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Blanqueo de capitales: a quiénes beneficiaría y qué piensa el FMI al respecto

El oficialismo busca retomar la discusión parlamentaria sobre el blanqueo, que quedó frizada antes de las PASO por dificultades para alinear voluntades en el Congreso. El peso de la voz del FMI.

Terminado el primer debate presidencial, prácticamente no hubo definiciones importantes sobre lo que sucederá con la economía desde el 10 de diciembre de 2023. Salvo chicanas y definiciones globales y generalizadas como la promesa de bajar la inflación, lograr el equilibrio fiscal y su posterior superávit, que la economía crezca y que baje la pobreza, nadie explicó puntualmente como se lograrían esas ansiadas metas.

Sobre medidas concretas para lograr aquellos objetivos, hubo poco. Desilusionantemente poco. Salvo quizá confirmaciones de Javier Milei sobre el cierre del Banco Central, un poco preciso lanzamiento de una moneda digital argentina por parte de Sergio Massa, Patricia Bullrich referenciando al programa de Carlos Melconian, la nacionalización del comercio exterior por parte de Myriam Bregman y el ejemplo del cordobesismo por parte de Juan Schiaretti.

Hubo, sin embargo, una precisión concreta por parte de Massa, el actual ministro de Economía, con la que, según se sabe, coincide los candidatos de La Libertad Avanza y Juntos por el Cambio (JxC). Se trata del blanqueo de capitales no declarados, que fue expuesto abiertamente por Massa anoche en Santiago del Estero, y que figuran en las propuestas de Bullrich y Milei.

Sergio Massa y Javier Milei, durante el debate en el que el ministro de Economía anticipó que habría un nuevo blanqueo, en caso de llegar a la Presidencia.

Con lo cual, algo queda ya claro sobre lo que sucederá desde que asuma el próximo gobierno: Argentina tendrá un amplio blanqueo de capitales, especialmente destinado a los pequeños y medianos tenedores de dólares fuera del sistema financiero, los que podrían declararlos durante un tiempo prudencial sin pagar casi ningún impuesto o multa. 

Curiosamente, es un proyecto que el Ministerio de Economía y el oficialismo defiende hoy en el Congreso Nacional, una iniciativa que fue llevada a instancias parlamentarias a fines del año pasado y que en una primera instancia había logrado cierto guiño opositor para su tratamiento.

Finalmente, la crisis de diálogo entre la clase política pudo más, y el proyecto quedó congelado en la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara Baja. En el último mes, el diputado nacional oficialista Carlos Heller desempolvó la intención y negocia a destajo para convencer a opositores varios para que acepten su tratamiento en el recinto, luego de lograr aprobación en comisión.

El juego en el Congreso

El argumento de Massa y Heller (y del oficialismo se supone) es simple y algo lógico. Un blanqueo de capitales amplio, como el que se plantea para su aprobación, le serviría más a los intereses del próximo gobierno que al de Alberto Fernández, ya que su reglamentación final, luego de un doble voto positivo en Diputados y Senado, demandaría entre dos y tres meses hasta su funcionamiento pleno como régimen de blanqueo de capitales. Como se trata de un régimen abierto por un año (mínimo), los primeros dólares frescos llegarían en 2024, con otro gobierno.

Desde Economía y el Congreso se considera, además, que en caso de haber un proyecto opositor superador, este podría negociarse o incluso aprobarse en el próximo ejercicio con un nuevo Congreso, sin perjuicio de poder avanzar con un blanqueo ya en 2023.

Kristalina Georgieva, titular del Fondo y una voz de peso sobre el blanqueo, en el marco del acuerdo entre la AFIP y IRS de Estados Unidos.

Hay otro argumento sobre el que juegan Massa- Heller para que se apruebe rápido. El Fondo Monetario Internacional (FMI) dio el aval al proyecto de blanqueo, tanto en sus orígenes como complemento al acuerdo entre la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y el Internal Revenue Service (IRS), su par norteamericano.

Se sabe que el organismo que maneja Kristalina Georgieva siempre se manifiesta en contra de los planes de moratorias y perdones impositivos, especialmente en Argentina, donde históricamente las misiones que fiscalizan las cuentas criollas cuestionan a los funcionarios locales que avanzan en este tipo de decisiones.

Dólares escasos

Se lo dejaron en su momento en claro a los exministros Domingo Cavallo, Roque Fernández, José Luis Machinea, Roberto Lavagna y Amado Boudou, entre otros. Sin embargo, dadas las lánguidas reservas del Banco Central y el problema fundamental de falta de dólares que tiene el país, Massa recibió un guiño especial para que Argentina aplique una normalización de cuentas de argentinos residentes en los Estados Unidos.

Y, de paso, con el resto que tiene dólares fuera del sistema formal. La coincidencia entre el equipo económico y los técnicos del FMI que controlan y fiscalizan las cuentas locales, es que un blanqueo en las actuales circunstancias ayudará al país a cumplir las muy leves metas pactadas en la última negociación con el FMI que derivó en el programa de Facilidades Extendidas light reloaded que regirá la relación con el organismo hasta después de las presidenciales del 22 de octubre.
 

Sergio Massa, pensativo durante el debate del domingo.

Otro argumento para avalarle a la Argentina un blanqueo de capitales por parte del FMI, es la potencial mejora en la recaudación impositiva, que un reconocimiento de activos financieros en el exterior o fuera del sistema legal, tendría para el país en cuanto a la evolución de Bienes Personales.

Se sabe que la recaudación de este tributo es una foto de las posesiones financieras y físicas de un contribuyente al 31 de diciembre de cada año, con lo cual, el resultado del blanqueo recién se verá en los ingresos fiscales, cuando se declare el impuesto para el ejercicio 2023, que los argentinos y residentes liquidarán entre abril y mayo de 2024.

Sin embargo, números básicos realizados con potenciales resultados mediocres de un blanqueo realizados por el equipo económico, garantizan una potencial recaudación de no menos de U$S1.000 millones anuales. Sería dinero que el Gobierno recibiría en 2024, pero que se proyectaría ya este ejercicio (aunque se apruebe a fines del 2023), mejorando la capacidad argentina de mostrar solvencia fiscal, al mejorar los números de recaudación.

Además de la posible mejora en la capacidad física invertida a partir de la decisión de algunos argentinos con dólares fuera del sistema, que decidan blanquear para mejorar la inversión en producción.