Exembajador argentino en Brasil: "Ellos no compran el modelo económico argentino, sea con Lula o con Bolsonaro"

Exembajador argentino en Brasil: "Ellos no compran el modelo económico argentino, sea con Lula o con Bolsonaro"

Ante una elección polarizada como pocas veces en Brasil, el exembajador en ese país, Juan Pablo Lohlé, dialogó en exclusiva con MDZ. Destacó cómo ven los empresarios brasileños a la Argentina, qué puede pasar con el comercio bilateral y qué impacto puede tener la elección en la economía nacional.

Carlos Boyadjian

Carlos Boyadjian

Hubo un tiempo en que el intercambio comercial entre Argentina y Brasil -exportaciones más importaciones- alcanzó los US$40.000 millones al año, casi cuatro veces más que en la actualidad. Por entonces la embajada argentina estaba a cargo de Juan Pablo Lohlé, quien aclara que ese desempeño fue "durante" su gestión y "no por" su gestión. Como fuere, hoy el intercambio bilateral llega a sólo US$11.000 millones y la Argentina añora esos buenos y viejos tiempos. 

A sólo tres días de las cruciales elecciones presidenciales en Brasil, Lohlé conversó en exclusiva con MDZ. Mencionó el "temor del PT a entrar en segunda vuelta", lo que cambiaría su perspectiva electoral, aseguró que ni Lula, ni Bolsonaro "compran el modelo económico argentino" y que los empresarios brasileños no invierten en el país "por falta de confianza y de reglas de juego claras". 

Sostuvo además que Argentina tiene mucho para ganar en el acuerdo Mercosur-Unión Europea, en especial en materia energética, pero admitió que para eso en Argentina "las reglas de mercado tienen que funcionar como en el resto de los países".

Juan Pablo Lohlé, exembajador argentino en Brasil 2003-2011.

- El panorama electoral en Brasil de cara al próximo domingo pareciera estar todavía muy cerrado, más allá de lo que digan las encuestas. ¿Qué mirada tiene sobre este proceso y qué puede pasar hacia adelante?
- Hago dos análisis de Brasil, uno es externo y otro es interno. El externo es muy complejo para cualquier elección. De hecho, Bolsonaro tiene una relación con (Donald) Trump, Lula mandó un enviado especial a Washington, se reunió dos veces en Brasilia con funcionarios de la Embajada norteamericana. Además, Bolsonaro participó del entierro de la Reina en Inglaterra, creyendo que todo eso le iba a dar un contexto internacional favorable, hizo campaña en Londres, cosa bastante insólita en el sentido de que eso no es lo que se acostumbra porque juntó gente, habló ahí y demás. Y Lula se limitó a hacer lo que viene haciendo desde hace un año. La campaña largó hace un año, porque en esta campaña hay un oficialismo saliente y un oficialismo entrante.

- ¿Cómo es eso?
- Cuando usted tiene una elección y disputa como presidente, y tiene enfrente a otro que fue dos veces presidente, hay una comprensión del tema del poder que es diferente cuando uno es un opositor que nunca llegó al poder, esto marca también una diferencia. Lula se ha limitado a hacer todo lo que Bolsonaro le ofrecía en el campo electoral y lo ha aprovechado bien. ¿Cuál es el sistema de estos dos oponentes? Que han impedido la creación de cualquier tercera fuerza. 

- ¿Esto define la marcada bipolaridad que hay en Brasil?
- Totalmente, la elección está totalmente polarizada, eso es lo que dicen las encuestas. Lo que no pueden decir las encuestas es cómo va a votar la gente el domingo. Las últimas elecciones en América Latina hay características peculiares. Pongo el caso de Colombia, que es la última, donde entró segundo alguien que no estaba figurando, llegó como segundo y perdió por poco o por mucho, como quiera uno analizarlo, contra Petro.
Pero Petro ahora está en crisis, porque tiene movilizaciones en contra, porque se juntaron los que no lo que no lo votaron a Petro, más los que lo votaron a Fernández, más lo que habían votado a Gutiérrez. Yo veo que esta elección, no cambia mucho de lo que ha pasado en otros países,. Todo gobierno que gobernó la pandemia tiene una crisis política escondida porque la pandemia dio vuelta a todos los guarismos económicos y los guarismos sociales. El costo de la pandemia es que se pierde la elección. Ese costo lo pagó Trump, ese costo lo pagaron en Colombia, ese costo lo pagó también Chile. Mi hipótesis es que remontar eso es muy difícil. 
Lula hizo una campaña al estilo Lula . Puso de vicepresidente a un conservador de derecha, que fue candidato contra Lula y perdió. Lo mismo hizo Lula con (José) Alencar, que fue su vice en el primer mandato, era del Partido Republicano, el principal empresario textil de Brasil y lo puso, cuyo hijo Josué Gómez da Silva -nadie lo sabe porque usa el apellido de la madre- está de presidente de la Federación de las Industrias de San Pablo (FIESP).

