que ha dejado al índice MSCI World "en su nivel más alto de todos los tiempos", mientras que la prima de riesgo de las acciones globales está "en un mínimo de 20 años del 3,5%".

Sin embargo, explican desde BofA, si bien los precios de los activos son sin duda elevados y la confianza de los inversores se ha recuperado, vemos pocas señales de una burbuja. “Definiríamos una burbuja como un aumento en los precios de los activos que no se explica por los fundamentos, y los fundamentos más relevantes que impulsan el mercado de valores (crecimiento económico, inflación y la consiguiente política de la Fed) se han vuelto sorprendentemente favorables en los últimos meses, apuntalando la fortaleza de los precios de los activos".

Desde Bank of America consideran que no hay señales de que se esté formando una burbuja.

De ahí que desde BofA rechacen la idea de la burbuja bursátil. De todos modos, reconocen que pasaremos de tener vientos de cola para el crecimiento y la inflación a vientos de cara. "La renta variable se ha beneficiado recientemente de un entorno de “Ricitos de Oro” de crecimiento mayor de lo esperado e inflación menor de lo previsto, lo que ha contribuido a justificar la fortaleza del mercado", sostienen.

No obstante, esperan que estos dos componentes del panorama macroeconómico sean menos favorables a partir de ahora. Estiman que sigue vigente la pauta histórica, según la cual las subas de las tasas de interés afectan al crecimiento económico con un desfase de aproximadamente un año y medio, lo que sugiere un debilitamiento del impulso macroeconómico en el futuro, sobre todo teniendo en cuenta que ya se ha desvanecido el apoyo del estímulo fiscal estadounidense y la liquidación de la cartera de pedidos de las empresas.

Además, la inflación se ha quedado significativamente por debajo de su relación con la tensión de la cadena de suministro (el mejor indicador histórico de la presión inflacionaria subyacente), lo que aumenta el riesgo de una tasa de inflación temporalmente más alta, lo que además podría llevar al mercado a eliminar el importe aún significativo de los recortes de la Fed actualmente descontados.

Por su parte, los estrategas de Schroders tampoco creen que “todo lo que sube, tiene que bajar” como dice el dicho, y por eso destacan dos razones para no tener miedo de invertir cuando la bolsa está en máximos. Un estudio de Duncan Lamont sobre las rentabilidades obtenidas en la bolsa desde 1926, y afirma que los inversores no deberían sentirse incómodos a la hora de comprar renta variable en un mercado como el actual por estos motivos:

1. La rentabilidad ha sido mayor si se ha invertido cuando la bolsa estaba en máximos que cuando no lo estaba: el mercado se encuentra en máximos históricos con más frecuencia de lo que podría pensarse, por lo que conviene adaptarse también a este escenario.

El toro en la puerta de la Bolsa de Nueva York, un símbolo del alza en los mercados y la avidez de los invesionistas.

De los 1.176 meses transcurridos desde enero de 1926 a la actualidad, el mercado alcanzó máximos históricos en 354 de ellos, el 30% de las veces. La rentabilidad promedio en los 12 meses siguientes a un máximo histórico ha sido mejor que en otros momentos: un 10,3% por encima de la inflación, frente a un 8,6% cuando el mercado no estaba en máximos. Es más, también las rentabilidades en un horizonte de dos o tres años han sido ligeramente mejores en promedio.

2. Vender acciones cuando el mercado estaba en máximos históricos habría destruido el 90% del patrimonio a muy largo plazo: por otro lado, las diferencias se acumulan con el tiempo, así 100 dólares invertidos en Wall Street en enero de 1926 tendrían un valor de 85.008 dólares a finales de 2023 en términos ajustados a la inflación, lo que supone un crecimiento del 7,1% anual.

En cambio, una estrategia que saliera del mercado y entrara en el efectivo durante el mes siguiente cada vez que la bolsa alcanzara un máximo histórico (y volviera a entrar cuando el mercado no estuviese en máximos) solo valdría 8.790 dólares, o sea, un 90% menos. Queda claro que si se hubiese vendido en máximos, se habría destruido gran parte del patrimonio. Este análisis abarca un horizonte temporal de casi 100 años, más de lo que la mayoría de la gente planifica, aunque incluso en horizontes más cortos los inversores habrían perdido mucha riqueza potencial si se hubieran asustado cuando el mercado estaba al alza.

Por lo tanto, la conclusión de Lamont es clara, no hay que preocuparse por los máximos históricos, es normal sentir nerviosismo por el futuro cuando la bolsa está en máximos históricos, pero ceder a ese sentimiento puede ser muy perjudicial para el patrimonio. Por lo tanto, puede haber razones válidas para deshacerse de las acciones, pero que el mercado esté en máximos históricos, no debería ser una de ellas.

Archivado en