Argentina y el FMI vuelven a negociar en tiempo de descuento: 15 días de definiciones
Comienzan hoy unos 15 días finales para la negociación entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para cerrar el ya demorado nuevo acuerdo que sucederá, al menos en su contenido de metas obligatorias, al programa de Facilidades Extendidas, vigente hasta abril.
En algunas horas se verán cara a cara el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, y el jefe de asesores, Leonardo Madcu, por el lado de los funcionarios argentinos, y el director para el Hemisferio Occidental, Rodrigo Valdes, y el encargado del caso Luis Cubeddu.
Los cuatro se verán por primera vez en el 2023, mientras que para el chileno, que maneja la región del mundo donde se ubica Argentina, será su debut total en estas complicadas negociaciones, dado que asumió formalmente su cargo el primero de mayo pasado.
Si todo sale como se espera, para el fin de semana o el 12 o 13 de julio, viajaría a Washington el ministro de Economía, Sergio Massa, para reunirse con la número dos del organismo, la norteamericana Gita Gopinath. Si hay fumata blanca, será para el argentino un hecho más de la campaña política y un mensaje sólido y directo para el "Círculo Rojo" y su visión general sobre el futuro de la economía argentina.
Por lo que se sabe, el acuerdo se cerrará para la secuencia del segundo semestre del año, con nuevas metas anuales de déficit fiscal, reservas del Banco Central y emisión monetaria, que suplantarán a las vigentes en lo firmado en marzo del año pasado por Martín Guzmán.
La mirada del Fondo
La información que se maneja en Buenos Aires es que el FMI será muy flexible en el caso de las reservas, reconociendo las consecuencias de la sequía en los ingresos de dólares del primer semestre del año. Pero será difícil que haya una disminución sustancial en el déficit del 1,9% exigido originalmente, y mucho menos que haya menos presión en la exigencia de una emisión monetaria del 0,6% para todo el 2023.
La buena noticia es que la medición de objetivos sería ahora anualizada, y no fiscalizada por trimestres, con lo que el próximo examen serio que tendría que aprobar Argentina se daría en febrero 2024. Obviamente, cuando otro presidente esté en la Casa Rosada, con un poder renovado para discutir y negociar un nuevo acuerdo de largo plazo.
Economía promete ahora al FMI una baja en el ritmo inflacionario de junio, con un nivel general inferior al 7%, lo que implicaría que el tipo de cambio, aunque sea de una manera escueta, mejoraría. Según los datos del mercado cambiario, el dólar oficial pasó de $240 a $257, lo que implica un alza porcentual de 7,3%, contra un 0,8% del blue, un 1,5% del CCL y un 3,2% en el MEP.

Para Economía, este esquema de crawling peg es efectivo y en el segundo semestre le permitiría lentamente recuperar bastante de la brecha cambiaria contra los financieros y el blue, sin necesidad de aplicar una devaluación importante de manera de shock, tal como reclama el Fondo.
Probablemente, el dúo Valdez- Cubeddu no acepte la propuesta y exija un compromiso mayor. Habrá que ver medidas alternativas, como impuestos a las importaciones o cambios en la política cambiaria para el ingreso de divisas, cuestiones que Rubinstein maneja con prudencia absoluta.
El equipo de Sergio Massa muestra que la evolución del tipo de cambio desde el comienzo de la primera corrida y con un dólar oficial inicial de 220 pesos, reconociendo, sin embargo, que esta aplicación de crawling peg tiene una velocidad inferior al retraso cambiario acumulado, y que desde el FMI se reclama un mínimo de actualización de entre el 25 y el 30% (dependiendo del valor temporal que se tome), lo que dejaría a la estrategia oficial a mitad de cambio.
Desde el equipo económico se contesta que era imposible en épocas de turbulencias aplicar una devaluación gradual con un ritmo superior, y que si hacia delante se espera cierta estabilización inflacionaria, se podría acelerar el tipo de cambio oficial, recortando ese 15% porcentual restante. Pero con un cronograma que incluya todo el año como escenario.
Despejar el escenario
Los negociadores del organismo que conduce, Kristalina Georgieva, que discuten con los funcionarios del Ministerio de Economía la manera de solucionar la dialéctica de la política cambiaria, el capítulo que resta cerrar para terminar de acordar las cláusulas del nuevo programa de Facilidades Extendidas, miran con atención (al menos eso es lo que se percibe en Buenos Aires), la manera en que en las últimas jornadas la devaluación del peso en la versión oficial le ganó algo de terreno al blue y los dólares financieros.

Y como la brecha vuelve a debatirse en un 100%, cuando hace unas semanas se despegaba hasta un aparentemente inalcanzable 130%, según los funcionarios argentinos, se estaría cumpliendo la promesa de activar una revaloralización del oficial contra los dólares libres.
Donde hay acuerdo es en el criterio de intervención directa sobre el mercado cambiario. Es más del agrado del FMI que la aplicada hasta la primera quincena de abril, basada en la intervención directa sobre el tipo de cambio del MEP, a plena colocación de dólares, para sostener el valor general de la política cambiaria.
En aquellos días, los funcionarios del Palacio de Hacienda justificaron el cambio de operatoria y el movimiento para terminar con las intervenciones directas en los mercados de dólares financieros, algo que era analizado desde la sede del organismo financiero como una política cambiaria artificial de intervención sobre el tipo de cambio, alejada de todo lo comprometido en el programa de Facilidades Extendidas, vigente desde el 25 de marzo del año pasado.
Lo firmado en 2022 con el FMI prohíbe explícitamente utilizar dólares de las reservas de manera directa o indirecta para controlar el tipo de cambio, lo que derivó en que la vigencia del acuerdo entre en modo pausa. Como la decisión del equipo de Sergio Massa fue tomada en medio de las negociaciones de Washington para la reformulación del acuerdo, no hubo mayores consecuencias reales ni en la relación con el Fondo como en la realidad macro del día a día.
Sin embargo, desde Washington se aclaraba que una vez que las negociaciones se cerraran y la nueva versión de Facilidades Extendidas estuviera en vigencia, todo volvería a la normalidad.

