Badaloni: "Cuando cargás el peso de los impuestos y el Estado, la industria es inviable"
Presidente de la Fundación Andesmar, secretario de la Unión Industrial de Mendoza (UIM) y sumado recientemente en el nuevo Comité Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA), Mauricio Badaloni participa desde hace años en la gremial empresaria. Esta mesa chica integrada por 25 dirigentes trabaja de manera equilibrada en la representación de las ramas industriales de mayor peso, así como valora la importancia que cada región tiene dentro del sector productivo.
- ¿Qué ve la UIA con relación a la situación actual de la industria?
- La industria está pasando por un momento complejo. Hubo un gran push del último año pospandemia, en el que se creció y se volvió a los índices preexistentes. Este último tiempo está con una baja importante, parte de la cual está explicada por la falta de dólares y la falta de recursos que permitan importar para que la industria se abastezca de algunos productos que son importados. Y por problemas con los insumos, no se puede seguir creciendo. Por este tema la UIA tiene prácticamente una mesa de trabajo en el Ministerio de Economía, con el fin de destrabar en forma permanente y prácticamente diaria estas situaciones y que la industria no se pare.
- ¿Hay algún sector más complicado que otro?
- La mayoría está en la misma problemática, todo depende de los insumos que requieren y si efectivamente hay sustitución de importaciones. Muchos lo están haciendo, pero no todo es posible. En la industria automotriz se ha ido trabajando en la sustitución y hay elementos que se pueden reemplazar, así como una balanza comercial más equilibrada, incluso con el Mercosur. Esto no sucede en todos los sectores.
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- La industria de sustitución de importaciones ha adquirido mayor dinamismo, ¿cómo lo ven ustedes?
- Esto se puede aplicar a la industria vitivinícola. En algún momento hubo escasez de vidrio o a lo mejor no podés terminar tu producto. También ha pasado con etiquetas, tintas que uno trae de distintos países. A veces son insumos muy pequeños y otras uno quiere ver si ese insumo se puede fabricar en el país, pero no hay condiciones para que eso suceda. La problemática es diferente en todas las provincias e industrias, pero el factor común son estos faltantes y creo que ése es el problema que más gravita dentro de la industria argentina.
- Pero ¿qué pasaría con la industria local si se liberara todo?
- Creo que ahí hay un Boca– River, pero hay que ver cuál es el objetivo que buscamos. Todos los países tienen pros y algunas contras, el tema es que con la industria nacional se ha hecho un Boca- River, donde lo que hay que hacer es retraer los impuestos. Acá hay un velo que nadie termina de correr como corresponde. Nosotros, por ejemplo, tenemos una camioneta industria nacional, que cuesta el doble que en Chile y eso es porque están los impuestos. Mientras en casi todos lados hay un 20 a 22% de impuestos, acá pagamos el 60%, o sea que estamos comprando impuestos.
En otras latitudes del mundo casi nadie hace esto, sino que el bien que se produce está armado y hay una devolución impositiva. En Argentina eso no ocurre… con más de 140 impuestos se hace ver al sector pyme como si fuera un demonio y no como personas que realmente traccionan y sacan adelante un país. Tenemos que ver que más del 50% de una pyme va a buscar la plata del Estado y no lo que vale el bien.

- Sí, pero si se liberaran las trabas ¿no se destruiría la industria nacional como ya ha sucedido?
- El riesgo es el mismo. Va a entrar un auto a la mitad del valor y hay que ver cuántos impuestos le pone Argentina para que sea competitivo con los que nosotros tenemos. Al final termina siendo una balanza impositiva el distractor de todo esto y tenemos gente que lo explica desde la liberación o desde el proteccionismo, pero nadie habla de los impuestos y cuánto de ese insumo son impuestos. Acá también están todos los tributos al trabajo que en otras partes del mundo no existen. Dicho sea de paso, las industrias y las empresas dicen: “nosotros somos competitivos hasta la puerta de la organización”. De ahí para afuera, cuando cargás el peso del Estado, es inviable.
- La UIA ha participado al tiempo que ha sido crítica de los controles de precios. ¿Qué balance hacen hasta ahora?
