¿No será que el anuncio de recompra de deuda es solo un WhatsApp al mercado?
El mercado financiero y en particular el cambiario no se toman vacaciones en Argentina, por lo menos, desde fines de los ’80. Así que no extraña que en medio del verano el equipo económico de Sergio Massa sacuda a los “veraneantes” del mercado con el anuncio de una operación de recompra de bonos soberanos. Pero no solo por la época sino por propia impronta del ministro de Economía, experto en agitar el avispero y lanzar fuegos artificiales cuando las cosas lo precisan.
En este contexto, el Palacio de Hacienda “avisa” que va a salir a recomprar más de US$1.000 millones de bonos en dólares en el mercado secundario. Sergio Massa dijo explícitamente que las compras se concentrarán en dos bonos, el Global 2029 (GD29) y el Global 2030 (GD30).
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Sin embargo, tras el anuncio, además de las suspicacias del caso, sobre todo por el rally que registró en jornadas previas en estos bonos, surgen algunos interrogantes que despiertan dudas e incertidumbre sobre la movida de Massa.
En primer lugar, cabe señalar que en función de los stocks de estos bonos en circulación y el nivel de liquidez de ambos todo indicaría que las recompras serían básicamente en el GD30. Claro que la Resolución publicada en Boletín Oficial le habilita a recomprar cualquier bono BONAR y cualquier bono Global (dólar link). Los Bonar son también bonos soberanos en dólares pero bajo legislación local mientras que los Globales fueron emitidos bajo ley extranjera, que es el gran diferencial. Pero a los operadores e inversores les intrigan dos temas fundamentalmente.
Por un lado, no está muy claro si los US$1.000 millones se refieren a valor de mercado o al valor nominal de los bonos. No es un tema menor sobre todo por la reciente suba de algunos bonos. Por ejemplo, tomemos el caso del GD30 que cotizaba antes del anuncio a poco más de 32 dólares en el mercado secundario y tuvo una suba de más del 10% en el exterior en el día de la noticia. En ese caso, si Economía se refirió a valores nominales eso implica que el programa de recompra podría ser por US$320 millones, que son US$1.000 millones de nominales.
Para tener una dimensión de qué estamos hablando, en el mercado hay aproximadamente más de US$63.000 millones nominales de bonos Globales en dólares en circulación que “valen” en el mercado poco más de US$20.000 millones. Por ejemplo, del GD30 hay en circulación más de US$16.000 de nominales que tienen un valor de mercado de más de US$5.000 millones. Y del G29 circulan menos de US$3.000 millones que valen casi US$900 millones. Mientras que de los Bonares hay en circulación más de US$43.000 millones nominales que valen unos US$13.000 millones en el mercado. Por ejemplo, del Bonar 29 circulan más de US$2.000 millones nominales que valen cerca de US$700 millones y del Bonar 30 hay US$13.000 millones nominales que valen US$4.000 millones. Además en el caso de los Bonares, aproximadamente un 60% del total en circulación se estima está en manos precisamente del BCRA y de la Anses. Mientras que en el caso de los Globales la tenencia oficial es irrelevante.
El otro interrogante es de dónde saldrá el financiamiento para esta operación ya que la Resolución que se publicó en el Boletín Oficial solo señala que es el Tesoro quien cubrirá la operación, que el BCRA será solo el agente financiero del fisco, pero no especifica con qué recursos.
Se trata de otro tema clave sobre todo teniendo en cuenta la coyuntura y las perspectivas que proyectan una importante caída en la liquidación de divisas del agro, por efecto sequía, de más de US$10.000 millones lo cual incide directamente en la disponibilidad de divisas del Banco Central y que precisamente el ente monetario es quien viene financiando las necesidades del Tesoro.
El año pasado el BCRA no solo financió directamente al Tesoro vía Adelantos Transitorios por $620.000 millones sino además intervino comprando títulos públicos en pesos en el mercado secundario no solo para sostener cotizaciones sino para cubrir los vencimientos que no se renovaban.
En cuanto a las reservas vale destacar que el año pasado el BCRA las aumentó en casi US$5.000 millones y en lo que va del 2023 en menos de US$300 millones. Sin embargo, el stock de las reservas sigue siendo bajo, en torno a los US$43.100 millones brutos. Las reservas netas son mucho menos, en torno a los US$4.500 a US$5.500 millones contemplando el oro y lo que quede de los DEG del FMI.
Por ende, con un bajo stock de reservas netas y con un Tesoro sin financiamiento genuino es posible que la idea de Massa sea simplemente enviar un mensajito de WhatsApp al mercado de que sostendrá los precios sin llegar a comprar US$1.000 millones efectivos, sino quizás US$1.000 millones de nominales. Veremos cómo actúa el BCRA y si siguen las picardías en el mercado que despiertan suspicacias.