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Un frente de tormenta para el país por la llegada de Mauricio Claver Carone al círculo ejecutivo de Trump

Tras la confirmación de que el extitular del BID tendrá a cargo la relación con Latinoamérica, comenzaron las especulaciones sobre cómo será el vínculo con el país, a partir de la experiencia reciente.
El cubano norteamericano  Mauricio Claver-Carone tendrá un puesto destacado en la administración de Donald Trump.
El cubano norteamericano Mauricio Claver-Carone tendrá un puesto destacado en la administración de Donald Trump.

A la Argentina le surgió un problema inesperado con los Estados Unidos, que sólo la diplomacia personal, abierta y aceitada que se mantiene entre Javier Milei y Donald Trump podrá destrabar. El norteamericano confirmó que su hombre fuerte ante el continente Latinoamericano será Mauricio Claver Carone, extitular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ex hombre fuerte para el continente del republicano y expersonaje polémico para la mayoría de los países de la comarca.

Pero particularmente con la Argentina, ya que fue este Estado el que en su momento presionó en varias oportunidades para que sea eyectado del sillón de conducción de la entidad financiera; hecho que finalmente se logró a instancias de la presión de una persona en particular: el representante del país en el directorio del BID, el ahora jefe de Gabinete Guillermo Francos, quien con el tiempo realizó además declaraciones particularmente lapidarias contra Claver Carone y su manera de conducción.

Se verá ahora si el próximo enviado especial para Latinoamérica, quien estuvo en el BID entre octubre del 2020 hasta septiembre de 2022, es o no rencoroso. Lo cierto es que hasta que este dato no se dilucide, Francos no podrá estar en las delegaciones negociadoras.

Hay un dato que seguramente el cubano-norteamericano debe recordar. El 4 de agosto del 2022, en su primer día de gestión como superministro de Economía del gobierno de Alberto Fernández, Sergio Massa mantuvo un encuentro virtual con Claver Carone, llevándole el mensaje de que, en la nueva gestión, todas las diferencias estaban olvidadas, que había que rehacer las relaciones bilaterales entre el país y la entidad financiera.

Carone aceptó el convite, y destrabó un préstamo por unos US$800 millones que tenía encajonado por sus diferencias con el anterior ministro de Economía, Martín Guzmán, y el propio Alberto Fernández. El presidente argentino le había pedido a los países participantes de la Cumbre de las Américas en Los Ángeles, realizada entre el 6 y el 10 de junio del 2022, que vetaran la presencia del norteamericano al frente del BID, y que esa silla pasase a ser ocupada por un latinoamericano, según la tradición de la entidad.

Ese pedido del argentino no tuvo eco en sus pares de la región, y Claver Carone permaneció al frente de la entidad. Y en ese tiempo no sólo se fortaleció, sino que además pasó a la acción. El hombre designado por Donald Trump trabó desde la embestida de Alberto Fernández todas las líneas activas de la entidad con Argentina, frenando créditos por unos US$800 millones, ya activados con el país.

Desde el primer momento de su asunción como presidente del BID, Claver Carone, conociendo la realidad con la que llegó a dirigir el BID, pidió especialmente en reuniones privadas con economistas argentinos que integran la entidad, y que forman parte de sus cuadros técnicos más altos y calificados, que continúen en sus cargos pese a la embestida del Gobierno nacional.

En ese encuentro les dijo que contaba con ellos, que la idea era profundizar la ayuda sobre la base del trabajo que ellos habían hecho hasta el momento y que debían profundizar. Y, especialmente para el caso argentino, prometió apoyo para nuevos créditos y respaldo para las negociaciones con el FMI que derivaron en el Facilidades Extendidas vigente.

Diplomático, Claver Carone, incluso, ponderó cada vez que pudo el proceso de reestructuración de deuda que comandó Martín Guzmán en agosto de 2020, y pronosticó futuros positivos para el país, pese a su crisis crónica. Claver Carone había llegado al BID disputando el cargo contra el argentino Gustavo Béliz.

Fue en septiembre de 2020, cuando el 12 de ese mes la elección quedó en manos del norteamericano, luego de haber obtenido 30 votos a favor, contra potenciales 16 del argentino. En realidad, el acto nunca se llegó a concretar, ya que, al no poder vencer, Béliz retiró su candidatura.

Claver Carone, hasta ese día asesor sobre Latinoamérica de Trump, lanzó un muy diplomático comunicado, afirmando: "Quiero agradecer a todos nuestros socios en la región por mantener la integridad de este proceso electoral y por compartir nuestra visión común de un BID más fuerte y con una mayor capacidad de respuesta. Esta victoria es para Latinoamérica y el Caribe". Llegó a la votación como único candidato y consiguió el 66,8% de los votos de los 48 gobernadores presentes en la elección virtual.

