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Sica: "Estamos en una economía de corto plazo, hoy las empresas revén sus programas mensualmente"

Dante Sica rompió silencio después de mucho tiempo y habló en exclusiva con MDZ. Para el exministro el cortoplacismo ganó el centro de la escena, pero dijo que es necesario pensar a mediano plazo, retomar el vínculo con Brasil, reflotar el acuerdo con la Unión Europea y adecuar la normativa laboral.

Dante Sica, socio fundador de Abeceb, es uno de los consultores económicos más respetados de Argentina, con amplia experiencia en el asesoramiento a empresas industriales y de servicios, tanto locales como del exterior, y antecedentes en la función pública, convocado especialmente en momentos de crisis. Fue secretario de Industria en 2002 con el presidente Eduardo Duhalde y ministro de Producción y Trabajo de la Nación en la gestión de Cambiemos.

En la presidencia de Mauricio Macri, con quien mantiene un aceitado vínculo y trabaja en los equipos técnicos de su espacio, desembarcó en el edificio de Julio A. Roca 651 en junio de 2018, tras la crisis cambiaria que se desencadenó en abril de ese año al cortarse el financiamiento externo al país. Junto a su par de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere encabezó las negociaciones con la Unión Europea para lograr un tratado de libre comercio con el Mercosur, un proceso que estima "está avanzando" y se implementaría el año próximo.

Luego de varios años de silencio autoimpuesto, Sica concedió una entrevista exclusiva con MDZ,  en la asegura que hasta ahora el ministro de Economía, Sergio Massa, "hizo muchos anuncios pero tomó pocas medidas". Advirtió que la economía atraviesa una gran incertidumbre, al punto que vivimos una "economía de corto plazo", en la que las empresas recalculan "mensualmente" sus programas. En ese contexto, asegura que el próximo Gobierno tendrá una agenda muy compleja por delante y sostuvo que es necesario "adecuar la normativa laboral a la realidad del nuevo mundo de los negocios".

¿Cuál es la foto de estos 45 días de Sergio Massa? ¿Las variables están más o menos estabilizadas o es demasiado decir?

Creo que tenemos una economía altamente desequilibrada. La expresión fenoménica de esos desequilibrios es un régimen de inflación en tres dígitos, una brecha cambiaria entre el 90 y el 100%, que ha llegado a 160% y una distorsión, desequilibrio de precios relativos muy fuerte. Ahora, la raíz de eso sigue siendo que tenemos un problema, básicamente en las cuestiones fiscales, en los desequilibrios fiscales y monetarios que no está resuelto y en una economía que está trabada, porque estamos bajo un régimen de administración, de restricciones que están trabando el funcionamiento de la economía en especial, el sector privado, generando incentivos totalmente contradictorios, donde la economía perdió el horizonte.

Estamos en una economía de corto plazo. Corto plazo es que todos los programas de las empresas se revén mensualmente, enm función de si van a reponer los insumos, si van a tener las autorizaciones para poder importar, cuánto van a pagar de salarios el mes que viene, porque con inflaciones altas todos los meses se está reviendo el tema salarial. Entonces, es una economía desequilibrada.

¿Qué es lo que en este desequilibrio, en estos 40 días hizo Massa? Hizo muchos anuncios y pocas medidas hasta ahora. Trató de calma el frente de deuda en pesos, intentando conseguir un poco de financiamiento, que quizás se había perdido. Convengamos que Massa asumió con una economía desequilibrada con muy pocos instrumentos de política económica y encima agudizado con restricciones políticas, por ejemplo, "no vas a devaluar bruscamente, no lo vas a hacer una de un salto devaluatorio o no vas a hacer la corrección de precios". 

Trató de estirar y conseguir financiamiento a un costo muy alto, corrió la pared de vencimientos de septiembre y diciembre, fíjese a junio del año que viene, con un bono que es bueno en el corto plazo, pero es malo en el mediano porque es un bono que no se licúa, por lo tanto, de alguna manera es malo para el emisor y es bueno para el que lo compra o para el que lo recibe. Dio algunas señales de ajuste o de correcciones fiscales. La tarifa es el más fuerte y empezó a dar señales de ajuste en todo lo que es el gasto público, que todavía no vimos, y vamos a empezar a ver también políticamente cómo lo sostiene. Y con eso se fue a Estados Unidos. 

Queda el tema cambiario que lo frenó con dólar soja y tasas.

