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Tapan 1 de cada 3 vinos argentinos y ahora crearon un nuevo "corcho"

Se trata de un sistema de cierre microaglomerado que presenta varias ventajas desde lo económico y lo cualitativo frente a los naturales. Los prejuicios sobre su uso y cómo funciona la empresa.

Aunque para hablar del cierre de una botella de vino generalmente usemos la palabra corcho, la realidad es que desde casi tres década la industria ha encontrado una solución tecnológica en los cierres sintéticos que cada vez tiene más penetración en el mercado y que ha ido perfeccionándose para lograr preservar de la mejor manera el producto que elaboran las bodegas. 

Tal ha sido su crecimiento que, una empresa como Vinventions, compañía belga que cuenta con su planta en el país en la provincia de San Juan, hoy tapa con Nomacorc uno de cada tres vinos que se encuentran en el mercado. Ahora, va en búsqueda de un paso más y ha diseñado un nuevo microaglomerado llamado SÜBR, el cual está apuntado a la más alta gama de la vitivinicultura y está dando sus primeros pasos en la región. 

De esto y de muchos temas más habló en su entrevista con MDZ Andrés Belinsky, gerente General de Vinventions en Sudamérica y responsable de las operaciones de la multinacional en Sudáfrica y China. 

Vinventions presentó al mercado su nuevo tapón: SÜBR. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-El cierre de una botella se asocia principalmente al corcho. ¿Qué otras cosas podemos encontrar detrás?
-Hoy hay muchas alternativas y se han ido dando todas estas opciones por una cuestión de que el corcho natural de una pieza no pudo seguir el ritmo de crecimiento de la industria del vino en cuanto a la cantidad y los distintos países productores. Originalmente, el corcho natural proviene del Mediterráneo, principalmente Portugal, España y el norte de África, pero empezó a crecer tan rápido la industria que la producción del corcho natural tenía restricciones en cómo crecer. Entonces, además del corcho natural empezaron también a haber distintas opciones. Por un lado, por falta de corcho. Por otro lado, por innovación y tecnología y mejorar algunas deficiencias que presentaba el corcho por contaminación de TCA o lo que llamamos el gusto a corcho, algunas cuestiones mecánicas, por la seguridad de cómo se va a comportar el corcho. 

Los corchos naturales de una pieza son todo distintos porque salen de la corteza de distintos árboles y no hay una homogeneidad perfecta. Entonces empezaron a aparecer opciones y se empezaron a desarrollar tanto desde la tapa rosca de aluminio, como también los tapones microaglomerados o aglomerados que son pedacitos de corcho pegados con pegamento de poliuretano. Eso también agrandó la cantidad de la producción que podían tener las corcheras y también aparecieron los tapones sintéticos, los cuales dan nacimiento a Vinventions, que nació a través de Nomacorc, la empresa más grande del mundo de tapones sintéticos y la que desarrolló una tecnología y la patentó en 1999.

Estamos cumpliendo 25 años desde la creación de Nomacorc y el tapón sintético al principio reemplazaba los aglomerados económicos pero Nomacorc logró ir mejorando la tecnología de fabricación e ir emulando el comportamiento de un corcho natural. Hoy tenés opciones de Nomacorc para vinos económicos y también podés tapar vinos de alta gama de 25 años de guarda.

Hoy aparecen distintas opciones y las bodegas, el enólogo, la parte comercial o de marketing puede decidir tiene más opciones para decidir qué quiere para su producto.

Hoy del 100% de los vinos menos del 15% usa corcho natural de una pieza, el corcho clásico antiguo. El otro 85% es una mezcla de todas estas otras opciones que te comentaba.

-¿Cuáles son los factores que definen qué tipo de cierre usa cada bodega?
-Es interesante. Estar al servicio de las bodegas y ofrecerle el sistema de cierre es muy desafiante porque normalmente una barrica la decide el enólogo, porque está en el gusto de la madera y cómo funciona; una etiqueta o hasta la caja la define la gente de marketing, porque es una cuestión de imagen; pero el corcho o el tapón o el sistema de cierre es quien protege al vino una vez que está embotellado, entonces esa protección, el enólogo quiere estar seguro de que lo va a proteger correctamente y la gente de marketing o comercial también quiere estar a gusto de la opinión del consumidor. Entonces la verdad que en el sistema de cierre opinan todos, así que esto es un desafío en la bodega. 