- Eso impacta fuerte en la industria alimenticia que se ha sentado a la mesa y ha acordado. Sin embargo, el problema de fondo es que cuando hay que actualizar, se actualiza todo de golpe. Es como retener un proceso sin demasiado sentido y, en el fondo, la explicación está entre la política y el sector productivo. Cuando deberían trabajar de manera conjunta, cada uno quiere explicar de quién es el problema y la verdad es que el problema es el impuesto, la dificultad es la inflación, son las reglas macroeconómicas. El problema no está en el que produce, sino en que la política traiga reglas claras para que cada uno se ubique en su rol.
Cuando deberían trabajar de manera conjunta, cada uno quiere explicar de quién es el problema y la verdad es que el problema es el impuesto, la dificultad es la inflación, son las reglas macroeconómicas.
La explicación está en la macroeconomía y la macroeconomía no depende del sector productivo. A veces hablan de monopolización, de abuso de posición dominante y es tan sencillo como sentarse a trabajar con esas cinco o siete compañías. Eso sí, que arreglen la macro porque si uno no puede contener el proceso inflacionario es tapar el sol con las manos. El aumento viene más temprano que tarde.
Es como el dólar, ¿cuánto vale el dólar? 260 pesos no, porque a todas las multinacionales que no tienen la posibilidad de importar, el Gobierno prácticamente las ha forzado a pasar a dólar MEP, porque su importación estaría autorizada con ese dólar, que es más parecido al dólar informal que al dólar oficial que ponen. Mi ideología no me hace decir que hay que aumentar, pero en el fondo todo aumenta…
¿Y encima el problema son los que producen? La verdad que cuando el problema es del tipo que produce, estamos en un país complicado, porque me parece que, en verdad, son los tipos que tiran del carro.

- Los empresarios argentinos tienen fama de especuladores. ¿Qué autocrítica hace el sector en líneas generales?
- No sé si hay argentinos que no tengan un rasgo de especulación, es una característica que no cerraría en el ámbito empresario. Si mañana cobrás una herencia ¿qué harías? Te protegerías. Y eso la política lo puso con un matiz negativo porque busca fragmentar y tratar al empresario como no patriota. Cuando alguien paga un F931 (NdR: el formulario 931 corresponde a la nómina salarial registrada), hace aportes, incluye a otros en el sistema financiero, genera competencia con la política a la hora de dar trabajo no me parece tan sana esa acusación. No digo que el sector productivo deba gobernar, sino que el 25% de los ciudadanos autónomos, monotributistas o emprendedores pueden elegir a personas que se les parezcan. El mea culpa que hago es el de no haberme involucrado antes en la gremial empresaria.
Si mañana cobrás una herencia ¿qué harías? Te protegerías. Y eso la política lo puso con un matiz negativo porque busca fragmentar y tratar al empresario como no patriota.
- ¿Por qué creen que Mendoza no genera empleo formal desde hace más de diez años?
- A la política no le importa (pero no lo dice en on) si la gente trabaja en negro o en blanco. A nosotros sí, porque las consecuencias de estar en negro son negativas, ya que se genera una asimetría muy grande, entre otras cosas porque la persona no está incluida en el sistema financiero. Mendoza tiene un empuje interesante por el crecimiento del turismo y parte de eso es empleo informal y, también, la explicación de por qué no tenemos grandes problemas sociales.
La realidad es que llevamos un proceso de 12 años sin crecer porque las industrias son las que sostienen el empleo en las fases más difíciles y ése es el foco con el desarrollo de la minería, el petróleo e industrias basadas en el conocimiento. Frente a eso, tenemos que tener una mirada más holística y salir de los extremos populismo vs. derecha o UCR vs. PJ, sino ver qué podríamos hacer para ser más competitivos.
- ¿Qué espera la UIA para 2024?
- La UIA hoy cree que no se va a poder tener continuidad en el modelo parecido a éste. Va a ser difícil en un contexto de baja de dólares y balanza comercial desequilibrada. La Unión Industrial Argentina tiene un libro blanco en el que se han plasmado las características y asimetrías de las regiones y de los sectores y donde se explica por qué el modelo está agotado. En el contexto mundial creo que Argentina y Sudamérica tienen un potencial clave en sus recursos estratégicos y energéticos. Hay que salir de las conjeturas, hablar menos y hacer más para en lugar de expulsar a los jóvenes, atraerlos hacia acá.
