Caracterización y fragmentación de clases sociales argentinas según ingresos
Se le dice clase social, quizás al estatus de vida de una persona o de un grupo de ellas que se puede clasificar según su condición socioeconómica en diferentes niveles. Si bien cada ciudadano es amo y a su vez esclavo de sí mismo, también ocurre en la lucha de clases de una sociedad que al fin y al cabo se transforman en una lucha interna con uno mismo para tener un mejor nivel de vida, estatus social o superación de uno mismo.
Históricamente, en todas partes del mundo las clases sociales se dividen en tres sectores. Clase baja, clase media y clase alta. Así de simple. Ahora bien, el avance social, cultural, y básicamente socioeconómico de los pueblos, sumado a las pésimas gestiones gubernamentales y carencia de políticas públicas apuntadas al desarrollo social de una comunidad, llevaron a muchos países, principalmente a la argentina a perder el tradicionalismo histórico e innovar sobre clases sociales que se desprenden de las habituales.
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Ya no analizamos a los sectores bajos, medios o altos, hemos perdido las políticas de lucha contra la pobreza, ésta se volvió funcional al sufragio y latente en sectores que no desean elevar su clase. En Argentina, seguimos debatiendo el dilema de paliar la pobreza con ayudas materiales e inyecciones de gasto público dejando de lado la lucha de paliar la pobreza con desarrollo educativo y mérito propio.
Combate a la pobreza y ascenso social
¿Existe una verdadera fórmula para combatir la pobreza y ascender de clase social? Parece negativa la respuesta a esa pregunta en nuestro país, donde las tres clases sociales tradicionales, fueron perdiendo pragmatismo y se fragmentaron de manera tal que el deterioro socioeconómico, cultural y educativo se agudizó.
Así la clase baja se transformó en una clase pobre partida en dos, la clase media se volvió vulnerable y luchadora, ser un laburante en Argentina, con recibo de sueldo y con todos los privilegios de la seguridad social ya no es clase media, sino es un pobre digno, por allí una mínima conservación de la clase media tradicional y una clase alta que hoy podemos llamar acomodada en un país incomodo.
Foto: MDZ.
Diferentes clases sociales, según el punto de vista económico
- Tenemos, quizás un altísimo porcentaje de la población que está en la pobreza. Este sector vive en un estado crónico de necesidad. En términos económicos, se los puede medir en ingresos que van desde los $160.000 a los $285.000. En términos del mercado del trabajo, acá se agrupan la gran mayoría de los trabajadores que no están registrados, están en negro y se los "negrea" con salario muy debajo de las 300 escalas salariales sindicales.
- Luego tenemos un sector que, si bien no están en la pobreza, están en situación de total vulnerabilidad económica rozando la pobreza, pero no lo son. Son los que pertenecen a la clase trabajadora. Los que antes eran clase media. Este sector lucha a diario para satisfacer las necesidades básicas de la vida. En términos económicos, se los puede medir en ingresos que van desde $285.000 a los $350.000. Estos 5 millones de asalariados privados. Acá están las 300 escalas salariales sindicales. Este grupo trabaja de lunes a viernes, la mayoría, entre 6 y 8 horas, tienen asegurado su plata por mes, pero no llegan a fin de mes y si llegan lo hacen financiados con alguna tarjeta de crédito o pidiendo adelanto de sueldo a su empleador los últimos días del mes. Arañan los últimos días del mes, rogando la llegada del salario los primeros días del mes siguiente. Esta clase de total vulnerabilidad económica tiene empleo, tiene un recibo de sueldo con obra social y todas las contingencias de la seguridad social. Este grupo, ahorrando todo el año y sacrificando algo de su vida, puede irse 14 días de vacaciones en el verano a la Costa argentina, cuando antes se iba al exterior. Corresponden a una sociedad promedio, pero vulnerados económicamente hablando. Una parte de este sector tiene un ingreso paralelo con alguna venta directa o por las redes sociales para complementar el salario y poder darse algún gustito.
- Ahora analizamos, el centro. La clase media frágil son los ingresos que van desde los $350.000 a los $440.000. Este sector es producto de la clase política que hizo que la clase media tradicional se fragmente en una clase media muy frágil y en una situación económica volátil. Llegan a fin de mes porque son propietarios o tuvieron suerte de poder comprar alguna propiedad en otro momento o heredarla. Así también, esta nueva clase media frágil tiene un nivel en crecimiento de racionalidad y estudios universitarios, siendo el aspecto técnico laboral más acotado por su profesionalismo en sus funciones.
- Luego tenemos la tradición clase media. La famosa y desaparecida clase media tradicional argentina, desde los $440.000 a $1.500.000. En otras épocas pertenecer a la clase media argentina era un estatus aceptable, te dabas uno que otro gusto, llegabas a fin de mes y se hacían un viaje al exterior todos los años. Esta clase siempre fue de altos cargos jerárquicos o jefes en sus trabajados con una altísima calificación técnica laboral, donde no hacía falta decirles cómo hacer su trabajo porque al ser profesionales, sabían hacerlo. En la clase media argentina aparte de profesionales independientes, hay un gripo reducido de asalariados que hoy llamamos CEOs, gerentes directores de empresas.
- Por ultimo y en un porcentaje ínfimo de la sociedad argentina, aparece lo que antes llamábamos la clase social alta. Ahora son sectores acomodados con sus ingresos económicos van a partir del millón y medio de pesos y no tiene techo. Un sector mínimo de la sociedad que vive de manera holgada. Esta clase tiene una característica particular que es de un alto nivel de estudio calificados. No solo secundario completo sino también universitario. La denominada la clase pensante o racional. Un grupo que no es de fácil convencimiento del punto de vista electoral ni muchos menos influenciable por la clase política. De hecho, un dato de color, si analizamos el ausentismo electoral en las PASO de agosto de este año, los 11 millones de argentinos que no fueron a votar, para no decir la totalidad, está en esta clase social acomodada racional, que no se deja influenciar ni convencer por los candidatos o mejor dicho por la política.
Del análisis advertimos una sociedad cada mas fragmentada y desmembrada debido, desde mi punto de vista, a la ausencia de políticas públicas básicas y reformas que nunca llegan.
* Juan Pablo Chiesa es abogado especializado en Empleo y Políticas Públicas, escritor, docente y presidente de Aptitud Renovadora.
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