Exacto, pero fíjese que hasta esta semana sólo había actuado en la cuenta de pesos y en la cuenta de dólares era nada más que anuncios, los US$ 4.000 millones, lo que nos van a dar los organismos internacionales. Esta semana lo que hizo fue el dólar soja y, en principio, porque una cosa son los anuncios y después la realidad, algún adelantamiento o alguna disposición de los organismos internacionales de adelantar los fondos de los préstamos que ya estaban establecidos. Y un préstamo que -quiero ver la letra chica porque no es un préstamo que el BID lo tenga dentro de sus líneas de financiamiento- el famoso U$S 1200 millones para reforzar reservas que no sabemos si es que adelanten un programa de una vez o realmente es una línea nueva.

Claro porque el BID financia programas de desarrollo.

Claro, financia programas específicos, el reforzamiento de reservas es un tema del Fondo Monetario Internacional.

¿La suba de la tasa de interés para frenar la huida al blue, es un arma de doble filo?

En todo este camino y con la suba de tasas se consiguió financiamiento de corto plazo, calmó un poco la expectativa devaluatoria, pero sigue sin solucionar el problema de la inflación, porque tanto el aumento de la tasa de interés como el pago del dólar a $ 200, siguen generando un impulso de una inflación que entró ya en un régimen de tres dígitos. El mejor escenario es una economía hacia adelante con tensiones inflacionarias y tensiones recesivas, y con una inflación que según las estimaciones es que se va a ir acomodando una inflación, en esta circunstancia, de un piso de 6% mensual. Entonces, no hizo nada para corregir los desequilibrios y eso también se nota porque el escenario de crisis financiera si bien bajó la expectativa, pero sigue siendo alt.

Cuando uno mira las expectativas en términos de las probabilidades, un escenario disruptivo ya no es el mismo la misma ocurrencia que cuando en cuanto a la brecha cambiaria estaban 160%, pero sigue estando presente en la expectativa y en los modelos de gestión en el corto plazo de todas las empresas. Ahora, da la sensación ha logrado calmar un poco, administrarlos desequilibrio, empujar con la panza la economía y tratar de llegar a la elección del año que viene ahora. Esto tiene costos, de tensiones inflacionarias crecientes, tensiones recesivas y, por lo tanto, un fuerte impacto en la pobreza.

¿Llegamos a las elecciones con una economía colgada de alfileres?

Se llega con una economía sin solucionar los problemas de base. Todas las correcciones importantes, la devaluación del tipo de cambio, la corrección de tarifas, la corrección de la política inflacionaria, tener una política de estabilización le va a quedar el próximo gobierno. Y el tema de la deuda, le va a dejar un tema no menor porque si el Gobierno tiene que cumplir el déficit fiscal, el programa del Fondo el año que viene tiene que ir a un déficit fiscal más bajo de por lo menos 1,9%. Va a dejar un Banco Central muy deteriorado en términos patrimoniales, con un nivel de deuda de Leliq que va a ser un problema a corregir en el futuro.

¿Cuál es hoy la principal preocupación de las empresas, el acceso a divisas, insumos, el consumo que no levanta?

Tenés preocupaciones pro la macro y preocupaciones de la micro y de los cambios que estamos viendo en los modelos de negocio. Las de la macro, claramente es el acceso al mercado de divisas, las restricciones del mercado de divisas y las autorizaciones de importación. Hay un fuerte aumento de la incertidumbre, porque no solo no tenés la autorización, no sabes si vas a disponer de los dólares, los proveedores empiezan a retacearte porque le tenés que pagar una vez que recibís a 180 días, entonces ya no es claro el proceso.

Por otro lado, tenés que lidiar con una paritaria permanente. Hay cuestiones de la macro que empiezan a impactar en el normal funcionamiento y acortan el horizonte. Obviamente, después tenés algunos ecosistemas como el agro, como servicios basados en conocimiento, como en litio que, por las características por la productividad natural, etcétera, pueden tener un horizonte distinto, tienen otro tipo de preocupación.

Pero tenés algunas cuestiones de distorsiones con respecto a señales del mercado. Como estás en un régimen de alta inflación, con fuerte restricciones y una economía cerrada, tenés algunos mercados con consumo excesivo sin ahorro. Di la gente no puede comprar un televisor, se va a Mar del Plata y come alfajores, pero la gente quiere sacarse los pesos de encima. Hay algunos sectores que tienen restricciones de ofertas por disponibilidad de insumos, de partes, de productos, con una demanda exacerbada porque todo lo que compras hoy es más barato que mañana. 

