Mercados: cómo entender el buen momento de Argentina
Desde hace unos cuatro meses los activos financieros argentinos viven cierto frenesí que se plasma, principalmente, en la caída de la brecha cambiaria, la reducción del riesgo país y la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA). La prima de riesgo país retrocedió desde los 1.500 puntos básicos a niveles de 760 puntos mientras que el dólar financiero que estaba por encima de los $1.400 ahora está apenas por encima de los $1.100. Sin duda el clima cambió y con ello el sentimiento de los inversores y del mercado en general. Ahora bien, cuáles fueron los factores o desencadenantes que explican ese cambio de clima.
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Con relación a la baja del riesgo país, puede decirse que es reflejo de la mejora evaluación de riesgo que hacen los inversores, que apuestan a los bonos soberanos, así sus precios suben y el rendimiento baja y con ello la prima de riesgo, asumiendo una menor probabilidad de default. Pero de qué depende el riesgo de default, básicamente, de la voluntad y capacidad de pago y del acceso a las divisas.
En cuanto a la voluntad de pago, se refiere al interés y esfuerzo real que el deudor está dispuesto a hacer por cumplir con sus obligaciones: en el caso argentino esto quedó demostrado en los vetos presidenciales a los dos proyectos de Ley que aprobó el Congreso y que implicaban un costo fiscal (jubilaciones y universidades); fueron dos ejemplos claros en los que se demostró que el Gobierno de Milei estaba dispuesto a asumir costos políticos altos en pos de mantener el equilibrio fiscal, un aspecto que, sin duda, mejoró en relación a julio pasado.
Respecto a la capacidad de pago, el solo hecho de querer pagar no basta sino que es necesario demostrar que hay con qué hacerlo: ese dato es el superávit fiscal, es decir, demostrar que se pueden generar el superávit necesario para hacer frente a las obligaciones. Vale recordar que el mes pasado se logró un superávit financiero de casi $524.000 millones, acumulando en lo que va del año un saldo equivalente al 0,6% del PBI cuando en 2023 hubo un déficit de 3,5% del PBI (en términos del superávit primario se pasó de un déficit de 1,9% del PBI a un superávit de 2,3%). De modo que, amén de la eliminación del impuesto PAIS, la solvencia fiscal sigue estando presente y eso los inversores lo valoran. Mientras que con relación al acceso a las divisas, se refiere al hecho de que, más allá de la voluntad y capacidad de pago, si al final de cuentas el Tesoro va a acceso a las divisas necesarias para afrontar los vencimientos en moneda extranjera, o sea, si van a alcanzar los dólares: luego de un trimestre de anémicas compras el BCRA, entre julio y septiembre, logró volver a acumular divisas y recuperar stock de reservas lo que también colaboró en las mejores expectativas del mercado.
Sin embargo, parecen haber incidido otros factores y fundamentos en la reciente dinámica favorable amén de los tres mencionados anteriormente, y claves para la mejora del riesgo país, que están más vinculados con el clima o sentimiento del mercado y con las valuaciones propiamente dicha de los activos financieros. Por ejemplo, la mejora del sentimiento de los inversores se trasladó a la curva de rendimientos de los bonos soberanos “hard dollar” (en dólares) y así las señales y datos positivos de las últimas semanas potenciaron el apetito de otros inversores, que hasta ahora dudaban en participar del rally, y fueron por los activos argentinos. Mientras que en términos de valuación, lo que se “observó fue una readecuación de la curva “hard dollar” para adaptarse a lo que pagan economías comparables. Siempre teniendo en cuentas que los títulos argentinos todavía tienen niveles de calificación crediticia que por ahora lo dejan fuera de las carteras de los principales inversores institucionales a nivel global”, señalan los analistas de MegaQM.
“De todas maneras, el primer cambio relevante es que se fue aplanando la curva de rendimientos, que pasó de una fuerte pendiente negativa, que se explicaba por el riesgo de default en los primeros vencimientos a un esquema actual mucho más plano y en un escalón inferior. Los rendimientos actuales ya están en línea con los que pagan otras economías emergentes, aunque posiblemente los fundamentos locales estén siendo mejores (superávit) que los de esos países comparables”, explican desde la gestora.
Por ende, queda claro que el principal fundamento, que es el equilibrio fiscal, está presente hace varios meses, pero recién en las últimas semanas se ha dado un cambio sustancial, que es la sensación de que están alineados los tres factores necesarios: voluntad de pago, capacidad de pago y acceso a divisas.
“En especial este último punto era el que generaba mayor incertidumbre. El consenso del mercado era que, sin la eliminación de los controles cambiarios, a la economía argentina le iba a resultar muy difícil acumular divisas para hacer frente al pago de sus obligaciones”, agregan. Y esto cambió con el blanqueo y con el aumento del crédito bancario en dólares más las emisiones de deuda corporativa (ON) también en moneda extranjera. Estos factores hicieron que, una economía que ya estaba menos líquida en pesos, ahora se encuentre con un nivel mucho más alto de liquidez en dólares. Los analistas consideran que esto puede generar un círculo virtuoso que ayude al BCRA a mejorar su posición de reservas netas. En resumen, se logró mejorar la posición en moneda extranjera de la economía local a pesar de seguir vigentes los controles cambiarios (cepo).