- ¿Qué resultado imagina el domingo? 
- Si las encuestas dan el margen que hay hoy, Lula debiera ganar en primera vuelta. Cuando uno habla con la gente del PT dice quien ganan en primera vuelta, cuando uno habla con la gente de Bolsonaro dice que son ellos los que ganan en primera vuelta, que esto es una campaña ideológica armada por el PT. Creo que hay que esperar al día de la elección, las encuestas en América Latina y ,en general, no están siendo muy exactas. El temor del PT es entrar en segunda vuelta.

- ¿Esto abriría una oportunidad para la reelección a Bolsonaro? 
- Desde hace mucho tiempo he estudiado el tema de Brasil y, en general, en toda elección hay un 20% de gente que define su voto la última semana y mucha de esa gente lo define el día que vota. Por lo menos hay un porcentaje importante, y no es mensurable. Mi diagnóstico es que la encuesta pública, que se conoce, la última que hay de lo da vencedor a Lula por casi 12 o 13 puntos y algunas más, que lo da por 18. Pero lo que me sorprendió, sobre todo, es la virulencia que retomó la campaña de Bolsonaro. 

¿Eso podría indicar que estaría detrás en la preferencia del electorado?
- Exactamente. Me llamó la atención que empezó de nuevo con el tema electoral, con el fraude, empezaron algunas bandas en el interior de Brasil a reclamar fuerza, que los militares intervengan si nos hacen fraude, Bolsonaro volvió a desconfiar del sistema del Tribunal Superior Electoral, que lo maneja la Corte Suprema, en fin. Hay una campaña de estos dos últimos días de desacreditar la función judicial de control electoral. 

- Usted recordó a oficialismos que pierden elecciones por la gestión de la pandemia, sin embargo, en Brasil la economía tiene indicadores positivos en relación a la región. ¿Cómo juega la economía en la elección del domingo?
- Creo que si Bolsonaro hubiera puesto el acento de toda su campaña en el tema económico y el desarrollo, la baja de la inflación, las reservas,la campaña hubiera sido totalmente diferente para él. Lo que pasa que, por sus características personales, decidió combatir a la postura de Lula en forma muy agresiva. Si usted se sienta con alguien a tomar café con alguien y cuando empiece a hablar, le dice que usted es un ladrón y bueno, ahí no hay conversación.

- ¿Bolsonaro desaprovechó la oportunidad?
- Sí, desaprovechó el envión económico. Y hay un dato real también. ¿Qué diferencia hay entre Paulo Guedes y Henrique Meirelles? Ninguna, son dos pro mercado. El establishment brasileño está jugando a eso. Guedes formado en Chicago y Meirelles en el Banco de Boston, todo dicho. 

- ¿Con sus visitas a Estados Unidos, tanto Lula como Bolsonaro están buscando un aval de la administración Biden?
- Por supuesto. Mire, hay un tema ahí detrás de todo esto que es el siguiente. El PT tiene un vínculo con la izquierda latinoamericana, eso está claro. Ahora, en el gobierno nunca Lula nunca fue un tipo que tuviera consignas izquierdistas pero sí tenía políticas sociales. En cambio, Bolsonaro tiene políticas de derecha marcadas, él hace campaña anticomunista. Entonces, Lula dice que es un fascista y además le dicen que es un genocida, por el tema de la pandemia.
Nunca viví la grieta en Brasil, la grieta en Brasil empieza cuando se consolida la derecha como gobierno con Bolsonaro y se atacan recíprocamente la derecha y la izquierda, con muertos en la calle, porque hay un muerto por semana, últimamente. Es una campaña que tiene un grado de violencia, que en la época que yo estaba nunca, de 2003 a 2011 nunca ocurría. 

- ¿Qué puede esperar la Argentina ante un triunfo de Lula o la continuidad de Bolsonaro?
- En el caso que gane Bolsonaro y acá siga Fernández o los Kirchner la relación va a salir va a estar en el freezer, lo mismo que estuvo estos últimos años. Si gana Lula va a haber mejores relaciones bilaterales, creo que Brasil no compra el modelo económico argentino para nada, sea con Lula o sea con Bolsonaro, porque acá no hay una política pro mercado en ningún ámbito.
Este intento de la Argentina de adecuarse a un sistema un poco más previsible, que está tratando de hacer el kirchnerismo, no genera confianza. Me refiero al ingreso de Sergio Massa, el dejar que la primera exportación y la más importante que tiene la Argentina son automotores a Brasil, no van a poder ir porque no hay gomas, todo eso hace que acá no haya perspectiva estratégica en la relación con Brasil.
Es más, la Argentina y el kirchnerismo creen que Brasil los tiene que ayudar. Y cuando uno habla con los empresarios brasileños dicen "hasta que no cambien, es difícil hacer cosas con ustedes".

