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Massa, el balotaje, el FMI y la fecha para la que se calculan daños colaterales

La pelea final para ver quién se queda con el sillón mayor de la Casa Rosada tiene un momento crítico a días de las elecciones. Será determinante el diálogo con el Fondo y el tono de la campaña.
El ministro-candidato Sergio Massa deberá manejar con mucha pericia la relación con el Fondo y evitar nuevas demandas, al menos durante la campaña. Foto: GETTY IMAGES
El ministro-candidato Sergio Massa deberá manejar con mucha pericia la relación con el Fondo y evitar nuevas demandas, al menos durante la campaña. Foto: GETTY IMAGES

A Sergio Massa sólo le queda una fecha complicada por superar. Y si bien sabe que no puede intervenir sobre su resultado, sí puede armar una estrategia para amortiguar los efectos, inevitablemente negativos, de la noticia. El 12 de noviembre a las 16 horas se conocerá el dato sobre la evolución del Índice de Precios para el Consumidor (IPC) correspondiente a octubre 2023, y, se descarta, arrojará por tercer mes consecutivo dos dígitos porcentuales de crecimiento.

Y anualizará el alza inflacionaria más allá del 150% anual. Unos días después, el 19 de noviembre, será el turno de ir a las urnas y elegir definitivamente el próximo jefe de Estado que manejará los destinos del país. Y si bien quedó demostrado el domingo pasado que se pueden ganar elecciones con un nivel inflacionario acelerado (el dato de septiembre de 12,7% se conoció el jueves 12 de octubre), cuando falta tan poco tiempo y cada voto vale no deben dejarse circunstancias potencialmente negativas fuera de control.

Menos cuando se sabe que son negativas y pueden darle argumentos sólidos al opositor Javier Milei en un terreno que domina y en el que puede complicar. Para esto, un profesional de la política y dominador del terreno económico (más en campaña) debe tener argumentaciones sólidas y aceitadas.

Sergio Massa necesita que la economía no se desmadre en las próximas semanas.

Obviamente, el primer argumento para exponer ante el público será que todo es consecuencia de la falta de confianza en la economía, a raíz de las propuestas que el libertario Javier Milei le impuso a la campaña. Y que generaron en la primera quincena del mes un aumento en los precios de los alimentos frescos de hasta 30%.

Se insistirá en que aquel complicado lunes de campaña, donde el líder de La Libertad Avanza (LLA) llamó a retirar los depósitos en pesos de los bancos bajo la definición de la moneda nacional como "estiércol", complicó el panorama cambiario, bancario y financiero y, en consecuencia, también la estrategia oficial de sostenimiento de un equilibrio de precios.

Panorama abierto

Siguiendo esta línea argumental, se mencionará que los últimos días antes de votar el 22 de octubre, fueron de incógnitas electorales, con sus consecuencias sobre la falta de productos y precios en muchos de los bienes y servicios de consumo masivo de la población.

Todo esto habría provocado un incremento de los precios de valores fundamentales de la canasta básica lo suficientemente amplios, como para que el IPC de este mes supere nuevamente los dos dígitos porcentuales. Y que, en todo caso, lo importante será defender que ese crecimiento no se aleje mucho más allá del 12,7% de septiembre.

Pero, se reconoce que será difícil que no indique un alza menor. Hay algo seguro que agranda la leyenda de su candidatura: en tres meses (en el período agosto- septiembre- octubre), los precios habrán crecido casi 40%, un récord absoluto para las últimas décadas, que igualmente no melló la capacidad electoral de Massa. Y que, incluso, no impidió que se potencie su presencia como candidato.

Kristalina Georgieva, la titular del FMI acompaña a la Argentina, a pesar de que no se han cumplido las metas de este año.

Tal como adelantó este medio, sabe el todavía ministro de Economía, que tiene un acuerdo cerrado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que no cumplirá, pero que no habrá reproches directos ni caídas del programa de Facilidades Extendidas reloaded hasta que no se sepa quién sucederá a Alberto Fernández.

Sabe también que cuando vuelva a reunirse con el organismo, seguramente después del 10 de diciembre, si es electo presidente el 19 de noviembre, deberá dar algunos indicios de estar frenando el golpe inflacionario. Más luego de la aceleración inevitable que entre agosto y septiembre tuvieron los precios, luego de la inevitable devaluación negociada con los técnicos del FMI, como condición indispensable para que hubiera un programa de Facilidades Extendidas, aún en condición temporalmente precaria.

Acuerdo clave

Todos los analistas, políticos y funcionarios actuales o potenciales saben que la suerte de la economía (y la política) de la Argentina depende en una primerísima instancia de tener vigente un acuerdo con el FMI, aunque sea precario como el actual. Las consecuencias de no tener relación activa con el organismo que maneja Kristalina Georgieva serían imprevisibles, medidos no sólo en alza de los precios sino en caída drástica de la actividad económica, sin hablar de potenciales crisis financieras de fronteras imposibles de pronosticas.

El acuerdo con el Fondo se sostuvo este año a costa de "muñeca" y buena voluntad.

Por esto lo más importante para Massa (teniendo en cuenta su gestión y su candidatura) era llegar a que el Board del FMI firmara lo negociado. Así se hizo, lo que le permite al ministro hoy ser un candidato competitivo. El problema ahora es otro. Y más cercano a la gente: que la inflación acelerada derivada de la devaluación que incluía inevitablemente el acuerdo con el Fondo no termine de bombardear sus posibilidades electorales.

Hay ya dos decisiones de fondo cerradas. Por un lado, se aceleraron esta semana acuerdos negociados con sectores clave (prepagas, construcción, seguros, educación, servicios) para congelar precios y armar canastas de productos de consumo masivo (fundamentalmente alimentos y bebidas) que puedan servir de ancla inflacionaria.

Si bien, sabe el equipo económico, estos acuerdos nunca son soluciones de fondos, si se consideran instrumentos potables en tiempos de aceleraciones de precios. La segunda decisión que se tomó y se defenderá desde el equipo económico, es plantarse ante el director para el Hemisferio Occidental del FMI, Rodrigo Valdes, para que luego de vencido el tercer trimestre del año, negarse a lo que se sabe pedirá el chileno encargado de fiscalizar las cuentas nacionales.

Sergio Massa, de ninguna manera y ante posibilidades electorales serias, volverá a aceptar una devaluación del peso. Al menos hasta después de su eventual participación en un balotaje.