Sería bueno probar con la curva de Laffer
Aproximadamente una semana atrás estuvo en Argentina el economista norteamericano Arthur Laffer, quien se hizo muy conocido por la curva de Laffer que relaciona la carga impositiva con la evolución de la recaudación. Tema que enseguida explicaré.
El punto es que Laffer estuvo reunido con el ministro Caputo y con Javier Milei y ambos se sacaron la típica foto y los halagos del caso para el reconocido economista norteamericano.
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Antes de continuar, paso a explicar brevemente en qué consiste la famosa curva de Laffer.
Veamos cómo se interpreta la curva de Laffer. En el gráfico, el eje horizontal marca la tasa de impuestos que se cobra. El eje vertical muestra cuánto se recauda de acuerdo a la tasa que se cobra.
Por ejemplo, si la tasa del impuesto es del 15% se recaudan 25 pesos. Si la tasa es del 35% se recaudan 42 pesos. Si la tasa es del 50% se recaudan 50 pesos.
Pero si se sigue aumentando la tasa del impuesto, por ejemplo al 75%, se recauda 35 pesos. Es decir, llega un punto en que se aumenta tanto la presión impositiva que se termina recaudando menos.
Y se recauda menos porque las empresas cierran porque no pueden soportar la carga tributaria, otros pasan al mercado informal, se achica la economía y los ingresos tributarios son menores, etc.
En definitiva, lo que recomienda Laffer es que, en vez de seguir aumentando la tasa de los impuestos para recaudar más, hay que bajar la tasa de los impuestos.
Cabe aclarar que, hasta dónde yo sé, Laffer nunca dijo que había que buscar el máximo de carga impositiva posible, simplemente mostró que no todo aumento de la presión impositiva lleva a más recaudación.
Otra aclaración antes de seguir. La forma de la curva que presento en el gráfico no es necesariamente así en la realidad. Simplemente la hice simétrica para facilitar la lectura del ejemplo.
Tomando la idea de la curva de Laffer, mi visión es que en Argentina es tan alta y compleja la carga tributaria que genera un mercado informal muy grande. Por eso no solo hay que eliminar impuestos, sino que también hay que bajar impuestos.
La idea es que muchas personas paguen pocos impuestos, en vez de tener lo que tenemos actualmente en que pocas personas pagan muchos impuestos.
Por otro lado, que el Estado pueda llegar a tener una tasa impositiva del 50% como punto máximo no quiere decir que necesariamente tenga que llegar a ese punto.
Para definir la carga tributaria, primero habría que definir las funciones del Estado, que son las indispensables para defender el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas, estimar el costo de dar ese servicio y en base al costo del Estado cobrar los impuestos correspondientes.
Dicho en otras palabras, no se trata de buscar hasta qué punto se puede esquilmar al contribuyente y en base a eso gastar.
El proceso es inverso, cuál es el tamaño del Estado que se necesita, cuánto cuesta y cuánto hay que recaudar.
En Argentina la política se ha transformado en una competencia populista para ver qué político promete al electorado redistribuir más los recursos que generan otros.
Esquilmo a los que producen para repartir el fruto de su trabajo y ganar votos regalando subsidios, la casa, la bicicleta, el pan dulce, etc. La típica populista de la dádiva.
Esta política populista ha llevado a tener una enorme gasto público y como consecuencia una enorme carga tributaria, pero, además, un complejo sistema tributario.
En efecto, de acuerdo a un trabajo de IERAL, en 2024 se identificaron 155 tributos diferentes incluyendo los impuestos nacionales, los provinciales y las tasas municipales.
En 2024 hubo 46 impuestos nacionales, 25 impuestos provinciales y 84 tasas municipales.
En 2023 hubo 148 tributos diferentes. A nivel nacional aumentó 1 impuesto y las provincias agregaron 6 impuestos nuevos.
Ahora bien, de todos los impuestos que cobra el Gobierno nacional, los que más generan ingresos al fisco en los primeros 11 meses son: IVA 32,6% del total recaudado, Ganancias 20% del total, Aportes y Contribuciones a las Seguridad Social 21,5% del total, Derechos de Exportación 4,6%, Derechos de Importación 2,9%, Créditos y Débitos Bancarios 7,10% e Impuesto PAIS 5,21%.
La suma de todos estos impuestos explica el 93% del total de los ingresos tributarios. El resto de los impuestos aportan poco, son costosos de liquidar para el contribuyente y costosos de administrar para el Estado.
Simplificar el sistema impositivo es uno de los primeros pasos que debería darse. Al mismo tiempo, es fundamental bajar la carga impositiva para devolverle poder de compra a los contribuyentes y poner de nuevo en funcionamiento la economía y atraer inversiones.
Es más, me animaría a decir que un buen primer paso consistiría en establecer un derecho de exportación bajo y único para todos los productos.
Si se termina con el control de cambios y el tipo de cambio llega a su nivel de mercado, la mejora del tipo de cambio junto con la reducción de derechos de exportación puede generar una verdadera explosión de crecimiento en base a las exportaciones. Única salida inmediata para poner la economía en funcionamiento.
Creer que va a haber una lluvia de inversiones porque la inflación bajó al 2,4% es un delirio. La seguridad en las reglas de juego son claves para atraer inversiones y eso lleva tiempo.
Por su lado, el consumo seguirá débil en la medida que continúe el ajuste de las tarifas de los servicios públicos. La gente tiene alguna mejora en los salarios, pero esa mejora se la devoran los aumentos de tarifas y queda escaso margen para que la gente pueda gastar en el supermercado, ropa, calzado, salir a comer, etc. Basta con ver cómo evolucionaron los rubros que componen los servicios públicos del IPC para advertir que son los que más crecieron, debilitando el aumento del consumo.
En síntesis, mi impresión es que habría que no solo recibir a Laffer y sacarse la foto. También sería bueno poner en práctica la curva de Laffer bajando impuestos para que más gente entre al mercado formal y así, muchos paguen pocos impuestos.
Impuestos bajos desestimulan la evasión porque el premio por evadir es bajo.
En definitiva, creo que ya es hora de probar algo diferente a seguir exprimiendo a los que siempre pagan impuestos y esperar a que, algún día, los que están fuera del sistema, distraídos quieran entrar a un sistema tributario arbitrario, complejo y carísimo.