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Cómo el caso Toyota obliga a Sergio Massa a un cambio impositivo clave

La automotriz venía reclamando una solución al problema del Impuesto a las Ganancias. Ante la quita en los ingresos que sufren los trabajadores, la empresa no lograba que el personal concurriera a hacer horas extras. Massa anunciará un cambio impositivo para varios sectores.
El ministro Sergio Massa anunciará un beneficio impositivo para trabajadores de varios sectores Foto: Noticias Argentinas
El ministro Sergio Massa anunciará un beneficio impositivo para trabajadores de varios sectores Foto: Noticias Argentinas

El Gobierno nacional anunciaría en las próximas horas un beneficio para más de 600.000 trabajadores que dejarán de pagar el impuesto a las Ganancias por una serie de adicionales laborales.

La decisión surge tras un acuerdo entre el ministro de Economía, Sergio Massa, y la CGT y representará una mejora salarial de bolsillo de entre 7% y 16% para los trabajadores beneficiados. Concretamente, quedarán exceptuados de esa carga impositiva los bonos por productividad, viáticos, horas extras y adicionales por turnos.

La medida alcanzará a gremios como el de bancarios, aceiteros, mecánicos, entre otros. Si bien el reclamo se venía produciendo desde distintas industrias o actividades, el caso emblemático y que funcionó como punta de lanza es el de la automotriz Toyota. La terminal radicada en la localidad bonaerense de Zárate viene desde hace años lidiando con el problema impositivo sobre sus operarios.

Por el recorte impositivo, los operarios de Toyota se oponen a hacer horas extras

La automotriz es la principal productora de vehículos del país y también la número uno en exportaciones del sector. Esto la lleva a estar trabajando, permanentemente, al máximo de su capacidad instalada. A pesar de aumentar su producción a más de 180.000 unidades anuales, la demanda tanto interna como externa está por arriba del ritmo de fabricación que tiene. Por este motivo, la marca japonesa ampliaba su esquema laboral a fines de semana y feriados para incrementar su volumen de producción.

El problema es que esta política hacía que los operarios debieran trabajar bajo el esquema de horas extras y, es en estos casos, cuando se desataba el conflicto. Los trabajadores que cobraban el plus correspondiente por esas horas extras comprobaban que la mayor parte de ese ingreso adicional se lo quedaba el Estado en concepto del Impuesto a las Ganancias.

Ante esta situación, la automotriz comenzó a tener problemas para convocar personal durante los fines de semana y feriados. Los trabajadores, al ver que el fruto de su esfuerzo no llegaba a sus bolsillos, desistían de ir a trabajar bajo esa modalidad. Hay que tener en cuenta que el convenio establece que no es obligatorio hacerlo.

La empresa se encontraba ante un dilema: necesitaba producir más, pero los trabajadores rechazaban hacer horas extras. Las autoridades de Toyota plantearon este problema al gobierno de turno. No es un conflicto que sucede ahora. Ya se producía durante la anterior gestión del kirchnerismo y también de Cambiemos. Aunque es cierto que se agravó en los últimos años. Con el alto nivel de inflación, los salarios en las automotrices se ajustan trimestralmente por costo de vida y eso hace que crezcan a mayor ritmo que la actualización que se hace sobre la base imponible. Pese al reclamo, no hubo respuestas.

Ante esta situación, a fines del 2021, Toyota llegó a un acuerdo con el gremio de SMATA para modificar el convenio colectivo y establecer una reforma laboral propia. Se buscó un esquema más flexible de forma transitoria.

Se instrumentó un sistema de francos rotativos para que los operarios trabajaran en un esquema de grupos. Si bien mantenían las cinco jornadas laborales obligatorias, ya no eran de lunes a viernes, sino que iban cambiando. De esta manera, a una parte de los trabajadores, por ejemplo, le tocaba trabajar de martes a sábado, con francos domingos y lunes. Cada semana, el grupo iba cambiando para repartir la carga.

Esto permitió a Toyota asegurarse el personal necesario para poner en marcha la línea de producción los sábados y feriados. El acuerdo duró todo el 2022 y finalizó hace cuatro meses, cuando la automotriz pasó de dos a tres turnos de producción. Es decir, trabajar las 24 horas de lunes a viernes.

Aun así, la necesidad de recuperar la producción perdida durante 2022, por falta de semiconductores o feriados imprevistos, llevó otra vez a la terminal a tener que trabajar los fines de semana. Y otra vez volvió el conflicto.

Los trabajadores se negaban a concurrir porque las horas extras no eran redituables. A esto se sumaba que el bono que recibieron para fin de año, más otros premios adicionales, también se veían reducidos por la presión impositiva. Ante esto, se agudizó el reclamo de la empresa al Gobierno para encontrar una solución.

El problema ya había cruzado la frontera y en la casa matriz, en Japón, había mucho malestar por la situación en Argentina. Era difícil de entender que, necesitados de producir más y cumplir con los compromisos de ventas internos y externos, la fábrica no pudiera funcionar porque los operarios no querían producir los fines de semana o feriados. Un conflicto que choca contra la filosofía japonesa.

De esta forma, en febrero, el Gobierno, Toyota y SMATA llegaron a un acuerdo para que los trabajadores no pagaran Ganancias, tal como adelantó MDZ.

Obviamente este “pacto” especial generó la demanda de otros rubros y, por ese motivo, Massa comenzó a negociar con otros gremios que también están con una exigencia productiva que les demanda hacer horas extras para que queden exceptuados. Esto es lo que lleva a que, en los últimos días, se negociara ampliar el “esquema Toyota” a otras actividades.