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La nueva complicación a la que se enfrenta el sector vitivinícola

Aunque no existe un cierre oficial de las importaciones, lo cierto es que en la práctica hay diversas restricciones que levantan las alertas en el sector. Las empresas denuncian que poseen mercadería varada en zonas francas y sin respuestas sobre su liberación en el corto plazo.

A poco del comienzo de la cosecha de uva y en un contexto que se anticipa escaso debido a las inclemencias climáticas, el sector vitivinícola suma una nueva complicación. Se trata del prácticamente nulo ingreso de insumos importados para la elaboración debido, entre otras cosas, a que los permisos de importación no terminan de ser autorizados por las autoridades de aplicación.

A este ritmo y con un stock que no alcanza para la cosecha por menor que sea, desde el sector temen quedarse sin insumos en la mitad de la temporada. En palabras de William Ropero, presidente de la Cámara de Insumos Vitivinícolas, no se trata de un producto en particular sino de “prácticamente todos los necesarios para llevar adelante la elaboración de vinos”.

Existe preocupación en el sector debido a que hay mucha mercadería varada en las zonas francas de distintos puntos del país, sin conseguir el permiso para sacarlas. En este contexto, Ropero remarcó que algunos importadores han realizado los encargos con el objetivo de ganar tiempo, pero que al no obtener ni los permisos ni los dólares por parte del Banco Central de la República Argentina(BCRA), deben dejarla allí.

“Esto, además, impacta en el aumento de costos ya que se debe pagar alquiler y seguro; entre otras cuestiones mientras los productos se encuentran en zona franca”, sostuvo Ropero.

Incertidumbre a corto plazo

El importador agregó que a principios de diciembre se había vislumbrado una suerte de solución pero que, poco después, las restricciones regresaron sin claridad sobre lo que sucederá en el corto plazo. “De manera continua hablamos con representantes de la Secretaría de Comercio que dirige Matías Tombolini y, aunque  nos aseguran pronta respuesta, lo cierto es que nada ha cambiado”, reclamó Ropero.

Aunque existe escasez de insumos para embotellar vino de la cosecha pasada como cápsulas o corchos, lo cierto es que la urgencia principal para la industria tiene que ver con el ingreso de levaduras, enzimas, nutrientes y otros productos útiles para fermentar la uva apenas ingresa a bodega.

El secretario de Comercio Interior, Matías Tombolini, no logra aún dar respuesta a los reclamos del sector vitivinícola.

“Si la uva no la fermentás ahora, se pierde. Por eso esta situación puede ser muy grave para la industria”, expresó el presidente de la Cámara de Importación de Insumos Vitivinícolas. Hacia adelante y si la situación persiste cuando el nuevo vino esté para embotellar, habrá que ver qué sucede con el resto de los insumos del día a día; sin tener en cuenta en necesidades de mediano y largo plazo en relación a los requerimientos de capital.

Sin cierre oficial

Graciela Rovera, de la empresa Graciela Rovera Comercio Exterior+Negocios, explicó que no existe un cierre oficial o formal en la importación de insumos vitivinícolas pero sí, algunos requerimientos que son difíciles de cumplir con el consiguiente freno en la llegada de los productos desde el exterior.

“Las importaciones no están cerradas sino condicionadas al pago anticipado, según la posición arancelaria para que el BCRA autorice el ingreso al mercado de capitales”, señaló la especialista. Agregó que es recién entonces cuando se puede realizar la transferencia correspondiente.

Si no se puede pagar la mercadería, es claro que la misma no puede ingresar. Por este motivo, sí está la posibilidad de que cada bodega tramite el pago de dichos insumos con dólares propios sin tener que “pedirlos” al BCRA. “El importador puede pagar al proveedor con sus propios dólares si tuviera disponible y siempre según la normativa vigente”, precisó Rovera.

 

De este modo, el que posea los dólares puede ingresar los productos, pero esto no siempre sucede. Hay que tener en cuenta que la vitivinicultura se encuentra en una posición compleja con números negativos en las exportaciones; lo que impacta en la posibilidad de ingreso o tenencia de dólares.

Otra posibilidad que tienen las bodegas a la hora de comprar insumos fuera del país, tiene que ver con la financiación de los proveedores. Es decir, con acuerdos propios que cada bodega haga con quienes les venden. El problema de esto es que prácticamente nadie se atreve a esa modalidad, con el temor de que el dólar oficial se dispare en medio de ese plan de pagos, con el consiguiente impacto financiero y en las cuentas que esto implica.

“Al no tener cierta previsibilidad el importador prefiere no tomar la financiación, por el alto riesgo que puede implicar en el precio final de su producto”, apuntó Rovera.