Qué esperan los empresarios que suceda en Argentina por la crisis bancaria internacional
Por la inestabilidad interna, la Argentina está siempre vulnerable a lo que sucede en la economía internacional. Cualquier crisis que se desata en el mundo, encuentra al país con las defensas bajas (no importa de cuándo se hable) y termina repercutiendo en la situación doméstica.
Desde el “efecto tequila” para acá, e incluso antes, hay una lista de convulsiones a nivel global que marcaron la suerte de la economía local.
El presidente Alberto Fernández recurre a esos factores imprevistos para justificar los magros resultados de su gestión: pandemia, guerra, sequía.
Son sólo unos ejemplos que, sin duda, complicaron a la actual administración, más allá de los errores propios. Pero no es el actual mandatario el único en buscar refugio a estos eventos para contrarrestar las críticas. Todas las personas que se sentaron en el Sillón de Rivadavia también apelaron a este recurso.
Más allá del manejo político que se haga, una crisis internacional afecta a todos los países y la Argentina no es una excepción.
En el mundo empresario local, la caída del SVB y su repercusión en otras entidades bancarias y financiera de primer nivel encendió la luz de alarma por el impacto que tenga internamente.
“Esperemos que no sea otro 2008”, le dijo a MDZ el presidente de una automotriz en relación al colapso de las hipotecas en Estados Unidos que se produjo hace 15 años. Aquel fue el inicio de una profunda crisis internacional que golpeo a la Argentina. Concretamente, frenó durante dos o tres años el crecimiento que se venía registrando después del estallido del 2001 por la salida de la convertibilidad.
“Si se agrava la crisis internacional puede repercutir en todos los países en los niveles de consumo. La industria automotriz argentina está sostenida por las exportaciones. El mercado interno está amesetado en un nivel bajo. Por eso, es preocupante que esto impacte en nuestras exportaciones”, agregó.
Las automotrices locales, en su mayoría, venden al exterior el 70% de su producción.
En el sector inmobiliario también comienza a haber preocupación. Si bien el mercado no depende de cuestiones externas, todo lo que suceda en la economía repercute de forma directa en la demanda de inmuebles.
Hay bastante coincidencia en que los precios de las propiedades habrían alcanzado un piso, después de casi cuatro años de baja y, depende las zonas, se estaría produciendo una mejora en las cotizaciones. Todo es muy incipiente, pero alentador.
A esto se suma que la expectativa es positiva en el marco de un año electoral. Aferrados a las encuestas que señalan un triunfo de la oposición, suponen un mejor clima para los negocios.
"Estos últimos tres años no fueron buenos para el sector. Un nuevo gobierno, con otras ideas, favorecería a la actividad. Eso es un poco lo que analizamos en las inmobiliarias y lo que hablamos con nuestros clientes. Propietarios que creen que pueden mejorar los precios y compradores que piensan que no van a bajar más, por lo que es el momento de comprar. El problema es que el mercado se está manejando sin crédito y es difícil que haya una recuperación sin financiación. Una crisis económica internacional que se prolongue en el tiempo va a afectar el tema financiero y eso no es bueno. En la Argentina, todos los problemas se potencian. La preocupación que hay es que este problema con los bancos del exterior se lleve puesta una posible recuperación interna para el sector", analizó un importante operador inmobiliario.
En el sector turístico, el panorama varía según el segmento que se releve. En el interno, lo que suceda a nivel internacional hoy no es una preocupación.
"Es muy difícil que afecte a esta industria. A lo sumo, la crisis internacional repercutirá en la cuestión cambiaria. Que el Gobierno tenga que devaluar a un ritmo mayor. Eso hará que menos argentinos viajen al exterior y se vuelquen a destinos nacionales. También puede alentar a la llega de más turistas de afuera por la ventaja cambiaria. Lo único preocupante es que la crisis se profundice y se alargue y eso asuste a la gente. Cuando hay miedo, se deja de consumir aunque se tengan la plata para hacerlo", dijo a MDZ el dueño de una agencia de viajes.
Un sector que está con distintos problemas internos, pero que depende de lo que suceda en el exterior es el vitivinícola.
“Hoy la crisis internacional no está en agenda del sector porque estamos más preocupados por la cosecha, el dólar, los mercados difíciles, pero uno de los problemas es el tema financiero porque cuando las tasas de interés están muy altas cambia la tenencia de los stocks. Se prefiere tener la plata en un activo financiero que en productos. Esta crisis de afuera no está en primer orden, porque es una noticia de estos días, pero se la mira de reojo. La preocupación principal pasa por la inflación, los supermercados que aprietan mucho, la baja cosecha. Esos son los temas, pero nos va a empezar a preocupar porque esta es una industria de largo plazo, se piensa en tres o cuatro años para adelante y en eso es muy importante el tema financiero. Cualquier cosa que complique el crédito, que ya es muy bajo, es para estar atentos”, dijeron desde una cámara del sector.