A veces entras por un lado o por el otro, convences a un área, pero no a la otra y creo que lo más importante, la función principal del sistema de cierre, es cuidar al vino y que llegue al consumidor tal cual lo pensó el enólogo. Es decir, si el enólogo quiere que en el transcurso de 5 años el vino evolucione o se vuelva más complejo, necesita respirar y una transferencia de oxígeno “x”, quizás elige un sistema de cierre. Si es un sauvignon blanc súper delicado que quiere preservar la frescura, la acidez, el carácter y quiere prácticamente una no interacción con oxígeno, quizás prefiere un sistema de cierre que le asegure más hermetismo.

Después está todo lo que es el gusto del mercado, por ejemplo, te encontrás un mercado como Inglaterra que les gusta mucho la tapa rosca o tenés un mercado como quizá Brasil, que es importante para nosotros, que son más clásicos y quieren un tapón. Ahí creo que intervienen varias opiniones. Y hoy en día también algunos sistemas de cierre hacen una propuesta desde el punto de vista de la sustentabilidad y qué materiales se usan o si es reciclable o no, o si es amigable con el medio ambiente. Ahí aparecen los vinos que tienen una propuesta de valor que tiene que ver con la sustentabilidad y eligen aquellos sistemas de cierres que les le aporten a ese valor.

Todo el proceso por el que pasan los tapones hasta convertirse en SÜBR. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-¿Cómo se hacen los tapones que ustedes fabrican?
-Tenemos un tapón nuevo que estamos lanzando en Sudamérica que se llama SÜBR. Es nuestra propuesta desde Vinventions de tapón microaglomerados. Somos muy fuertes y líderes en tapones sintéticos con Nomacorc en Europa y ahora acabamos de instalar una planta de tapa rosca de aluminio en México para abastecer Norteamérica. Nos faltaba una propuesta que tenga contenido de corcho, porque los más clásicos, los más tradicionalistas, si bien en Nomacorc tenemos opciones para vinos de alta gama, siguen queriendo algo que tenga que ver con el corcho natural. 

Esto es una propuesta nueva que hemos desarrollado, para el hicimos todo un desarrollo propio, y son partículas de corcho natural pero con una aglomerante que es biodegradable y que es un polímero y ayuda a que bueno se pueda fabricar a través de la extrusión. Este proceso es muy interesante porque hace que sea muy homogéneo de tapón a tapón. Y es diferente de los otros microaglomerados del mercado porque usan pegamento de poliuretano. El nuestro es biodegradable y un polímero y permite hacer ese proceso de extrusión.

En este caso sale de una manguera de este formato con una textura rugosa, por la extrusora, luego se va cortando y después es muy importante el trabajo del pulido que va pasando por distintas etapas y llega a ser muy suave. Por un tema de imágen y porque en idealismo todos se quieren parecer un corcho natural, hemos patentado, para mejorar todavía la propuesta y que no se vean tanto los gránulos de corcho, un formato donde llegamos a lograr un tapón que parece un corcho natural pero es un microaglomerado. 

Lo que tiene este formato es que ha logrado limpiar de TCA y del gusto al corcho y de algunos otros aromas. Es una propuesta que parece un corcho natural y no tiene problemas de TCA entonces bueno, asegura este no transferir al vino ningún tipo de problemas sensorial.

-Más allá de que llevan 25 años en el mercado, todavía existen prejuicios sobre este tipo de cierres. ¿Cómo se combate eso?
-Hacemos mucho trabajo de educación y nos gusta mucho que la gente esté cada vez más informada y en todo caso después decida, pero que logre esa esa opinión conociendo del tema y estando informado. Cada uno puede tener su preferencia, pero lo importante es poder elegir con conocimiento y no desde un rumor o desde una idea que uno se hace.

Un microaglomerado como SÜBR o uno de cualquiera de nuestros colegas también es un tapón sintético. Es corcho molido, limpio de TCA, y con un producto sintético como el  polímero que usamos nosotros o cualquier aglomerante. Entonces ya perdió la naturalidad que uno le atribuye al corcho natural que es la corteza del alcornoque solamente. Mismo la tapa rosca es un es un producto de aluminio que tiene algunas pinturas, barnices…

Lo bueno del tapón sintético de Nomacorc es que a través del proceso de extrusión que patentamos, logramos ofrecerle al enólogo opciones de distinta transferencia de oxígeno. Cuando sabe que el vino va a rotar rápido, un año o dos en la góndola, puede elegir un tipo de tapón y si quiere preservarlo mucho tiempo elige otra de nuestras calidades. También es una herramienta enológica y eso lo lográs con tecnología, con precisión. 