Pero la actividad en general está con buen ritmo en muchos sectores...

No hay que confundir ciclo con tendencia. Lo mejor del ciclo ya pasó, que fue después de la caída en la recesión del 2018/19 y la caída del 2020, hubo rebote en 2021 y rebote por mejora de precios internacionales en parte de 2022. Pero ese rebote ya pasó, ya se empieza a frenar y ahora vas a la tasa tendencial. 

¿Esa tasa tendencial de actividad está en cero para la segunda parte del año?

La tasa tendencial es baja. Si uno mira 2022 creo que el crecimiento neto va a ser cero o levemente negativo, el dato de este año puede ser entre 2,5% y 3%.  Si es 3% es cero porque es el arrastre del año pasado, si es 2,5% está medio punto negativo. Y hay que mirar mucho tercer y cuarto trimestre porque el freno por las restricciones de importación, el aumento de la tasa de interés y el deterioro de la capacidad de ingreso ya está impacta. Creo que el cuarto trimestre va a ser negativo respecto al año pasado. 

O sea, están viendo una segunda parte del año con caída respecto de 2021.

Seguramente, con tensiones recesivas y desaceleración del nivel de actividad. Y hay un dato de la micro muy puntual, que es que en el medio de esto tenés un problema fenomenal de recursos humanos, en todos los niveles. En los niveles altos porque está emigrando mucha gente, porque la brecha cambiaria hace que te convenga trabajar acá por home office y cobrar en el exterior, entonces estás teniendo muy tirante el mercado. En la parte de baja calificación los desincentivos que genera, ante salarios bajos, la informalidad o los desincentivos de los planes sociales, están afectando la posibilidad de conseguir mano de obra también ahí.

El desempleo bajó a niveles del 7%. ¿Ya llegó donde podía llegar?

Creo que está ahí. Hoy la creación de empleo es más empleo informal que formal, porque tenés incentivos para la informalidad. Por un lado, las empresas se están informalizando porque hay una altísima presión tributaria y en un marco de tantas restricciones las empresas tienden a informalidad, cuando se informalizan la empresa, se informaliza el trabajo. Prevalece la idea de que vos sos trabajador formal pero trabajas para ser pobre y a lo mejor te comparas con un empleado informal que gana más que vos y que cuando teóricamente se jubila cobra lo mismo que vos, por lo tanto trabajar en el sector formal ya no tiene sentido, porque el aporte lo ves como un impuesto, por lo tanto, es un incentivo a la informalidad. Entonces, hay mucha creación de empleo informal de baja calificación.

¿El próximo Gobierno debería avanzar con una reforma laboral?

Más que reforma laboral uno tiene que adecuar la normativa laboral a la realidad del nuevo mundo de los negocios en el trabajo. Nuestro formato de regulaciones laborales está más pensado para lo que fue la Segunda Revolución Industrial. Hoy hay nuevas actividades, nuevas formas de negocios, las economías de plataforma. La estabilidad laboral hoy dejó de ser un compromiso entre el trabajador y la empresa, hoy un trabajador cuando ingresa al mercado de trabajo durante su carrera laboral va a tener más de 12 ocupaciones, cuando antes lo tradicional era una o dos, hoy la gente rota. Yan no tenés que garantizar el puesto de trabajo, tenés que garantizar los derechos del trabajador, que se va a estar moviendo-. 

¿Cuál sería entonces el nuevo modelo de empleo? ¿Sería un formato como es el específico de Vaca Muerta o el del sector automotriz?

Ese formato dio resultados. Los mercados laborales son mercados idiosincráticos, son acuerdos entre relaciones sociales muy profundas, En la tradición argentina el modelo laboral es más parecido a los modelos europeos, entonces tenemos que mirar lo que está haciendo España, lo que está haciendo Alemania.

Nunca vamos a tener un modelo laboral como el americano que nació flexible, por llamarlo así. Ahora, claramente los nuevos formatos de relaciones laborales son mucho más flexibles de lo que eran hace 30 años. Hay 7 millones de trabajadores informales que no tienen derechos, contra 6 millones de trabajadores formales que tienen derecho. Tenemos que hacer una política y reordenamiento del mercado laboral que dé derechos a aquellos que no tienen.

