Primero en MDZ: se demora la negociación del nuevo programa con el FMI
En las reuniones informales del equipo económico del Gobierno durante este martes se ratificó que la Argentina no tendrá chances este año de renovar el programa de acuerdo con el FMI, tal como había adelantado MDZ este lunes.
El principal obstáculo no son las cuestiones domésticas sino la incertidumbre que transita Estados Unidos, en pleno proceso electoral y en un escenario de paridad que no permite pronosticar quién vencerá entre Donald Trump y Kamala Harris. Así lo entendió la comitiva liderada por el ministro de Economía Luis Caputo.
El titular del Palacio de Hacienda ya está resignado y Javier Milei también. Saben que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional será de tipo corto, cerrando como se pueda el 2024, cumpliendo las metas de superar fiscal y no emisión monetaria, negociando algún waiver para las reservas, que estarán por debajo entre 1.500 y 1.000 millones de dólares de lo pactado, y acordando algo para el 2025 muy similar a lo que se pactó para este 2024, y no mucho más, sin fondos frescos, sin nuevos dólares.
Para eso habrá que esperar a que eventualmente Donald Trump gane las elecciones en los Estados Unidos, asuma, se estabilice en su gobierno y, cuando tenga tiempo, empiece a tratar el caso argentino. El FMI tampoco será quien financie la salida del CEPO, al menos por ahora. Y por ahora, entendemos, un año y medio hacia adelante.
Este lunes, MDZ había anticipado que ya se descarta casi totalmente la posibilidad de un nuevo acuerdo con el FMI que implique nuevos fondos frescos, al menos en importancia, una alternativa que recién se discutiría en el 2025. Sin la voluntad de flexibilidad por parte de la sede de Washington (así lo dejó en claro Cubeddu en su reciente visita a Buenos Aires), solo le resta al país cumplir con las metas, recibir avales desde el Fondo.
Así las cosas, y con la aprobación de las metas del tercer trimestre del año esperando sobre el escritorio, la intención ahora del Gobierno es que no haya nuevos papers molestos que sean presentados en la sede del FMI de Washington.
Se descarta que desde Washington no habrá reparos en la aprobación de las metas, ya que, todos coinciden, incluso fueron sobre cumplidas por parte de la Argentina. Esto es, hubo un superávit primario de casi 1,5% acumulado al primer semestre, no se registró emisión monetaria para financiar el gasto y las reservas del BCRA se incrementaron en más de 7.000 millones de dólares en ese lapso. Estos números avalan la aprobación.