Al asumir Massa el problema se solucionó. Sin embargo, avanzaba otro conflicto. El que había creado una investigación interna avalada por varios países del directorio, entre ellos Argentina, representada por Francos. El 22 de septiembre de ese 2022, la Asamblea de gobernadores del banco decidió despedir a Claver Carone por mantener una relación amorosa con una subordinada, Jessica Bedoya, a la que benefició económicamente y la nombró jefa de área.

El argumento de su eyección fue que las normas del BID prohíben las relaciones íntimas de personal superior con dependientes directos. La investigación determinó además que incluso, Claver Carone aumentó el salario de la empleada en numerosas ocasiones. En reunión de urgencia, los gobernadores de la Asamblea (citados por Francos) votaron casi por unanimidad a favor de la destitución de Claver Carone.

Nada más se supone del cubano-norteamericano, hasta agosto de este año, cuando fue consultado sobre las posibilidades que un eventual gobierno de Donald Trump ayude a la Argentina. Sin metáforas, dijo que "la política de ganar tiempo pensando que con Trump va a conseguir más dinero del Fondo es una ilusión, es ilógica y va a llevar al fracaso. Porque primero no funciona de esa manera. Y segundo, Milei y Trump todavía no tienen relación".

Y completó: "Milei y Trump tienen un conocimiento y un respeto mutuo, pero no hay una relación de confianza como la que tenía Macri con Trump. Es muy diferente. Y hay otro problema que yo viví con (el expresidente de Brasil, Jair) Bolsonaro. Aunque haya respeto mutuo, es difícil crear la relación porque no se entienden. Porque ni Bolsonaro ni Milei hablan inglés. Así que va a tardar más tiempo aún crear esa confianza y esa relación".

Habrá que ver que impronta le queda a Claver Carone en una eventual próxima presidencia de Donald Trump. Pero más importante es conocer si en realidad el republicano piensa o no como su exasesor; o si se trató simplemente de un exabrupto fruto de un resentido.

El problema que así sea es que Claver Carone será el encargado de negociar con la Argentina el posible avance en acuerdos de comercio bilaterales. Especialmente el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), una alternativa más rápida y realista que el tratado de libre comercio con Estados Unidos que estuvo promocionando Javier Milei en los últimos días, y que ameritaría antes la salida institucional del país del Mercosur, tratado que prohíbe explícitamente este tipo de movimientos comerciales.

Técnicamente se trata del acceso preferencial no recíproco al mercado comunitario de productos originarios en países y territorios en desarrollo a través de la exoneración total o parcial de los derechos arancelarios. Argentina estuvo en este selecto grupo entre el 2002 y el 2012; gracias a la gestión que había realizado Martín Redrado en su rol de secretario de Comercio Exterior de la Nación durante la presidencia de Eduardo Duhalde primero, y la gestión de Néstor Kirchner después.

En este caso, con Rafael Bielsa de canciller. El economista había conseguido que como ayuda de los Estados Unidos para que el país pudiera salir de la crisis y no tener desvíos ideológicos con otros ayudantes como Hugo Chávez, cosa que ocurrió después, poder acceder a mercados preferenciales dentro del sistema SGP.

El gobierno de George Bush aceptó la propuesta, que duró con buenos resultados para el país hasta que ene 2012 Barack Obama la suspendió, como consecuencia de las actitudes poco amistosas con EE.UU. por parte del kirchnerismo. El SGP se reabrió en parte con Mauricio Macri en la gestión, pero sin mucho fanatismo por parte de la administración Trump.

Sólo hubo algún buen negocio que se pudo realizar con la exportación de limones, pero a cambio de la apertura del mercado siderúrgico local. Finalmente, la llegada de Alberto Fernández inmediatamente suspendió el régimen y Argentina quedó penando fuera del sistema de preferencias. 

Para muchos, la llegada de Trump implica que es el momento de volver a firmar un acuerdo de este nivel. Se trata de una herramienta que facilita las exportaciones, porque, con el SGP y si se cumplen las condiciones, el importador puede pagar menos impuestos.

Para obtener el beneficio es necesario que el producto conste en las listas de mercaderías con derechos a SGP, divulgadas y actualizadas periódicamente por los otorgantes; sea originario del país exportador beneficiario y sea transportado directamente del país exportador beneficiario al país otorgante importador.

Son considerados originarios los productos enteramente producidos en el país. Sin embargo, pueden ser utilizados materiales o partes importadas o de origen indeterminado en la composición del producto a ser exportado, desde que sean cumplidas las Reglas de Origen establecidas por los países otorgantes.