La Argentina y el kirchnerismo creen que Brasil los tiene que ayudar. pero cuando uno habla con los empresarios brasileños dicen "hasta que no cambien, es difícil hacer cosas con ustedes"

Le doy otro dato. Durante el gobierno de Cristina se hizo una inversión más grande que hizo Brasil en Argentina que fueron 5.000 millones de dólares, en que la hizo que la hizo Vale do Rio Doce para explotar el potasio en Malargüe (Potasio Río Colorado). Eso fue a fondo perdido, todas las inversiones de los frigoríficos terminaron mal, Alpargatas se vendió. Las perspectivas de las inversiones de Brasil que en un momento dado eran importantes en la Argentina fueron decayendo.

- ¿No habrá inversiones brasileñas en Argentina por largo tiempo?
- Argentina no da seguridad confianza ni confianza. Das, que es empresa muy importante, una textil que fabrica zapatillas, acaba de decidir irse a Brasil que no se queda más acá, porque no pueden remesar utilidades, no pueden importar componentes y si tienen que importar componentes, los obligan a exportar productos primarios. Entonces los tipos dicen éste es un país de locos-

¿Qué debería pasar para que los brasileños empiecen a ver de nuevo al país como destino de inversión?
- Que las reglas de mercado sean las que funcionan en todos los países del mundo, que si usted gana plata la pueda girar afuera, si usted pierde plata puede atraer plata de afuera. En Argentina no funcionan las reglas de mercado. En Brasil no hay retenciones, en Brasil no hay cuatro tipos de dólar, es muy compleja la relación con Argentina, que para defender su industria, lo que hace es poner límites y los límites tienen contramedidas.
Esas contramedidas perjudican también a la Argentina. Si Argentina no se pone al día de cómo está funcionando el mundo, difícilmente nosotros vayamos a poder salir de esta situación. Cada vez es más crítica nuestra situación. Lo de los neumáticos es llamativos, afecta al sector industrial más importante en la relación con Brasil, no es casual. De afuera ven que no pueden manejar un problema sindical con neumáticos, imagínese. 

- ¿Qué puede pasar con la balanza comercial que hoy es deficitaria?
- Hay un tema central con el desfasaje en la balanza comercial. Tiene que ver también con la industria automotriz, pero también tiene que ver con nuestra producción. No veo posible que se pueda revertir el déficit. Si yo fuera empresario privado en Brasil quiero saber qué reglas de juego me ofrece la Argentina y eso la Argentina no lo está ofreciendo.

- ¿Los empresarios esperan que la relación se recupere a partir de un gobierno con otro signo político en Argentina en 2023?
- Todavía no ven la alternativa, porque durante la época de Macri tampoco hubo demasiada actividad porque las restricciones eran múltiples. Durante mi gestión en la embajada en Brasilia, que no dfue por mi gestión dino durante mi gestión, el comercio entre los dos países llegó a US$ 40 mil millones, hoy estamos en US$ 11.000 millones, ésta es la realidad. Fue una época virtuosa y había un clima muy a favor. 

- ¿En este contexto de desconfianza qué se puede esperar del acuerdo Mercosur-Unión Europea?
Si el PT gana la elección, lo va a hacer avanzar y si gana Bolsonaro, las restricciones serán europeas por cuestiones medioambientales, pero si lo pueden hacer avanzar, lo van a ser avanzados.

- ¿Avanzaría con o sin Argentina arriba del bote?
- Argentina se va a tener que subir al bote, porque tiene una oportunidad también en un acuerdo con Europa. Acabo de volver de Europa y el tema energético genera necesidades múltiples.

- La clave es decidirse a abrir la economía.
- Mientras la Argentina tenga el modelo Kicillof está perdida. Kicillof ahora se quiere quedar con la Hidrovía. ¿Qué puede hacer la Argentina si no recurre al sector privado? Al sector privado le dicen "ya hicieron todo, ahora lo manejamos nosotros". No lo puede manejar. El Estado argentino es ineficiente por esencia. Salvo el Invap, la Conae, son 10 empresas puede decir que son eficientes, el resto no es eficiente, pero eso hay que eso hay que sentarse y acordar políticamente, no solo en un gobierno, con varios sectores de distintos gobiernos y de distintos partidos, sino el país no tiene salida. 

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