Argentina: un dólar imposible y terribles temores ante lo que viene
Lugar: comercio de insumos eléctricos en la porteña avenida Alvarez Thomas. Hora: 17.30.
- "Buenas tardes. Necesito cable bajo tierra 2x1,5 mm. ¿Tienen?".
- "Si por supuesto, ¿necesita algo mas?".
- "No, gracias".
- "Le pregunto porque mire que mañana no abrimos. Volvemos el martes".
- "¿Por qué? No hay feriado".
- "Todos los proveedores nos retiraron la lista de precios. No podemos vender nada. Cerramos esta tarde y despues de las elecciones vemos".
El dialogo, absolutamente real, se multiplicaba ayer por el AMBA. La inminencia de la elección no solo trajo la obvia dolarización de muchos argentinos, al menos los que tenían algún peso disponible, sino tambien una parálisis de precios que ayer se hizo evidente en las grandes ciudades.
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Todo el comercio que involucre insumos en dólares o productos de consumo fresco inmediato quedó virtualmente en suspenso. El país preelectoral entró ayer en un limbo donde nada tiene precio cierto y solo se vende y se compra lo indispensable. Nadie sabe a qué precio tendrán las cosas el lunes 23, sobre todo porque depende quién gane la elección o quienes pasen a segunda vuelta. Y esto involucra desde el dólar o un metro de cable, hasta un litro de leche.
Es imposible saber cuánto costará un bien en un pais que en septiembre tuvo una inflación de 12,7% (con proyección anualizada de 180%) y un dólar que aunque este frenado artificialmente mantiene una brecha de mas de 100% con el oficial. ante esa realidad y la incertidumbre electoral buena parte de la economía decidió entrar en un feriado anticipado, inclusive en algunos casos bajando las persianas.
El Gobierno, para ser mas precisos Sergio Massa, logró lo que para otros puede ser imposible: le puso un freno al dólar en esta última semana preelectoral, sin importar las consecuencias que traiga en el futuro para la confianza y la actividad de la economía. El dólar blue que ayer tocoó $905 no representa un valor del mercado sino que es el producto de la presión sobre cuevas con policía y móviles recorriendo la city despues de la detención de los ya famosos "chinos" y las denuncias contra el croata Ivo Esteban Rojnica, dueño la cueva mayor del país, según el Gobierno. Imposible conseguir ayer que alguien vendiera un billete verde a ese precio que mostraban todos los portales.
Entre esas acciones casi cinematográficas y las últimas resoluciones de la Comisión Nacional de Valores y el Banco Central, Massa logró bajar el dólar blue de los mas de $1.000 que había llegado hace 10 días y moderar el verdadero problema que son los dólares financieros. El contado con liqui, de todas formas, ayer no bajaba de $985. Todo ese "equilibrio" se logró en base a una suerte de acuerdo de congelamiento entre Economía y el mercado del dólar local que le tiene mas miedo a la incertidumbre sobre lo que viene en materia política que a la Policía que busca arbolitos y cuevas por las calles.
Mientras tanto la política sigue mostrando algunos trazos mínimos de qué puede venir después del domingo. Nunca existió una falta de certezas de la dimensión que se puede ver hoy con relación al resultado de la presidencial, y en menor medida el de la provincia de Buenos Aires, tema que tampoco es menor.
La lógica indica que Javier Milei se aseguró el primer lugar que logró en las PASO, pero aunque haya variantes en los análisis la suerte del resto de los candidatos no esta tan jugada como para apostar con seguridad. Por otra parte, cualquiera de los dos escenarios de balotaje, Milei-Sergio Massa o Milei-Patricia Bullrich, desatará otro partido a jugarse con resultados impredecibles.
Milei anoche alimentó, otra vez, más dudas que certezas y no por la capacidad de ganar la elección. Ante un público enfervorizado, el libertario perdió la moderación y corrección que venía mostrando en las últimas presentaciones, incluidos los dos debates presidenciales en los que tuvo suerte dispar. Esta vez se lanzó de pleno a una puesta en escena rockera en su acto de cierre del Movistar Arena con un mensaje que comenzó con cánticos de cancha de fútbol e insultos sin filtro frente al delirio general. Esa imagen fue mirada con pánico por algunos actores del mercado que están apostando a un Milei más negociador y contemplativo, al punto de codearse con posibles acuerdos con sectores de la casta que sí o si necesitará para garantizarse gobernabilidad. El alejamiento del "efecto Baglini" no era algo esperado para este tramo de la campaña de Milei y menos la presentación de algunas propuestas alocadas como la de Lilia Lemoine para que los hombres puedan renunciar a la paternidad. No define nada, pero es un indicio extraño para muchos.

La economía sigue esos temores y dudas. Hace una semana Gabriel Rubinstein dijo que Economía no piensa devaluar si gana Javier Milei y que el congelamiento del oficial a $350 (en realidad $365,5) se mantendrá hasta el 15 de noviembre. Aclaró poco y nada sobre lo que puede venir, más cuando se trata de un equipo que devaluó sin avisar en la madrugada siguiente a las PASO y le echó la culpa al FMI de esa decisión. El oficialismo, además, prefiere irse a dormir y despertarse el domingo para no tener que soportar más la marea de sospechas de corrupción que se multiplicó con el caso de Martín Insaurralde y que ahora amenaza con abrazar también a Juan Pablo de Jesús, a quién se lo denunció por tener supuestamente más de 60 propiedades difíciles de justificar y ser también testaferro del exintendente de Lomas de Zamora, todo rodeado de viajes en jets privados con novias y amigos incluidos.
Carlos Melconian se decidió a pagar el costo politico de explicar la realidad a medias cuando vaticinó que al día siguiente de las elecciones habrá una devaluación a $500. Para el economista de Bullrich, "el dólar a $1.000 puede ser caro o barato de acuerdo a quien gane". La tercera opción es Javier Milei, de quien el mercado espera que, más temprano que tarde y aunque sea sin dolarización, lleve el dólar a donde la Argentina quiere que llegue. Es decir, por arriba de $1.000 o más si es que avanza con alguna versión dolarizadora.
Con esta incertidumbre, ya no importa que las importaciones estén suspendidas por falta de dólares o que Sergio Massa festeje el cierre formal del acuerdo para activar el swap con China por otros US$6.500 millones; ya todo esta suspendido y en el aire hasta la semana próxima donde habrá otra velocidad de rotación de la tierra para la Argentina.
Quizás con ese pensamiento en la cabeza, Alberto Fernández se entregó alegremente a participar en China del III Foro de la Franja y de la Ruta de la Sede junto a Xi Jinping y Vladimir Putin entre otros mandatarios. Desde allí envió a la Argentina otra foto que parece más una venganza a la campaña de Sergio Massa que una ayuda para país. Cuando se armaba la fila para la foto de familia Putin pasó caminando frente a él y a Alberto no se le pudo ocurrir otra cosa que ponerse la mano en el corazón e inclinarse levemente en signo de respeto, como marca el lenguaje diplomático.