El consumidor en lo que tiene que confiar es en la bodega y en la seriedad de que va a elegir un sistema de cierre de calidad. Porque la bodega entre todo lo que se gasta en hacer el vino, después no lo va a arruinar por poner un mal tapón. Cuando elige uno, lo hace pero con muchísima seriedad, hacen pruebas, testeos… A veces llevan meses o años de testear un tapón para cambiarlo, con lo cual también el consumidor tiene que confiar en que la bodega toma esas decisiones muy seriamente y la verdad que no tiene que influir el prejuicio. Lo que tiene que suceder es que si tomaste el vino, te gustó y estuviste de acuerdo en lo que pagaste, ya está.

Vinventions tiene presencia en todos los países vitivinícolas. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-¿Cuál es la diferencia económica entre elegir este tipo de cierres y un corcho natural?
-Al tener en Vinventions distintas opciones, Nomacorc, SÜBR y Vintop, que es nuestra rama de tapa a rosca, conocemos y estamos en distintos tipos de cierres, niveles y categorías y también conocemos nuestra competencia. Pero hoy podés pagar desde 5 centavos de dólar el tapón, hasta un dólar. Es muy amplia la gama de precios que podés llegar a pagar y obviamente te ofrecen distintos atributos. 

Nomacorc, por ejemplo, cuando nació fue un tapón sintético que venía a solucionar el problema de los corchos aglomerados que no eran limpios de TCA y no eran muy buenos de calidad. Después fue evolucionando y empezamos a utilizar polietileno de caña de azúcar, con baja o cero huellas de carbono, con materia prima de origen renovable, y Nomacorc fue transitando un camino hacia algunos valores de la sustentabilidad. Eso tiene un costo mayor y un precio mayor porque se ofrece un valor agregado. 

El precio de hasta un dólar es también para los tapones naturales de corcho que hacen testeos uno por uno. Si bien no pueden limpiarlos de TCA, hacen controles que garanticen que no están contaminados. 

-¿Cómo es la operación de Vinventions en Sudamérica y el mundo? 
-Es una multinacional no muy grande, porque tenemos presencia en muchos países, pero somos como 650 empleados en todo el mundo. Tenemos oficinas comerciales o desarrollo comercial en todos los países vitivinícolas del mundo y tenemos varias plantas distribuidas en distintos países en distintas regiones. 

Tenemos dos plantas de tapa rosca en Italia y una en el norte de México para abastecer Estados Unidos. Tenemos la fábrica de SÜBR en Francia de la cual, por ejemplo, traemos el tapón sin marcar y tenemos en nuestra planta de San Juan de Nomacorc la capacidad para imprimir y hacer el tratamiento superficial. También tenemos dos sitios de tratamiento y de distribución en Sudáfrica y en China también en la zona vitivinícola de China. Y la planta más grande de Nomacorc que está en Bélgica. 

Estamos divididos en regiones y yo estoy a cargo de Sudamérica y hace un tiempo también me hice cargo de la operación de China y Sudáfrica. Son operaciones más chicas, mercados productores vitivinícolas más chicos, pero que tenemos presencia ahí y nos parece importante también estar. 

Debemos tener más de 10.000 clientes en todo el mundo. Hemos crecido al principio mucho con Nomacorc, pero después entramos en la tapa rosca y los microaglomerado. Hay todo un aprendizaje con la tapa a rosca porque es un mercado más amplio y porque están todas las bebidas espirituosas, el aceite de oliva, entre otras categorías. Hace dos años hicimos una adquisición en Italia que por ejemplo eran los proveedores de Aperol, Campari, del fernet que se hace allá, y de ahí hemos ido aprendiendo de otras categorías además del vino.

-¿Cuántas botellas de la industria argentina se tapan con alguna de sus líneas?
-Con orgullo, podemos decir que Argentina es el mercado con el market share más alto de todo el mundo para Nomacorc. Hoy tapamos una de cada tres botellas que se producen en Argentina, con entre el 30 y 32% del mercado. Nos hemos hecho muy fuertes y hemos hechos un trabajo de muchos años para darle confiabilidad a las bodegas y nos han elegido mucho. Con SÜBR recién empezamos y, en volumen, apunta una categoría de vino super premium, entonces siempre es menor. Recién lo lanzamos en febrero, así que esperamos construir también un camino para los vinos de alta gama.

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