Eso implica nuevas formas laborales, Argentina está muy encasillado en dos formas, o sos autónomo o sos dependiente, entonces tenemos que ir a nuevas categorías laborales, trabajador de plataformas, independientes económicamente vinculados, tenemos que darle más apertura a los convenios colectivos para poder incorporar las nuevas particularidades de los modelos de negocios, en especial en las medianas empresas. 

El 80% del empleo que se genera en Argentina es en el sector servicios y por pequeñas empresas. Lo que tenemos que lograr es  dar un shock de productividad en todo ese sector y obviamente que va a haber que va a haber una discusión seguramente con los sindicatos, pero los sindicatos también se están dando cuenta de que ellos se están quedando relegados, no sólo pasa en Argentina, pasa a nivel del mundo. Esta discusión la dio España, la da Alemania, la están dando en todos lados.

El socio principal

De acá a algunas semanas habrá elecciones en Brasil. ¿Qué puede esperar la economía argentina con una continuidad de Jair Bolsonaro o en cambio si ganara Lula?

Argentina necesita que Brasil recupere su sendero de crecimiento. Cuando Brasil crece, Argentina tracciona, nuestras exportaciones crecen y en general, nosotros tenemos las exportaciones de mayor valor agregado, autos, alimentos y de empresas medianas, pymes en mercados regionales que en mercados extra Mercosur. La primera cuestión es ésa, necesitamos un Brasil que recupere.

Hoy tenemos una economía de Brasil que está sorprendiendo, dos meses seguidos de deflación, aumento fuerte de los ingresos y recuperación importante del consumo. Obviamente, uno plantearía que lo que debería tener el próximo gobierno, ya sea de Bolsonaro o de Lula es una continuidad en el marco de políticas económicas que viene llevando,que ha sido bastante estable en los últimos años. 

¿Ve que eso puede pasar, Lula continuaría con esta política?

Estuve hace 15 días en Brasil, hay mucho voto por la negativa, más que para la positiva. Mucha gente que va a votar a Lula para poder gerenciar la economía, entonces hay mucha preocupación porque el mundo cambió, Brasil cambió y da la sensación de que Lula no cambia mucho, por las declaraciones que hace, por un tema también biológico, la edad empieza a jugar en contra.

Y Lula, si llegara a ganar, va a tener una característica que le está pasando a muchos gobernantes de América Latina que han ganado, y es que va a tener un un Legislativo muy dividido y muy opositor. O sea, no va a tener margen de maniobra. Esto puede ser bueno en alguna cuestión porque "si quiere dar un viraje, no va a poder hacerlo porque va a tener una contención", pero también empieza a discutirse cómo será la coalición.

Recordemos que lleva de vicepresidente a (Geraldo) Alkmin, que fue su adversario en las últimas elecciones. Cuidado que siempre va a estar a tiro de un impeachment. No es el Lula que se fue hace 12 años con el 80% de popularidad. Hay una sensación de que el voto en Brasil es un voto por el contrario, no por el mejor. Pero hay mucha desconfianza en el electorado por la posibilidad de que la política económica, en especial de Lula, no pueda tener una gestión satisfactoria.

Además, es difícil que con un oficialismo pierda una elección con la economía marchando a buen ritmo.

Hay dos cuestiones, muchos dicen que si elección en vez de ser en octubre era en noviembre, no había duda que Bolsonaro ganaba. Ahora, una encuesta de la semana pasada ya da empate técnico en la segunda vuelta, es decir que la diferencia que venía a favor de Lula y parecía casi imposible de revertir, empiezan a aparecer encuestas, obviamente con error estadístico. pero que ponen en situación de empate técnico la segunda vuelta.

¿Cómo ve al Mercosur en este contexto? Seguirá trabado como hasta ahora?

El principal problema del Mercosur cuando no tenés diálogo entre Argentina y Brasil. Era imposible que el Mercosur haya funcionado estos últimos tres años con Fernández sin hablar con Bolsonaro. Y no es menor eso porque restrionge mucho las posibilidades de avance en términos de la diplomacia. Macri tuvo tres presidentes,  algo de Dilma (Rousseff), Temer y Bolsonaro, pero se había logrado una comunión en especial en el período con Temer y con Bolsonaro en términos de los cuatro países, teníamos lineamientos de política económica similares, objetivos en materia de integración internacional similares, con lo cual hubo mucho avance, mucha negociación y mucho trabajo entre los funcionarios porque teníamos un paraguas político con muy buen diálogo entre los presidentes y objetivos comunes con respecto a las negociaciones internacionales. 

