Subir impuestos: casi siempre, una mala decisión
Siempre que tengo la oportunidad, aprovecho para insistir en la importancia de entender cómo funcionan realmente los sistemas tributarios, qué incentivos crean los distintos impuestos, qué consecuencias traen, quién termina soportando la carga más allá de quién deba ingresar el dinero correspondiente a los mismos al fisco de que se trate, etc. Entre ellos, por supuesto, los impuestos al patrimonio, uno de los más “populares” por estos días y sobre los que más me preguntan. Hoy quiero presentarles un ejemplo que, me parece, ilustra muy bien la realidad de estos tributos.
Este ejemplo tiene como protagonista a Noruega. Allí, desde 2021, el gobierno -bajo el liderazgo del socialdemócrata Gahr Store- decidió sumarse a la tendencia de imponer más impuestos a “los más ricos”. Esta es una ola que nació durante la pandemia, fue creciendo a lo largo del tiempo y esperemos que rompa pronto causando la menor cantidad de estragos posible.
En concreto, Noruega aprobó un aumento en la alícuota del impuesto al patrimonio, que ahora se sitúa en un 1,1% para aquellos contribuyentes con un patrimonio superior a 2,4 millones de euros. El gobierno, al tomar la decisión, argumentó que esta modificación permitiría recaudar 146 millones de dólares anuales. Sin embargo, no tuvieron en cuenta todos los aspectos necesarios. Las cosas -y déjenme spoilearles la historia- no salieron como esperaban.
¿Qué sucedió? El gobierno noruego se llevó una gran sorpresa cuando un número significativo de pagadores de impuestos —con un patrimonio acumulado de 54 billones de dólares— optó por trasladarse a países con un entorno fiscal más favorable.
Esta decisión resultó en una pérdida de recaudación de 594 millones de dólares al año, solo considerando el impuesto a la riqueza. Y eso, sin tener en cuenta los otros impuestos que estos individuos tributan anualmente. En términos más amplios, la pérdida real fue considerablemente mayor. Evidentemente, el gobierno de Noruega no hizo bien los cálculos y los pagadores de impuestos con mayores capitales del país se asesoraron correctamente. El varadero “tiro por la culata”, como decimos por acá.
Es importante recordar que, en general, el 1% de mayores ingresos de un país es responsable de entre el 40% y el 50% de la recaudación por impuesto a las ganancias. En resumen, al intentar incrementar los impuestos para aumentar la recaudación, Noruega terminó recaudando menos. Un claro ejemplo del efecto Laffer en acción, y de que los capitales son mimosos, y van a donde mejor los tratan.
* Martín A. Litwak, autor del Iibro "Planificación Patrimonial para Celebrities", fundador y CEO de Untitled SLC.

