Evolución de la Web: ¿nuestro futuro será utopía o distopía?
La historia de internet y el desarrollo del mundo Web ya lleva más de un cuarto de siglo, con avances que hoy permiten imaginar la interacción de objetos del mundo real con internet, además de la irrupción de la inteligencia artificial, hoy ya una realidad palpable.
En estas líneas, el autor analiza las tres olas de la revolución de la Web y las características que tuvo cada etapa, hasta la tecnología de blockchain, que está detrás de las monedas virtuales.
- Web 1.0
En los inicios, la World Wide Web revolucionó el acceso a la información. Por primera vez, desde cualquier rincón del mundo que tuviera acceso a internet se podía acceder a todo lo que estuviera publicado sin importar distancias ni geografías. Se comienza a hablar de la democratización del acceso a la información.
En esta primera versión de la web, creadores de contenido y consumidores son actores distintos. Unos generan contenido, los otros lo consumen. Las páginas web no permiten mayor interacción que la que tenemos con un libro o una revista. Se requiere conocimiento técnico avanzado para publicar una página web. Durante esta etapa quienes publican mantienen el control sobre los datos y la información.
- Web 2.0
Las páginas web permiten interacción de los usuarios. Nacen los blogs y las redes sociales, dando lugar a los prosumidores, como se define a los usuarios que crean y consumen contenido a la vez. Los blogs y las redes sociales brindan servicios para que otros generen y compartan contenido, del que toman control a través de los términos y condiciones que firman los participantes.
Se profundiza el uso de navegadores y buscadores que recolectan cada vez más información de los usuarios. Nuestros datos y la información que compartimos se usan para estudiar nuestros hábitos de consumo y vendernos productos y servicios. Se acelera y profundiza la pérdida de privacidad sobre nuestros datos personales. La comodidad nos hace entregar cada vez más y más información, que deja de estar bajo nuestro control. No es sólo nuestro nombre y fecha de nacimiento.
Incluye fotos, posts, comentarios, publicaciones, tweets, lugares que visitamos, de quién estamos cerca, qué consumimos, dónde vivimos y mucho más que se hace difícil imaginar. Todo lo que compartimos online a sabiendas y mucho que compartimos sin ser conscientes. El poder y el control lo tienen las empresas centralizadas.
En palabras de Shoshana Zuboff, nace el capitalismo de vigilancia. Quienes controlan la información tienen poder de cambiar decisiones individuales. Lo que comienza como una manipulación para vendernos más, se expande a áreas más complejas.
Las empresas descubren que ser dueños de los datos y los algoritmos que deciden qué mostrarnos puede ir más allá de la venta de productos y servicios a medida del consumidor. La manipulación de estas herramientas puede orientar el resultado de elecciones, generar manifestaciones, miedo, inventar o popularizar enemigos y polarizar a la población. La propaganda y la manipulación adquieren un nuevo nivel.
- Web 3.0
En los últimos años se crearon herramientas que dieron inicio a esta nueva ola. Internet de las cosas (IoT, por su sigla en inglés) permite conectar elementos del mundo real con internet. La inteligencia artificial comienza a revolucionar la forma en que buscamos información, escribimos artículos y hacemos tareas repetitivas, pero también creativas.
Las redes sociales se expanden, se crean aplicaciones y servicios que se meten en nuestras casas, autos, viajes, compras, deseos, sueños, conversaciones. Un nuevo cordón umbilical nos une a internet y por él entregamos cada vez más parte de nuestras vidas.

El rumbo parece marcado hacia el control y la manipulación de las empresas, que poseen nuestros datos y las herramientas para hacerlo. El siguiente nivel es este tipo de control por los estados. Las novelas distópicas se vuelven cada día más reales. Sin embargo, en paralelo a este crecimiento del control comienza también a generarse una conciencia general sobre los riesgos de pérdida de libertad.
La llegada de Bitcoin, no por su precio, sino por su concepto de descentralización, por su capacidad de quitar la necesidad de una entidad centralizada que tenga el control, se vuelve un faro para muchas personas que comienzan a pensar en el futuro de una forma diferente.
Todos los días surgen alternativas, herramientas, visionarios, líderes y grupos que trabajan en pos de nuestras libertades individuales. No conocemos el futuro, pero somos capaces de proyectar hacia dónde estamos yendo y hacia donde quisiéramos ir. Entender es el primer paso para generar un cambio. Mi deseo es que 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley y La rebelión de Atlas, obra de Ayn Rand, sigan siendo sólo novelas distópicas.
* Juan Pablo da Rocha
twitter: @yanpolcripto

