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Javier Milei no sale del cepo por conveniencia política

El problema que tiene el Gobierno es que sabe que utilizó tanto el atraso cambiario que ahora tiene pánico de levantar las restricciones por miedo a un salto cambiario que afecte la inflación.
Javier Milei durante su vistita a Wall Street Foto: Noticias Argentinas
Javier Milei durante su vistita a Wall Street Foto: Noticias Argentinas

Uno de los argumentos que más se escucha desde el gobierno para no levantar el control de cambios y, en consecuencia, el cepo, es que primero el BCRA tiene que tener dólares.

En rigor el gobierno tiene un menú de argumentos para ir corriendo el arco cada vez que se acerca el momento de quitar el cepo. Recordemos que la gran condición que ponía Milei para quitar el cepo y liberar el mercado de cambios era limpiar el balance del BCRA, lo que significaba eliminar los pasivos remunerados.

Eso fue hecho transfiriéndole al tesoro la deuda con los bancos, pero tampoco se levantó el cepo. Luego fue que la inflación tenía que converger al 1% mensual. Presentadas con unas curiosas matemáticas por parte de Milei, parece que eso tampoco alcanza del 1% mensual de inflación.

Ni que hablar de la insólita afirmación que formuló Milei la semana pasada cuando dijo en un programa de televisión que, con un riesgo país de 3000 puntos básicos el PBI era de US$ 400.000 millones y que con un riesgo país de 1.000 puntos básicos el PBI había trepado a US$ 600.000 millones, rematando la frase con que ahora los argentinos somos un 50% más ricos, dato insólito porque el mismo presupuesto 2025 prevé una caída del PBI del 3,8% para este año.

¿Cómo logra Milei aumentar el 50% el PBI con una caída del 3,8% anual y con una pobreza que trepó al 53% de la población?

Como decía el economista Mancur Olson en su libro Auge y Decadencia de las Naciones: "hoy en día los economistas disponemos de tal herramental matemático, econométrico y estadístico, que podemos torturar los números hasta que confiesen lo que queremos".

Lo concreto es que Milei ha pasado del discurso de campaña de dinamitar el BCRA y dolarizar la economía, afirmando que ya tenía el visto bueno de un gran fondo de inversión que le había asegurado US$ 10.000 millones que tenía disponible para dolarizar, a un discurso en el Parque Lezama en que afirmó, golpeándose el pecho, que "acaba estaban ellos para defender el peso".

De dinamitar el BCRA, hoy tenemos a un BCRA que no solo manipula la tasa de interés, sino que hace mil piruetas cambiarias y financieras para sostener el atraso cambiario a los efectos de contener la tasa de inflación.

La baja de la tasa de inflación en septiembre se explica por dos factores claves: 1) el rubro bienes se mantuvo en 3% mensual. En los meses anteriores estuvo en el 3,1% y dos meses seguidos en el 3,2%.

Es decir que la reducción parcial del impuesto PAIS poco influyó en la baja de los bienes que solo redujeron su ritmo de crecimiento del 3,2% en agosto al 3% en septiembre. El factor que contiene la evolución del rubro bienes en el IPC es el atraso cambiario y 2) la tasa de aumento del rubro servicios disminuyó dos puntos porcentuales en septiembre respecto a agosto porque el gobierno levantó el pie del acelerador para poder mostrar que quebraba el 4% mensual del IPC.

En definitiva, dos artificios no sostenibles en el tiempo. Ahora bien, volviendo al tema cambiario, desde que en 1972 Richard Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar al oro, todo el sistema monetario mundial, es decir, todas las monedas que circulan en el mundo, son pura confianza en el papel que cada estado emite.

Si hiciera una encuesta entre los lectores de Mendoza Online y les preguntara: Ud. tiene que meter dentro de una caja de seguridad, durante un año, varios fajos de billetes, ¿qué elige, pesos o dólares? Estos totalmente seguramente que la inmensa mayoría, por no decir todos, contestarían que guardarían dólares.

