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El plan de Luis "Toto" Caputo para obtener dólares de la Anses

En caso de aprobarse el proyecto de ley que mandó el Ejecutivo al Congreso, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses pasaría al Tesoro, una buena noticia para el ministro de Economía.

Luis "Toto" Caputo se podría convertir en el funcionario argentino que más dinero manejó en la historia de la democracia moderna del país. Y en el que mayor poder de fuego detente ante el sistema financiero argentino. Esto sucedería si el Congreso aprobara el artículo 226 de megaproyecto de ley denominado Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, que ayer fue enviado al Parlamento nacional.

Debería comenzar a tratarse en menos de 20 días en algunas de las comisiones particulares de la Cámara de Diputados, dado que fue el titular de ese poder, Martín Menem, quien recibió el proyecto de manos del ministro de Interior, Guillermo Francos.

En la norma, en ese artículo, se menciona: "Dispóngase la transferencia de los activos del Fondo de Garantía y Sustentabilidad (FGS) creado por el Decreto 867/07 al Tesoro Nacional. Facúltase el Poder Ejecutivo Nacional a adoptar todas las medidas necesarias para la instrumentación de lo previsto en el presente artículo".

Fernanda Raverta, extitular de la Anses calculó el valor del FGS en US$ 76.000 millones.

De aprobarse este capítulo fundamental, Caputo podría disponer de aproximadamente más de U$S 80.000 millones, divididos en títulos públicos, dinero en efectivo y a plazos y, fundamentalmente y como adelantó ayer este medio, el largo listado de acciones de empresas argentinas privadas que estaban hasta 2008 en poder de las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP) y que en octubre de ese año fueron privatizadas. 

La gran cantidad de dinero en dólares que manejaría Caputo, con poder de acción de venta en el mercado financiero y de capitales de la Argentina, surge del cálculo que informó la extitular de Anses Fernanda Raverta, que al dejar su cargo hace 20 días informó que el FGS había alcanzado su punto "más alto desde su creación, marcando un aumento del 117%", de acuerdo con la información oficial, superando los U$S 76.000 millones.

Sin embargo, al haberse revalorizado el precio de los bonos argentinos en poder de la entidad y haber subido las acciones de empresas argentinas, más el estancamiento del valor del dólar en el mercado financiero, potenciaron las tenencias del FGS, llevándolas seguramente por arriba de los U$S 80.000 millones, a la búsqueda de un nuevo nivel cercano a los U$S 90.000 millones.

Cambio de escenario

De aprobarse la ley que se envió ayer al Congreso, Caputo podría disponer de los títulos públicos, acciones y todos los bienes financieros del FGS para realizar política monetaria y cambiaria, interviniendo además en el mercado de capitales local, con lo que el ministro se convertiría en el funcionario con mayor poder de acción en la historia de la democracia moderna. Superando incluso a los tiempos de Martín Redrado en el Banco Central, cuando su poder de fuego superaba los U$S 40.000 millones a mediados de los años del kirchnerismo.

Los fondos del FGS se dividen fundamentalmente en un 73,1% en títulos públicos nacionales, del cual el 60,2% se distribuye en títulos negociables no garantizados, 12,3% en bonos cuasipar, y 0,6% en títulos negociables garantizados.

El Ministerio de Economía manejaría el millonario fondo, de aprobarse el proyecto de ley ómnibus.  

La mayoría de los títulos están emitidos en pesos y se ajusten por el índice CER (sigue la inflación). El segundo frente inversor son las acciones renacionalizadas, con casi un 13% de la cartera. Ambos frentes incrementaron sustancialmente su valor en las últimas semanas.

Caputo podría con la aprobación de esta ley avanzar en la venta de bonos para manejar la política monetaria y cambiaria, así como la posibilidad de volver a privatizar las acciones de las empresas privadas que están hoy en poder del Estado luego de la renacionalización de las AFJP.

Estas acciones habían sido nacionalizadas en poder de las AFJP en el proceso completado en octubre de 2008, cuando Amado Boudou era titular de la Anses (donde se depositaron esas acciones), Sergio Massa era el jefe de Gabinete y, para la anécdota, Carlos Fernández (apodado "el mudo"), ministro de Economía.

Era la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, Néstor Kirchner fiscalizaba la gestión y Boudou se encaminó por esta acción a un estrellato que lo llevaría a la vicepresidencia de la Nación. Esas acciones de empresas privadas estaban originalmente bajo la nominalidad de las administradoras de pensión, y al ser nacionalizado todo el sistema pasaron a la órbita del Estado nacional.

Agenda caliente

Se decidió que fuera el FGS, nacido un año antes en 2007, el que pasara a administrar esas acciones, lo que le abrió además al Ejecutivo sillones de presencia en los directorios de todas las empresas que habían confiado en abrir sus paquetes accionarios a las AFJP a cambio de fondos de los futuros jubilados. La renacionalización de la jubilación hizo estallar el sistema y todo lo administrado por privados, pasó a manos del sector público. Incluso esas acciones.

El presidente Javier Milei decidido a avanzar en un amplio proyecto de ley, que cambiará muchos aspectos de la vida cotidiana de los argentinos.

Ahora Javier Milei quiere cumplir una promesa de campaña (entre tantas otras), pero que también estaba en la mira de muchos economistas de Juntos por el Cambio (JxC). De hecho, la idea figuraba en la propuesta que Carlos Melconian iba a implementar si Patricia Bullrich era elegida presidenta y él detentaba el sillón de ministro de Economía.

Ahora la intención es doble. La primera, ideológica: hacer que acciones nacionalizadas y en poder del Estado (y donde el kirchnerismo hizo un culto de presencia en directorios ajenos) pasen a privados. La segunda, conseguir dólares con la venta de esas acciones.

La idea es un programa de recompra de esas acciones por parte de los privados, privilegiando primero a los propios dueños de las empresas, quienes tendrían ventajas comparativas y competitivas para “recuperar” sus compañías. Según la idea en ciernes, los privados podrían durante un tiempo buscar financiamiento internacional o proponer algún tipo de “plan de pagos”, pero siempre respetando la consigna que lo que debe ingresar al Estado son dólares.

Luego, si los privados propietarios no consiguen la recompra, podrían presentar socios (por ejemplo, bancos o fondos de inversión) para, en una tercera etapa, abrirse al capital para vender en el mercado las acciones. 

Desde el Gobierno de Milei afirman que no hay intención de desprenderse masivamente de las acciones de las 46 empresas que administra la ANSES dentro del FGS. Sin embargo, están dispuestos a negociar con algunos de los propietarios mayoritarios de estas empresas algún tipo de mecanismo de recompra de esas acciones.

Sabe Milei (así se lo dijeron en la campaña varios interesados) que estarían dispuestos a una recaptura de las acciones a muy buen precio.

El argumento para esta reconquista es el siguiente: "Nosotros nunca quisimos que el Estado sea nuestro socio. Abrimos el capital a administradoras privadas porque era el financiamiento más conveniente en su momento y porque eran parte del sistema financiero. Nos encontramos luego con representantes del Estado en nuestras asambleas, lo que nunca fue productivo. Ahora queremos recuperar esas acciones, pagando un buen precio por ellas", según le contó a este medio un alto representante de una de las compañías interesadas en recomprar esas acciones.