Por qué galletas, panificados, carne y frutas lideraron los aumentos de junio
Hoy un paquete de 600 gramos de galletas de salvado, dividido en tres partes, se puede encontrar en el programa Precios Justos a unos $500. De allí, formatos similares y otras marcas trepan hasta casi los $800 y algunas ya casi alcanzan los $1.000. Lo mismo sucede con los snacks o las galletitas dulces que hoy están en valores que, como mínimo, sorprenden.
Los precios de estos productos se ubican entre los que más han aumentado y tienen un peso clave en el carrito de compras debido a la masividad de su consumo. Meriendas, desayunos y colaciones se suelen armar en torno a las galletitas, pero muchos consumidores buscan alternativas debido a que un paquete pequeño (120 a 180 gramos) cuesta entre 300 y 400 pesos.
En este contexto, el economista José Vargas expresó que, como ya es tendencia, los alimentos están entre los productos que más aumentan. La consultora que dirige, Evaluecon, elabora un Índice de Precios al Consumidor desde hace más de cinco años. “Los panificados -galletas incluidas- están entre los artículos que más se han encarecido”, expresó el especialista.
“Los cereales y sus derivados han subido de manera considerable por evolución en los costos del trigo. También por el impacto que tiene la suba de los combustibles y del transporte en todos los productos”, subrayó Vargas. El crecimiento en los precios de la comida hace que la inflación sea más alta para los sectores más pobres, que deben destinar casi todos sus ingresos a alimentarse.
A esto se suman otros productos del campo como la carne y las frutas y, por supuesto, las harinas en general. Aunque los especialistas aseguran que no debería haber faltantes, lo cierto es que la menor disponibilidad de granos, trigo y maíz impacta de lleno en las fábricas más chicas, que no alcanzan a abastecer su demanda.
Los números de junio
El mes pasado, el Indec corroboró un aumento para mayo de 7,8%, unos puntos por debajo del 8,4% de abril. Ese número fue interpretado como una señal positiva por el Gobierno. Aunque con cierta tendencia decreciente, las previsiones para junio se mantendrían en niveles similares.
Según el IPC medido por la consultora Evaluecon, los aumentos en junio se notaron fuerte durante la primera quincena mientras que en la segunda hubo cierta morigeración en los incrementos. Este estudio lo atribuye a la dificultad de llegar a fin de mes y la falta de poder adquisitivo de los argentinos.

Así y todo, este relevamiento dio para junio una inflación de 8,14% impulsada, además de alimentos como pan, harina, aceite, carne, frutas y lácteos, por los aumentos en medicamentos servicios médicos, combustibles, alquileres e indumentaria, calzado y servicios. Este mes, también se incrementaron los servicios de telefonía e internet con el consiguiente impacto en las cuentas familiares.

