De dónde saldrán los US$4.000 millones que tendrá Sergio Massa para controlar al dólar
Desde hoy Sergio Massa tendrá no menos de US$4.000 millones para operar de manera directa en el mercado cambiario, para evitar que el dólar se escape más allá de lo conveniente en tiempos de elecciones. Al menos hasta el 13 de agosto, y quizá hasta las elecciones generales de octubre, el Ministerio de Economía dispondrá de los títulos públicos emitidos en moneda extranjera durante el canje de deuda de agosto de 2020 y que están en poder de organismos públicos como Anses y otras dependencias.
Este potencial uso fue autorizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), luego de un pedido expreso del propio ministro de Economía a Kristalina Georgieva en aquella conversación que ambos mantuvieron dos sábados atrás, y que finalmente destrabó la firma del Staff Level Agreement que se presentó en sociedad el viernes pasado.
El ministro y candidato le había pedido expresamente a la directora gerente del organismo, que le avalara el uso de la herramienta en tiempos de controles de daños políticos, bajo la promesa de aplicar estrictamente hacia delante la estrategia del cram down (salvataje). Esto es, acompañar la devaluación del tipo de cambio oficial (hoy ya por arriba de los 280 pesos), al ritmo de la inflación mensual, incluso ganándole unos puntos porcentuales a la cotización del Banco Nación por arriba del IPC.
Para Economía esto no sería problema, ya que puede mostrar que fue lo que se aplicó entre abril y junio y se completaría durante agosto. Siguiendo esta línea, el mes que comienza mañana sería el que inaugure la cotización oficial por arriba de los 300 pesos. Si esto se cumple, el FMI no pondrá trabas para que los bonos en poder de Anses y otros organismos y bancos públicos pueda aplicarse para intervenir en el mercado del MEP, para desde allí imponer un ancla de cotización al resto del mercado cambiario.
La historia de los bonos
Esta operatoria había sido lanzada por el Ministerio de Economía en marzo pasado, y derivó en abril en la suspensión virtual del acuerdo vigente del programa de Facilidades Extendidas, ya que lo firmado en marzo de 2022 prohibía la intervención directa en los mercados financieros con dólares indirectos en posesión de entes públicos y financieros.
La cuestión no derivó en una crisis mayor entre los negociadores argentinos y el staff técnico del Fondo, ya que las partes se encontraban iniciando discusiones que aún hoy están abiertas. Y que en las próximas horas generarían algún tipo de definición. Las nuevas negociaciones derivaron en el acuerdo que hoy comenzará a aplicarse de manera formal. El Ministerio de Economía viene operando con esta metodología desde mayo, luego de que la UBA (consultada sobre la aceptación o no del mecanismo de intervención) le diera también el visto bueno a Finanzas para que utilice los bonos de Anses.
La UBA sólo hizo una aclaración sobre el uso que se le da al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses. "El FGS nunca fue utilizado para solventar las insuficiencias en el financiamiento del régimen previsional público ni para preservar la cuantía de las prestaciones previsionales a cargo de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). El fondo mencionado constituye un stock que no debe confundirse con el flujo correspondiente al pago periódico de los haberes jubilatorios. En ese sentido, la operatoria bajo análisis no se corresponde con ningún impacto directo en el haber a percibir por los beneficiarios enmarcados en el SIPA".
El ojo del Fondo
Esta condición liberadora se suma a los otros dos capítulos positivos que los hombres de Massa lograron hacerle aceptar al staff técnico del Fondo, informados por este medio. El próximo acuerdo que el país mostrará en sociedad firmado con el organismo financiero que maneja Kristalina Georgieva, no incluirá ajustes fiscales extras por unos U$S 2.000 millones (como se pidió desde el staff técnico hasta la semana pasada), como tampoco misiones fiscalizadoras del FMI para controlar si el país cumple o no metas trimestrales pactadas de antemano.
Estas misiones volverán recién a controlar el año vencido, con lo que el ojo crítico del Fondo retornará entre diciembre de 2023 o el período enero- febrero de 2024. Esto es, cuando otro u otra presidente esté en la Casa Rosada.
A cambio del aumento en la presión impositiva aplicada desde hoy vía un nuevo anticipo de Ganancias y la aplicación del Impuesto PAIS a las importaciones de artículos y servicios considerados suntuarios (o no esenciales en realidad), más los ingresos por el nuevo dolar agro; el FMI habría quedado satisfecho en que las cuentas podrían (levemente) ordenarse y pelear hacia diciembre mantener el 1,9% de ajuste fiscal por delante. Saben las partes que es muy difícil de lograr, pero igualmente el FMI aceptó la propuesta, y dejó de lado el reclamo del 1,5% de ajuste reclamado hasta el jueves pasado.
Por otro lado, y lo más importante que Massa podrá mostrar dentro de su frente político, el FMI desaparecerá de escena (al menos en cuanto a revisiones, negociaciones y fiscalizaciones) hasta diciembre, ya que las metas que se firmarán y aparecerán entre el miércoles y el jueves, incluirán la aceptación por parte del organismo de suspender las dos misiones comprometidas para el segundo semestre del año hasta el primer trimestre del 2024. O hasta que haya un nuevo presidente electo entre octubre y noviembre del 2023.
Según lo negociado, las metas que el país deba cumplir (algo que seguramente no sucederá), serán oficialmente controladas por el staff técnico en las habituales misiones del Fondo entre diciembre 2023 y enero/ febrero 2024, con lo que no formarán parte de la escena electoral. Si bien es un simbolismo más que algo efectivo (en definitiva, los términos económicos a cumplir no varían), para el frente oficialista que encabeza Sergio Massa es un logro mostrable y palpable, ya que no es lo mismo hacer campaña en medio de reclamos del FMI que mencionar al organismo como una cuestión donde el culpable es Mauricio Macri. Y que el frente de Unión por la Patria puede acusar de casi todos los males existentes en la economía argentina.
Luego, será tarea del próximo jefe de Estado electo encauzar una relación. Si le toca a Massa esa gestión, ya habrá tiempo para restablecer puentes sólidos con una gestión que mire a cuatro años en lugar de seis meses.