Economía en crisis

Un guiño positivo desde el FMI para intentar calmar a los mercados

El anuncio del organismo fue negociado para poder enviar una señal mientras continúan las conversaciones por un nuevo acuerdo con Argentina. El rol clave de Gita Gopinath. Economía anunció que el lunes se conocerán medidas en el Boletín Oficial. Muchas preguntas sin respuesta.

Rubén Rabanal
Rubén Rabanal domingo, 23 de julio de 2023 · 14:14 hs
Un guiño positivo desde el FMI para intentar calmar a los mercados
Sergio Massa viajaría a Estados Unidos en los próximos días Foto: Ministerio de Economía

El mensaje que emitió este domingo el FMI a través de redes es mucho más optimista que cualquier otra información que haya llegado hasta ahora desde Washington con relación a lograr un entendimiento con Argentina en medio de la quinta revisión del acuerdo. El anuncio básicamente explica que se llegó a un acuerdo técnico con el Fondo, es decir que comprende las metas que deberá cumplir el país. Y queda para dentro de unos días la negociación del acuerdo, con las medidas que tomará el gobierno y que aún no está claro si el organismo acepta o considera insuficientes. Recién entonces se conocerá cómo será el acuerdo que se firme, qué contrapartida tendrá en desembolso de fondos y cuándo viajará Sergio Massa a suscribirlo.

En esa agenda hay algunos puntos para tener en cuenta. El acuerdo debería cerrarse esta semana pero los plazos para lograrlo antes que el board del FMI se vaya de vacaciones la semana que viene parecen imposibles de cumplir. De ahí que tome más sentido el comunicado que emitió el Fondo hoy (que fue pedido por la delegación argentina en Washington y que reprodujo inmediatamente el Ministerio de Economía) para llevar algún mensaje a los mercados en un intento por bajar el nerviosismo con el que seguramente iban a abrir mañana. Gita Gopinath, la segunda funcionaria más poderosa del FMI y que interviene directamente en la negociación, fue parte activa en la emisión de ese comunicado.

Dos datos más para tomar en cuenta. Se deslizó hasta ahora que el acuerdo que negocia Argentina mantendría la meta de déficit de 1,9 puntos del producto. Además, si el pago de U$S 2700 millones no se realiza a fin de mes existe una prórroga técnica que no complicaría la situación, siempre y cuando el mundo económico vea que hay avances en las conversaciones. Por eso también la importancia del comunicado.

El anuncio es optimista, pero sin euforias. El hilo del Twitter del FMI resume: “Los equipos del Ministerio de Economía y Banco Central de Argentina y el staff del FMI han finalizado lo aspectos medulares del trabajo técnico de la próxima revisión… Se han acordado los objetivos y parámetros centrales que serán la base para un “Staff Level Agreement” que se espera finalizar en los próximos días para luego avanzar hacia la revisión del programa de Argentina… Dicho acuerdo busca consolidar el orden fiscal y fortalecer las reservas reconociendo el fuerte impacto de la sequía, el daño a las exportaciones y los ingresos fiscales del país”.

Hasta ahora, el panorama económico transcurría este fin de semana en medio de un mar de incógnitas básicas. El comunicado del FMI aclaró algo, pero no todo.  ¿Cuánto costará una heladera o un televisor mañana? ¿Y un paquete de galletitas? ¿A qué dólar liquidará exportaciones cada sector? ¿Cómo se va a manejar el Banco Central desde ahora sin dólares? ¿Todas las importaciones van a pagar el nuevo impuesto que se crea para simular una devaluación que el kirchnerismo no acepta? ¿O habrá privilegiados como estamos acostumbrados a ver? Son todas preguntas sin respuesta.

La lista de dudas es interminable y aunque muy poco aclararon hasta ahora Sergio Massa y el Gobierno sobre lo que viene, se informó desde el ministerio de Economía que el Boletín Oficial mostrará mañana las medidas que disponen un impuesto especial (PAIS) sobre las importaciones y un dólar nuevo para exportadores que no comprenderá a la soja y sí a economías regionales, sorgo y trigo. El maíz está en duda, como también el nivel que tendrá esta vez ese dólar diferencial para seducir a la liquidación. Tampoco está claro aún si el FMI las acepta como parte de las modificaciones al tipo de cambio que viene reclamando.

Todo indica que el objetivo de máxima que tenía Massa en un principio, es decir lograr el desembolso que incluyera un anticipo de todos los vencimientos previstos para este año, va a quedar relegado a logros más modestos. El 31 de julio está cerca y el problema ahora es conseguir los menos de U$S 3000 millones que hacen falta para pagar los vencimientos que una vez más se acumularon para fin de mes. Como se dijo antes, no hace falta que el desembolso se haga en lo inmediato y de hecho eso parece imposible, pero sí que las conversaciones con el FMI estén encaminadas para dar la señal.

En lo demás, la foto que muestra hoy la realidad no es demasiado distinta a la que vimos hace una semana. Nada ha cambiado en torno a la situación de las reservas que están en límites críticos, por debajo del signo positivo y con pérdida neta de dólares. Las reservas están negativas en U$S 7000 millones. Pocos se animan a explicar con certeza qué significa eso. Para ser más precisos: difícil saber cómo se está financiando la salida neta de dólares que el viernes fue de U$S 197 millones (entre dólares y yuanes) y en julio ya suman U$S 1375 millones.

El mercado, que en síntesis son todos los argentinos, espera novedades desde hace tiempo. El mejor termómetro que tiene el país para medir la incertidumbre no mostró el viernes ningún signo de alivio: el dólar Blue cerró en $ 528 y los financieros quedaron bien altos ante la expectativa de medidas con el CCL llegando a $ 540 y el MEP rondando los $ 500. Para abundar en el incendio casi todas las consultoras coinciden en que el 6 % de inflación de junio fue una pequeña baja y más que pasajera y que julio viene con piso de 7%. El IPC mayorista de junio dio la alarma anticipada: 7,5%, y los precios en góndolas ratificaron esa medición.

La película de la negociación con el FMI es bien conocida. Argentina pide dólares y el organismo busca alguna certeza. Nada extraño ni conspirativo, sino lo normal cuando se trata de normalizar la relación entre un deudor y un acreedor. Los negociadores en Washington insistieron en que es imposible hablar de una devaluación directa en medio de un proceso electoral, menos cuando el ministro de Economía se transformó en el candidato presidencial de un agónico oficialismo que busca revivir como sea antes de las PASO. El Fondo lo sabe y lo entiende y por eso habló hoy mientras sigue negociando.

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