Tenemos que recuperar y en especial recuperar la relación Argentina Brasil. Independientemente de quién sea el gobierno, en la próxima administración tiene que haber no un tema de intereses ideológicos, sino de intereses económicos. Argentina tiene una agenda clara, al interior del Mercosur es más acceso al mercado brasileño.  Brasil sigue teniendo trabas, funciona como una economía casi cerrada por sus instituciones, entonces hay un tema de acceso a mercados, de normas técnicas de certificaciones, que hay que avanzar mucho. 

Tenemos que recuperar el dinamismo de la agenda de negociaciones de cara a lo que es este nuevo marco geopolítico que hay a nivel internacional, que deja la pandemia y la invasión de  Rusia a Ucrania y además hay cuestiones internas que tienen que facilitar la operación del Mercosur. Deberíamos discutir las reglas de votación, quizá para ciertos temas debería haber consenso o unanimidad y para otros con mayoría simple debería alcanzar. 

¿Eso sería para nuevos acuerdos?

Exactamente, ante un nuevo acuerdo podés tener consenso para eso y después dar flexibilidad en la negociación de las canastas. Ya pasó sobre el final del Gobierno de Mauricio Macri, nosotros veníamos insistiendo en querer abrir el mercado de América Latina en especial de Centroamérica para el tema de exportación de camionetas. Son mercados chicos pero cuando se suman, dan volumen. Siempre había alguna oposición de de Brasil para avanzar porque no eran mercados que le interesaran. En base a la relación de negociaciones hemos logrado que Brasil diga "OK, vamos a la negociación, ustedes negocien su canasta y si nosotros podemos metemos algo". A veces no se necesita cambiar reglamentaciones. Lo que hay que tener es diálogo fluido y afecto societatis, concordancia de objetivos con los otros cuatro países.

Acuerdo interbloque

¿El acuerdo Mercosur-Unión Europea se puede revivir?

Hoy tenemos una gran oportunidad de recuperación en base a lo que está pasando en Europa. Hoy Europa está necesitando tener proveedores alternativos a Rusia en especial, el tema energético y también garantizarse seguridad alimentaria. El acuerdo Mercosur-.UE no pondría a los países del Mercosur como proveedores privilegiados, no sólo para poder suministrar, sino para inversiones de empresas europeas que puedan garantizarse con inversiones en nuestra región la provisión de esos servicios, tanto en energía como en el tema de alimentos.

Ya se terminó de hacer el documento legal, y creo que estaba en proceso del tema de las traducciones y da la sensación que el año que viene estaríamos en condiciones de poder impulsar la firma por parte de los cuatro presidentes del Mercosur y la Unión Europea. Francia era el que planteaba algunos reparos en materia ambiental, con respecto a Brasil y lo que había sido la actuación de Bolsonaro en la Amazonia. Me da la sensación de la guerra puede haber flexibilizado esa posición y a lo mejor el año que viene por ahí se puede avanzar...

¿Ya en 2023, con este Gobierno?

El Gobierno fue muy zigzagueante, primero dijo que no quería firmar, cuando lo miraron se dieron cuenta que era buen, ahora volvió a cambiar su posición porque Lula cambió de posición. Lula dice que el acuerdo hay que volver a abrirlo, que es una locura, porque volver a abrir el acuerdo, estás cinco años más negociando. Lula tomó esa posición creo que es una posición también más electoral que de gobierno. Mi sensación es que si llega a ganar, se va a dar cuenta que el acuerdo es bueno, porque el sector productivo lo está reclamando.

Hoy la Cancillería volvió a tomar una posición más parecida a la de Lula, Debería primar la cordura en términos de que es un buen acuerdo y que desde el sector privado y desde la oposición, hacer fuerza el año que viene para generar las condiciones para acelerar el año que viene y firmar el acuerdo.

Es primordial para la Argentina y es primordial para Europa. Desde la invasión a Rusia de Rusia Ucrania ya hubo dos misiones a Brasilia Argentina de los altos comisarios y comisionados de la Unión Europea para empezar a hablar de energía, de alimentos, de minerales. Ellos tienen interés y van a tener una necesidad estratégica.