Sin embargo, dudo que esa inmensa mayoría se haya metido en el sitio de la Reserva Federal de Estados Unidos para ver qué hay en el activo de dicha institución respaldando cada dólar que circula por el mundo.

Solamente confían en el peso porque consideran que las instituciones jurídicas, políticas y económicas de EE.UU. pueden tener sus defectos, pero no cometen las locuras que cometemos aquí. En otros términos, puede haber desvíos en EE.UU. pero no al punto de destruir su moneda. Algo muy diferente a lo que podemos hacer en Argentina.

En definitiva, la moneda fiat está respaldado solo por la confianza que las instituciones de un país generen en el papel que imprimen.

Ahora bien, teniendo presente este concepto, para levantar el cepo no hace falta que el BCRA tenga que acumular reservas, solo tiene que tener un gobierno que genere confianza. El respaldo del peso no sería el dólar, sino la confianza de la gente en el peso.

Si el gobierno quiere acumular reservas para salir del cepo y el control de cambios, es porque pretende intervenir en dicho mercado en caso que el peso se deprecie, o si se prefiere que el dólar suba. Así, en forma arbitraria, el BCRA intervendría en el mercado de cambios vendiendo dólares de las reservas para tratar de frenar la suba del dólar.

Le recuerdo al lector que en 1992 George Soros le ganó la pulseada al Banco de Inglaterra y, en una solo tarde, le barrió la mitad de las reservas que tenía dicha institución.

No veo al BCRA de Argentina ganándole una pulseada al mercado en caso de una corrida. Ya pasó con el final de la tablita cambiaria, con Sigaut, con el plan primavera o con las LEBACs en abril de 2018 con Caputo al frente del BCRA perdiendo US$ 13.000 millones de reservas para finalmente salir del BCRA.

De lo anterior se desprende que, si el gobierno logra establecer un nivel de gasto público bajo y eficiente, con equilibrio fiscal, una economía desregulada, una reforma laboral que estimule la contratación de personal, incorporar la economía al mundo y terminar con los patéticos planes sociales que lo único que hacen es crear la cultura de la dádiva.

Digo, si el gobierno logra todo eso, entonces puede salir del control de cambio sin sobresaltos sin tener reservas en el BCRA. El respaldo del peso sería la confianza en la política económica y, vale resaltar, las reservas no son sustituto de la confianza que puede generar un gobierno.

En definitiva, no es cierto que haya que hacer todo lo que dice el gobierno para salir del control de cambios. No hacen falta reservas, ni seguir con el tema del problema de los stocks, de la confluencia de la tasa de inflación con la internacional y tantos otros argumentos que utiliza el gobierno para mantener el control de cambios y el cepo.

El problema que tiene el gobierno para salir del cepo es que sabe que utilizó tanto el atraso cambiario que ahora tiene pánico de salir del cepo por miedo a un salto cambiario le afecte el IPC y no pueda mostrar una inflación en baja.

Por eso sigue pateando la pelota para adelante al punto que Milei llegó a decir en 2022 que el cepo era un robo, que recortaba la libertad y atacaba la propiedad privada y que, encima, atentaba contra el crecimiento siendo una fábrica de pobres e indigentes.

De todo ese discurso pasó a decir en el Council of the Americas que es mentira que con el cepo no se puede crecer. Un giro de 180 grados en su discurso que también sostiene el ministro Caputo.

En síntesis, problema cambiario es menos complejo de lo que dice el gobierno. El problema es que, siendo que el tipo de cambio fue atrasado para usarlo como ancla contra la inflación, liberal el mercado de cambios ahora le jugaría en contra de sus necesidades políticas.

Si a Milei se le vuelve a disparar la inflación, probablemente el apoyo político que sigue teniendo disminuya notablemente y se encuentre en un serio problema de cara a las elecciones de medio término de 2025.

Su problema con el control de cambios no es económico. Es político.