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Reservas: 680.000 personas le compraron dólares al Banco Central en febrero

El BCRA no paró de vender reservas en marzo. Así encadenó un trimestre de fuerte pérdida de reservas por más de 2.800 millones de dólares. La demanda por divisas sigue firme a pesar del cepo y las sucesivas ampliaciones.

Se viene otro dólar soja, el desembolso del FMI, pero aun así el talón de Aquiles son las reservas del Banco Central (BCRA). Sencillamente porque no hay dólares para todos ni todas. La escasez de divisas hace que el Palacio de Hacienda y el BCRA agudicen el ingenio para trabar todo tipo de drenaje de reservas para garantizar la disponibilidad al sector productivo. Por lo menos hasta las elecciones. Sin embargo, los dólares continúan escabulléndose por las rendijas del mercado cambiario.

Así se conoció que, según datos oficiales, en febrero pasado las familias compraron billetes por 133 millones de dólares (un 7% menos que en enero y un 29% menos en términos interanuales) y efectuaron ventas por 3 millones de dólares. Los compradores fueron 680.000 mientras que unos 17.000 vendieron, resultando así en compras y ventas per cápita de 196 y 195 dólares, respectivamente.

Al respecto, las compras netas de las familias (US$130 millones) fueron compensadas por ventas netas de personas jurídicas y otras por 77 millones de dólares.

En enero pasado fueron 727.000 los que compraron billetes y 19.000 los que vendieron. Pero en febrero del año pasado los compradores sumaron 536.000 y los vendedores 35.000 mientras que en febrero del 2020 fueron 455.000 y 185.000 respectivamente.

Estos datos muestran que la cantidad de compradores, a pesar de las diversas restricciones impuestas, siguen en un número elevado y explican una parte del drenaje de reservas mensual. De no ser por la delicada situación, ni el número de compradores ni el monto que se llevan sería irrelevante pero dadas las actuales circunstancias, todo dólar que se va con destino al atesoramiento es relevante.

Vale recordar que en diciembre pasado, un mes estacionalmente alto en demanda de divisas por motivos turísticos y de ahorro, donde también entra a terciar el efecto aguinaldo, tuvo 662.000 compradores y 18.000 vendedores.

O sea, este febrero no solo es el más alto de los últimos años sino que además supera a meses estacionalmente altos como diciembre. Además no solo aumenta la cantidad de compradores de billetes sino que simultáneamente disminuye el número de vendedores. Es decir, más presión por el lado de la demanda y menos liquidez por el lado de la oferta. Claro todo ello termina repercutiendo en las cotizaciones del mercado de cambios al fin de cuentas.

Por otro lado, además de las compras netas de billetes, las familias también compraron más de 332 millones de dólares en forma neta, principalmente para gastos efectuados con tarjetas por consumos con proveedores no residentes. El mes anterior el gasto vía tarjetas fue de 374 millones de dólares. Es decir, una merma de un 11% que se explica básicamente por la menor cantidad de días en el mes.

Estos números son propios de un país marginal. Pero no solo no se supo administrar en la abundancia enmarcada por una impresionante cosecha y precios de commodities elevados sino que ahora en la escasez producto de la sequía el cepo apenas contiene las fugas. En el primer trimestre el BCRA ya vendió más de 2.800 millones de dólares. Fueron casi 200 millones en enero, otros casi 900 millones en febrero y más de 1.700 millones en marzo. 

Claro muchos de los dólares que tendría que haber empezado a comprar, ya los compró en forma adelantada con el último programa Dólar soja. Estos cobros adelantados son los que hoy están, junto con la sequía, dañando la posición de reservas del BCRA.

Si no fuera por la mano del Fondo, ya que el swap chino apenas ayuda y no hubo aún noticias de los Repo anunciados (préstamos de bancos extranjeros) y no hay otras fuentes de financiamiento ni de captación de divisas que no sean el canal genuino del comercio exterior, el panorama sería todavía más angustiante. Veremos cómo se administra lo que quede del próximo desembolso del Fondo, ya que casi la mitad se irá al otro día para cubrir los vencimientos de fin de marzo.